“La poesía ha sido siempre sugerencia,
debe ocultar más de lo que dice.”
Nos consta su preocupación por la literatura en general y por la creación literaria en particular. ¿Podría explicarnos sus inicios en ella?.
Mis inicios en el mundo de la literatura... yo empecé a escribir a los cinco ó seis años, a hacer los típicos cuentos, la imitación de las lecturas. Pero lo que es tomarme en serio la literatura, a partir de los trece ó catorce años, cuando tenía la idea de ser escritor. A los diecinueve, fundo con un grupo de amigos la revista ‘Empireuma’, el verdadero pistoletazo de salida. De lo que se puede decir acerca de mi carrera literaria, es que mi primer libro se edita bastante después, con veintisiete años. Ha sido una carrera sin demasiados logros, no muy espectacular. Mi principal logro ha sido ‘Empireuma’. Mi obra, no lo sé. El tiempo lo dirá, y... digamos que, personalmente, lo mejor que tengo escrito, está hasta ahora inédito.
Usted, lo ha dicho varias veces, ha sufrido una importante evolución. ¿Podría indicarnos qué personas y/o qué lecturas le han influido más?.
Hay dos puntos importantes que hay que destacar en mi evolución. Uno es la cantidad de lecturas que he hecho en mi vida. Yo empecé a leer muy pronto, a los tres ó cuatro años. Soy un devorador de libros. Me he forjado una cultura quizá un poco enciclopédica o humanística, porque no sólo me interesa la literatura, me atraen también otras disciplinas. Yo he leído muchísimo, he contrastado muchísimo. Eso es positivo, pero también le da una impronta demasiado intelectual a mi poesía. Lo que está claro es que no se puede evolucionar si no hay contacto con otros, si no hay promiscuidad. Uno está aprendiendo siempre, y uno siempre va a describir a los autores que le van a impresionar, pero llega el momento en el cual, uno encuentra su camino, su voz, y empieza a ser espontáneo y auténtico lo que escribe.
Basándose en su trayectoria literaria, bastante completa para su juventud, ¿qué le parece el nivel alcanzado en esta edición del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández, del cual ha sido usted jurado?.
Yo siempre he dicho que un currículum brillante, es un ‘ridículum’. Cualquiera puede llenar hojas y hojas con su trayectoria y sus logros. Luego, has hablado de mi juventud. Ya no soy tan joven, tengo casi los cuarenta años, soy joven, pero literariamente soy viejo para empezar a hacer algo importante. El que triunfa en poesía, aunque hay casos excepcionales como los de Francisco Pino o Antonio Gamoneda, obtiene la fama literaria entre los veinte y los treinta años. Lo que he hecho me parece escaso. Me he dedicado mucho a la edición, a la lectura. Soy bastante perezoso, me cuesta mucho escribir. Un poema o un ensayo, o un artículo, me absorbe demasiado y me da miedo afrontarlo.
Los premios que me he llevado tienen su importancia. El nivel es medio, ni están entre los mejores, o más reconocidos, ni entre los menos reconocidos. Son obras de las cuales rescataría muchos poemas, sigo estando orgulloso de ellos. Pienso que lo mejor que estoy escribiendo está sin editar, aunque pronto va a salir un libro mío, y quizá cuando se editen esos dos libros que tengo en el cajón, posiblemente, hablemos de otra manera.
Respecto a lo del Premio Miguel Hernández, del nivel en cuanto al Premio Internacional no puedo hablar, porque no conozco más que unas pocas obras y por lo tanto no puedo juzgar. En cuanto al Nacional, sí, fui miembro del jurado. Había seis ó siete obras muy dignas, y concretamente la obra ganadora es un muy buen poemario. Luego, hubo cinco ó seis obras que también me gustaron, aunque debo decir que yo no lo tuve tan claro como los demás miembros a la hora de emitir mi fallo.
¿Cree que los certámenes literarios, en este caso por ejemplo los organizados por la Fundación Cultural Miguel Hernández pueden “destapar” nuevas vocaciones literarias?.
Yo creo que los concursos literarios no destapan nuevas vocaciones. El que se presenta a un concurso hoy día, salvo alguna excepción, son poetas con algún currículum elaborado. Por ejemplo Sergio Oiarzábal, ganador del último Premio Nacional de Poesía. La mayoría de los que se presentan a un concurso bien dotado económicamente tiene ya obra publicada, y persigue, en la mayoría de los casos metas más altas. El poeta que empieza a tener vocación, que empieza a escribir, no suele ser premiado. Los concursos no descubren vocaciones, pero sí animan mucho a seguir adelante, aunque no es el primer caso de algún autor que se ha llevado algún premio y el éxito repentino le ha superado y ha dejado de escribir, ha tenido miedo de la fama relativa.
A tenor de esto, ¿cómo ve usted el panorama lírico actual?.
El término poeta es muy amplio, pero yo lo entiendo como otra cosa. La mayoría dominan el verso, la forma, pero les falta autenticidad, son lo que yo llamo poetas ‘blandengues’. Sí hay una corriente, que me parece digna de mención. Un poeta, y hablo desde mi experiencia, puede ser contemplativo, puede buscar el conocimiento, buscar el compromiso con el lenguaje, y no por ello dejar de tener una visión social. Yo busco la experiencia desde el lenguaje. El compromiso es con la palabra y busco el conocimiento a través de ella, y muchas veces el problema me es dado. Yo tengo una trayectoria de rebeldía, de intransigencia, de transgresión, con el poder y tengo una trayectoria de activista, sin embargo mi poesía no refleja eso que yo he sido. Para cambiar el mundo, hazte misionero; la labor del poeta no es cambiar el mundo. Hay otros que sí tienen esa necesidad, o esa esperanza. Miguel Hernández, Neruda... Por ejemplo, Miguel Hernández es significativo, se ha utilizado su compromiso social, su poesía de guerra, etc., pero al final va a parar al ‘Cancionero y romancero de ausencias’, a una poesía del silencio, contemplativa, intimista. Una poesía cada vez más valorada. Con esto, no quiero decir que el poeta en un determinado momento, no necesite comprometerse. Lo que no me parece de recibo, es ese debate que están creando los medios de comunicación, un debate mediático. Hay grandes poetas que han escrito sobre la naturaleza, Rimbaud, por ejemplo, en lucha contra el poder, activista y rebelde.

Desde la desaparecida y añorada ‘La Lucerna’, se hicieron eco en su momento de distintas causas como Pro-Río, Pro-Universidad..., incluso Pro-Fundación. Ahora que la Fundación en Orihuela ya es un hecho, ha cumplido un año de actividades y proyectos, ¿qué le parecen los distintos proyectos de tipo editorial y literario emprendidos por la Fundación?.
Hasta ahora, lo hecho, me parece interesante. Se han realizado bastantes cosas en un año, y eso me parece destacable. Ahora, no se debe quedar todo en lo de siempre. Decir ‘¡qué bien está todo!, ¡hemos hecho mucho!’. Hay que ser siempre inconformista, se pueden hacer más cosas. En cuanto a lo de los proyectos, me parece interesante que se mantengan los premios literarios, internacional, nacional y de periodismo, me parece un acierto, y los premios infantiles, pero creo que hay que ampliar el campo de la edición. El ejemplo de la edición del libro con los artículos de Ramón Pérez debería de servir para otro tipo, abrir una colección, varias colecciones, una editorial, aparte de recoger la producción de los autores que tengan que ver con el mundo del hernandismo, o con Miguel Hernández: Ramón Pérez, Arturo del Hoyo... quedando todavía obra por rescatar. Creo que también habría que abrir otra vía para atender a los jóvenes autores. Creo que hay un grupo de poetas que tienen una trayectoria... Por ejemplo María Escudero, mi mujer, Ada Soriano, Ramón Bascuñana... Blanca Andreu, reconocida ya a nivel nacional, Antonio Gracia en Alicante y gente inédita todavía, como José María Piñeiro, por ejemplo. No quisiera seguir nombrando, porque me voy a dejar nombres. Creo que el mejor homenaje que la Fundación podría hacer a Miguel Hernández, sería dar un espaldarazo a esos creadores que están forjándose. Espero que, algún día, este proyecto se lleve a cabo, no sólo con los poetas, también a nivel académico y encaminados a la creación literaria.
Desde su punto de vista como director de distintas y destacadas publicaciones literarias, ¿Qué opinión le merecen las publicaciones en formato digital?.
Es el futuro de la literatura. He sido reacio a conocer todo este mundo de Internet y del formato digital. He llegado un poco tarde, y creo que todavía hay mucho camino por andar. Eso de que en Internet está todo es mentira, aunque también es verdad que hay mucha basura en Internet. Creo que no van a desaparecer los libros, el formato impreso, creo que incluso diría que son necesarios, como también es necesario que un libro o una revista al mismo tiempo se haga en formato digital como ‘Empireuma’, que está llegando así a más gente. La edición impresa es muy cara, y no puedes meter tantos contenidos. El formato digital, permitirá la reedición, que es lo que se debería hacer con ‘El Eco Hernandiano’ cuando desaparezca, algo a lo que creo que están destinadas las publicaciones digitales, a que en futuro se haga una edición impresa.
En el caso de ‘El Eco Hernandiano’, la joven publicación digital que la Fundación patrocina a través del taller de empleo organizado por el Servef, ¿qué opinión le merecen los contenidos que mes a mes van apareciendo?.
Es interesante, posiblemente más interesante que mucho de lo que se publica por ahí. Creo que en general el nivel es alto, se intenta dar una imagen seria de Miguel Hernández y de su obra. Y creo que hay que seguir cultivándolo, atender a todo aquello que pueda enriquecer y evitar un poco los tópicos. Es difícil. Eso es como correr sobre cristales, es casi imposible no pincharse, pero si logras salir más o menos airoso, si no tienen que llevarte al hospital después de la carrera... ya es un logro.
Contar con buenos colaboradores es algo muy difícil. La nómina de su comité de redacción es de gran calidad. ¿Cree que es posible suplir veteranía con juventud e ilusión?.
Sí, se puede. Es necesario. Debe unir veteranía y experiencia y juventud y frescura. Es lo que hice en su momento en ‘Empireuma’ y en ‘La Lucerna’. Cuando empezamos, éramos un grupo de jóvenes de entre diecinueve y veinte años, y lo primero que hicimos fue contar con gente mayor que ya había pasado por esa experiencia. Y ‘La Lucerna’, igual. Con el tiempo, unos aprenden de otros, y se valora. Nada es permanente, los consejos de redacción sufren cambios. Unos se van porque se cansan, otros porque encuentran otras publicaciones, tienen otros trabajos que les quitan tiempo, otros por divergencias que pueden surgir... Creo que ‘El Eco Hernandiano’, de momento, tiene un grupo muy apañado.
¿Cree que las iniciativas que la Fundación ha llevado ya a cabo, e incluso las que prepara para el otoño, pueden sacar de la rutina a esta ciudad que empieza a conocer lo que es estar en boca de todos por la cultura, merced a eventos como la exposición de la ‘Luz de las Imágenes’?.
Esto es difícil que cambie la rutina de la ciudad. Lo que es el conjunto, lo que es Orihuela yo creo que no lo va a cambiar la Fundación ni otras instituciones, y pese a que cada vez hay oriolanos que participan y a los que les interesan más la creación y la cultura, la nuestra sigue siendo una cultura pacata, mediocre. Por lo general, los actos que se programan son previsibles y de escaso relieve cultural. ‘La Luz de las Imágenes’ es un acontecimiento de relumbrón, una exposición muy interesante, que beneficia a Orihuela, pero no se puede quedar todo en eso, no está sólo en ‘La Luz de las Imágenes’, ni en cualquier espectáculo, un homenaje en el aniversario de Miguel Hernández, hay que mejorar mucho y habría que cambiar muchas estructuras. ‘La Luz de las Imágenes’ no debe ocultar las carencias culturales y sociales de esta ciudad. En cuanto a la Fundación, esta no debe preocuparse, debe de hacer su trabajo, hacer lo que cree que es más necesario. Otra cosa es que incida en la sociedad oriolana, y ojalá incidiese positivamente.
¿Cree que el congreso internacional puede significar un acicate para que la figura y la obra de Miguel Hernández se conozca y valore más y se valore más la creación lírica, permitiendo así que aumente el número de autores o, por lo menos, de aficionados a la composición?
Eso depende de los organizadores. Ahora bien, yo, en los congresos, no creo mucho. Hasta ahora, los que conozco sirven para que un grupo de gente coma bien, beba bien, se conozcan entre ellos y luego se edite lo que se ha leído, que a veces es prescindible, son refritos. Lo que pienso es que, primero, el congreso debería ser un congreso plural, pues siempre se queda mucha gente fuera por no tener el currículum exigido, pudiéndose ofrecer la posibilidad de que participe más gente. En cuanto a la edición, no todo es válido, aunque confiamos en el criterio de los organizadores. He de decir que quedé muy decepcionado con el congreso hernandiano del 92, publicándose entonces muchísimo material prescindible, algo que no debería ocurrir ahora.
Su producción literaria, es mayoritariamente lírica. ¿Ha sentido alguna vez deseos de incursionar en algún otro género?. ¿ En cual?.
Bueno, cuentos sí he escrito. He publicado alguno. Lo que pasa que no me ha preocupado demasiado la narrativa corta. En cuanto a la novela, de momento no me interesa. La novela corta, tal vez. Uno tiene que ser consciente de sus limitaciones. Hubo una época en que leí muchas, ya veremos más adelante. En cuanto al ensayo, no soy un académico. Yo he escrito artículos de creación, de creación literaria, más creación que investigación. Esta es más una labor de filólogo, de investigador. En cuanto al artículo, lo he cultivado en ‘La Lucerna’, y durante cuatro años en ‘ABC’ en el periódico, en ‘Elche’, luego en ‘Información’, en varios periódicos nacionales, provinciales y locales, pero siempre orbitando en torno a la poesía. Todo lo que he escrito, mi inquietud por la biología, la zoología, por otras disciplinas de la cultura, todo eso ha girado en torno a la poesía, para explicar la creación poética, que siempre me ha servido para reflexionar, y ha desembocado en la poesía.
Coméntenos ya para terminar algo sobre cuáles son sus últimos proyectos editoriales, si es que tiene algo entre manos...
Se va a editar un libro mío de poemas por parte de la Cátedra Fernando de Loazes, en marzo, pero me da miedo. Puede haber algún cambio de última hora, soy muy supersticioso en el terreno de la edición, y hasta que no veo el libro en la mesa... La Cátedra está dispuesta a editarlo en marzo. Sería ‘El vuelo en la jaula’, un poemario premiado hace dos años en Callosa en su Premio Nacional de Poesía.
El título tiene significado, tiene que ver con una frase del libro del Zoar: ‘quien no se conoce a sí mismo es como un ave en la jaula’. El ave sería el ser humano, y la jaula el mundo, enjaulado en su mundo, en su materialismo. Es el sentirse atrapado en la jaula de las exigencias cotidianas. El poemario está a caballo entre lo material, el materialismo, y lo espiritual, es una reflexión sobre lo efímero y lo trascendente.

En lo colectivo, un número de ‘Empireuma’ está a punto de salir, para septiembre estará en la calle. Sale en él un encarte de la separata de ‘El Eco Hernandiano’, y proyectos tengo varios. Con la misma Cátedra Fernando de Loazes queremos hacer un ciclo que está ya prácticamente ultimado sobre poesía. Un curso que yo clausuraría con la presentación de mi libro y mi intervención. Van a participar nueve autores más, y... no sé, propuestas de actividades me llueven todos los días. Unas no se pueden realizar por falta de apoyo económico, otras porque, al final, la gente se desanima y otras porque resultan o descabelladas o no merecen la pena.
Creo que la conversación ha sido muy amplia y hemos tocado muchos puntos. ¿Querría añadir algo más?.
No, sólo animaros a seguir adelante. El escritor necesita un poco de cariño de los demás, cariño que está en el diálogo, en la conversación... Si lo que haces, lo que escribes, lo que dices, se publica... El que te entrevisten, y se preocupen por lo que haces, es bueno. Compaginar las entrevistas, la preocupación por lo que se hace fuera de Orihuela: Eduardo Galeano, Vicente Ramos, Antonio Gracia..., compaginado con lo que se está haciendo aquí de manera rigurosa, creo que es una labor muy interesante la que estáis haciendo. Hoy, los medios de comunicación, no se preocupan por la cultura. Creo que es necesario que haya al menos un medio que se preocupe de lo que se está haciendo a nivel cultural y literario en Orihuela, y vosotros lo hacéis.
Ángeles Martínez Sainz