CASAS MUSEO, FUNDACIONES Y BIBLIOTECAS


FUNDACIÓN MAX AUB



“...un solo hombre fue creado al origen del mundo para enseñarnos que cualquiera que atenta contra la vida de un solo hombre comete un acto tan grave como si hubiese destruido todo el género humano”.

Max Aub


Situada en Segorbe, en la calle Cronista Jaime Faus, surge en el verano del 97 la Fundación Max Aub, que acoge la biblioteca, hemeroteca y archivo personal del que sería uno de los mayores humanistas del siglo XX. Max Aub, poeta, cuentista, tipógrafo, autor y director de teatro, ensayista, traductor, novelista y cineasta.

Hijo de Federico Guillermo Aub Marx y de Susana Mohrenwitz, de nacionalidades alemana y francesa respectivamente, nace en París el 2 de junio de 1903. La familia, afincada en París, huyendo de las repercusiones de la Primera Guerra Mundial, se instala en Valencia. Al año de su llegada escribió su primer poema en español. Recibió una educación liberal y laica, creciendo en un ambiente que favorecía la amabilidad, la cordialidad, el diálogo. Al acabar el Bachillerato, en contra de la voluntad de su padre que quería que estudiase Derecho, Max decide seguir los pasos profesionales de su progenitor como representante, actividad que, por itinerante, favoreció el contacto con el mundo cultural y vanguardista del momento.

Un golpe de suerte le llevará a realizar su primer viaje a Madrid y, posteriormente, a París, comenzando entonces su relación con personalidades relevantes del ámbito cultural y político del momento: Joan Miró, Alberti, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, José Bergamín, Francisco Ayala, Alejandro Casona, Juan Chabás, Azaña, Negrín, Marañón, Valle-Inclán, entre otros.

Su obra puede leerse como la historia de la condición humana y de sus contradicciones. Empleó la ironía, demostró una imaginación desbordante y utilizó, como los grandes maestros, el sentimiento cómico de la vida. Fue un hombre curioso, con ambición creadora, que nunca olvidó su procedencia.

La experiencia de la Guerra Civil española forjó uno de los episodios más tristes y desagradables de su vida. Acusado de comunista, y tras ser encarcelado en varias ocasiones, se vio obligado a abandonar el país. Todo ello contribuyó a fomentar su pertenencia a una generación, tanto en lo literario como en lo político. Su compromiso personal e ideológico le llevó a luchar con su voz y su palabra por la libertad, la cultura y la dignidad humana. Siempre coherente y fiel a España, a la que dedicó su infatigable actividad. Por ella sufrió su exilio y por ella murió, quedándole un sentimiento dolorido ante el desconocimiento de, precisamente, esa su España, ante su persona y su obra.

Su vida será una carrera de obstáculos; su objetivo: el retorno, que llegaría tras cuarenta años de exilio.

La Fundación Max Aub homenajea y recoge, así, su obra. “Aquí para el recuerdo, un corazón, testigo y fiel compañero de un hombre, de una época, de una patria, ambos, triunfantes, ascendieron a lo más alto de la libertad”.


Pilar C. Zarco
Verónica G. Ortiz

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