Influencia del pueblo de Cox
En 1933, Orihuela era una sociedad caracterizada por sus relaciones personales en las que el individualismo actual apenas era imaginado. En este contexto, el poeta Hernández conoce a Josefina Manresa, momento en el que los grupos sociales están muy diversificados, no sólo en estatus sino también en diferencia de sexos, y en el que el hombre ejerce un papel dominante respecto a la mujer. La esfera pública de ambos sólo converge en las tardes de paseo por el pueblo, lugar propicio para algunos encuentros.
Miguel tiene conocimiento de la existencia de Josefina ese mismo año. Su objetivo es que ella se fije en su persona y espíritu de poeta. Es un hombre terco que no se desanima, como hemos comprobado en el análisis longitudinal de los diferentes números, y que obtiene, por tanto, todo lo que se propone, independientemente del esfuerzo y sacrificios que ocasione el fin. Por todo ello, comienza ese interés mutuo pero discreto sobre todo por parte de Josefina. En breve se formaliza la relación entre ambos.
Declaraciones de Josefina para la revista ‘Triunfo’.
El padre de Josefina, guardia civil de profesión, es destinado a Elda, la familia de la joven le acompaña. Estos hechos, se suceden poco antes del estallido de la Guerra Civil y que poco después le traerá la muerte -siendo fusilado por un error-.
En el verano de 1937, Miguel y Josefina comienzan su andadura de complicidad y planes. Ella queda en Cox pueblo cercano a Orihuela y perteneciente a la Vega, para que pueda visitarla Miguel en bicicleta todas las tardes.
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Pero ese verano, ninguno de los dos pudieron vivir su relación sin interrupciones, ya que la muerte del padre de Josefina deja una iconsolable tristeza en lo más profundo de su existencia, junto con el comienzo de la guerra que tampoco dejó impasible a ninguno de los dos. A todo esto se suma la miseria que se le avecinaba a la familia Manresa, puesto que la única fuente de ingresos había finalizado y el resto de la familia no trabajaba, excepto Josefina que cosía de día y de noche.
Ante la circunstancia de desesperación que se vivía en España, contraen matrimonio civil, y deciden trasladarse a Jaén unos días, en los que la madre de Josefina se encuentra muy enferma. Vuelve, inmediatamente a Cox pero ya no se pudo hacer nada. Así, se ve en la obligación de quedarse en Cox con sus hermanos huérfanos. Aunque en el pueblo tenían más familia.
Hernández conserva contactos en la capital madrileña donde trabaja, y va de vez en cuando a ver a su mujer con permisos de unos quince días. En cierta ocasión, se tomó hasta tres meses para escribir.
El contacto con la naturaleza y la cercanía de su familia inspira al poeta, por ello la proximidad a la sierra que caracteriza el pueblo de Cox, al igual que el suyo propio, le impulsan a escribir poesía emotiva.
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Miguel vuelve a Jaén, recorriendo los mismos lugares por donde había pasado con Josefina y relacionándose con las gentes de allí, que no tardaron en preguntar por ella, ya que no habían olvidado a tan particular y entrañable pareja.
Después escribe a su mujer en Cox, contándole todo lo vivido en Jaén. Como siempre, la relación de ambos en la guerra, se encuentra recopilada en las cartas del poeta a su mujer, marcadas por la visión siempre subjetiva. Casi todas las cartas pueden interpretarse una vez que se han leído como una provocación hacia Josefina para que ella fuera capaz de afrontar todas la vicisitudes que se le van presentando a una mujer de la época que nada de aquello merecía, y a la que todo eso se le sumaba la falta de su marido, que le profesaba amor en la ausencia.
Si te encontrara
bajo la tierra.
Bajo la tierra
del cuerpo mío,
siempre sedienta.
El cuatro de enero de 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel. Aquí comienza de nuevo esa proyección de esperanzas en la nueva vida. Con un afán de proteccionismo exacerbado en la lejanía.
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Cuando su niño no cuenta ni con tres meses de edad, llega a Cox. La tensión de la guerra y todo lo vivido le ocasionaron una anemia cerebral aguda, que le obliga, por prescripción médica, a retirarse a Cox. En este período escribe pequeñas obrillas de teatro en la guerra en los que se aprecia, claramente, un cambio de ánimo y de intencionalidad.
Escribe a Cossío desde Cox, firmando como ‘Manuel’ para que la carta no fuera interceptada. Le pedía ayuda económica, para poder sacar de la miseria a su familia, además de contarle la situación por la que estaban pasando. Esta no será la única carta que escribe a su amigo.
No deje de hacer la gestión, cuanto antes si puede. He recordado mucho nuestra última conversación. Recuerdos y abrazos para todos los amigos. Y para usted el de siempre.
Manuel
Finaliza la guerra y un mes después, aproximadamente, sale de Cox para Sevilla, con el propósito de refugiarse en casa de Romero Murube -al que conocía por medio de Cossío-, pero éste temía que le descubrieran los caseros y no fue posible. En mayo de 1939, le encarcelan por indocumentado, y después de cuatro meses le dejan en libertad. En estos cuatro meses la relación de Josefina y Miguel se paraliza. Es él el que escribe cartas sin cesar, mientras que ella no contesta. Nos encontramos aquí con el primer silencio de su mujer prolongado en el tiempo. Cuando le dejan libre, sin explicación alguna vuelve directamente a Cox.
Carlos Fenoll y Manuel Molina fueron a ver al matrimonio por estas fechas y le dijeron a Miguel que con lo que había visto y escrito creían que era bastante confiado, que no fuera a Orihuela en un tiempo. A Orihuela fue dos veces, para ver a sus padres y a sus amigos. No creía que hubiera hecho nada malo como para tener que ocultarse, para él el hecho de no estar desprovisto de la libertad de hacer lo que quisiera ya era como una prisión. Pero en su segunda visita a Orihuela, cuando salía de casa de los Sijé, en la calle Ramón y Cajal, le detuvieron. Era finales de septiembre del 39. Aquí comienza el periplo de cárceles, y su propia agonía, ocultada por siempre a su esposa. En agosto, se lo llevaron al seminario de Orihuela, que entonces era cárcel. De Orihuela le trasladaron a la prisión de Conde de Toreno de Madrid, le juzgaron y le condenaron a muerte, cosa que Josefina no supo hasta que le conmutaron la pena. Incluso le escribió que la sentencia era de doce años. A finales de junio o primera quincena de julio del 41 lo llevan a la cárcel de Alicante, en cuya enfermería murió el 28 de marzo de 1942.
En ese mismo año, y poco antes, contraen matrimonio religioso Miguel Hernández y Josefina Manresa.
Josefina, a la muerte de Miguel, queda en Cox, con el hijo de ambos al que tendrá que sacar adelante más sola que nunca, pero como en cualquier pueblo en el que, como decíamos al principio las relaciones personales son muy cercanas, la ayuda entre vecinos y la amistad entre las gentes de la zona era lo natural en estos casos. Antonio Beneyte fue amigo de esta familia y nos apunta algunas declaraciones en primicia que pueden darnos las claves para el entendimiento de la amistad de Miguel con aquellos con los que fue encontrando en su camino, además de la relevancia de éste poeta, a nivel no sólo nacional y, sobre todo, cuando todavía su obra no había sido reconocida por la crítica. Beneyte afirma que los amigos de Miguel en Madrid proporcionaron dinero a la viuda para seguir adelante, incluso un trabajo para el hijo en Madrid –cuando era ya más mayor- para asegurar el bienestar del descendiente del poeta universal. Como observación particular, nos cuenta Beneyte que estando por estos años en Torrevieja, zona veraniega cerca de Orihuela, un extranjero en una librería pidió un libro de Miguel Hernández. Nuestro poeta oriolano era conocido, no necesitaba propaganda para ser reclamado a nivel internacional.