
Rosa Navarro Durán, nacida en Figueras en 1947, es una filóloga y catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, donde ejerce la docencia desde 1969. Es especialista en Literatura Española de la Edad de Oro y fue coordinadora del área de Filología y Filosofía de la ANEP desde noviembre de 2001 a enero de 2005. Ha sido presidenta del Comité de Humanidades del PEP en la ANECA desde 2005 a 2009, y desde el año 2000 es también jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Ha dedicado casi toda su vida a la edición y comentario de textos clásicos, entre los que destacan: “Libro de las suertes” (CSIC, 1986), “Diálogo de Mercurio y Carón” (Cátedra, 1999) de Alfonso de Valdés, las “Novelas ejemplares” de Miguel de Cervantes (Alianza Editorial, 1995) “La dama boba” y “El perro del hortelano” (Hermes, 2001) entre otras, así como cuatro volúmenes de Novela picaresca (Biblioteca Castro, 2004, 2005, 2007 y 2008). Su aportación más destacada en este siglo XXI es una nueva lectura del Lazarillo que plantea a Alfonso de Valdés como autor, dotándola de un nuevo sentido. La faceta de su bibliografía que nos ocupa son sus adaptaciones de libros clásicos para niños, tales como “El Quijote contado a los niños ( Edebé 2005), “Tirante el Blanco contado a los niños” (Edebé, 2005), “Platero y yo de Juan Ramón Jiménez contado a los niños” (Edebé, 2006), el “Lazarillo contado a los niños” (Edebé, 2006), el “Cid contado a los niños” (2007), entre otras, y su última adaptación: “La vida y poesía de Miguel Hernández contada a los niños” (Edebé, 2010).
“LEER UN POEMA ES VIVIR UNA EXPERIENCIA, Y SE PUEDE REPETIR TANTAS VECES COMO SE QUIERA”
Rosa Navarro Durán
ENTREVISTA
- Coincidiendo con el Centenario del nacimiento de Miguel Hernández nos encontramos con esta edición para niños sobre la vida del poeta oriolano.
¿Ha sido la celebración del Centenario de Miguel Hernández lo que le ha motivado a escribir esta adaptación para niños de su vida y poesía?
No puedo negar que la ocasión del Centenario del nacimiento del poeta me ha permitido escribir esta vida y poesía de Miguel Hernández para los niños, porque el mercado en parte condiciona la posibilidad de poner en práctica las ideas, y toda conmemoración conlleva la divulgación de lo celebrado. Pero yo tenía una deuda con el poeta desde hacía muchos años, y era mi obligación y mi deseo saldarla. Adolescente, estudiaba en el Instituto de Enseñanza Media “Ramón Muntaner” de Figueras (Gerona), y un profesor de Literatura nos leyó unos poemas que me impresionaron muchísimo; eran de un poeta del que no se podía hablar en aquellos tiempos (eran los años cincuenta), del “poeta del pueblo”, de Miguel Hernández. Cuando empecé a dar clase en la Universidad de Barcelona en 1969 y a impartir la asignatura de “Comentario de texto”, lo primero que hice fue comentar poemas suyos: la maravillosa elegía a Ramón Sijé y algunos de mis sonetos preferidos: “Guiando un tribunal de tiburones”, “Umbrío por la pena, casi bruno”. No he dejado de hacerlo desde entonces. Pero quería acercarme más a los niños, a los adolescentes (yo lo era cuando lo descubrí), porque todo tesoro que encuentro a lo largo de mi vida me gusta compartirlo con los demás, y uno de ellos lo fue indudablemente los poemas de Miguel Hernández.
- A pesar de haber convertido muchas obras clásicas en libros para niños, quizás es ésta la primera adaptación biográfica que realiza de un escritor. ¿Cómo ha sido la experiencia de este trabajo con respecto a los demás dirigidos al público infantil?
Más difícil, porque esta vez he tenido yo que hacer el guión a partir del mucho material que tenía a mi alcance. En mis adaptaciones, son los escritores los que me guían, los que ya han creado previamente el camino. En este caso, no. Tuve que renunciar a la hondura obligada en mis ensayos académicos, y esto me obligó a rehacer varias veces el texto hasta encontrar el tono, las palabras que me parecieron adecuadas. Llegar a lo más sencillo es siempre muy difícil.
- El libro se titula “Vida y poesía de Miguel Hernández contada a los niños”. Sin embargo hay más de vida que de poesía en sus páginas. ¿Influye en este hecho el tipo de lector al que va dirigido el libro?
Por supuesto. En realidad mi objetivo era solo escribir la vida; pero en Miguel Hernández no se puede separar la vida de la poesía, de ahí el título. En el transcurso de su vivir, he querido poner de manifiesto que siempre tuvo un objetivo, una pasión: escribir poesía. Pero el ejercicio de creación, aunque sea solitario, tiene que salir al aire, ser visto, ser oído, ser leído; de ahí que Miguel Hernández puso toda la fuerza de su voluntad no solo en escribir, sino en ser leído. Siempre que escribo para los niños, ilumino en los textos aquello que puede servirles en su caminar existencial; y en este caso es, por una parte, el tesón, el esfuerzo incansable de Miguel Hernández, y, por otra, la continua lectura que hizo de la gran literatura. Si no hubiera leído tanto, si no hubiera puesto el alma en empaparse de los poemas de los grandes poetas, las semillas líricas que él llevaba dentro nunca hubieran fructificado. La poesía es el fruto que va iluminando su vida, pero el objetivo del libro era contar su camino existencial.
- ¿Se ha planteado alguna vez realizar una adaptación enteramente de poesía para niños?
Sí, pero más que adaptación de poemas, he pensado en hacer una antología de poemas para niños, porque yo no soy poeta, no he escrito un solo verso en mi vida (y hay pocas personas que puedan decir lo mismo); por tanto, me falta la capacidad necesaria para una adaptación rítmica. Pero sé muy bien que los niños, al igual que los adultos, quedan seducidos por la musicalidad de un poema que esté a su alcance. Antes se aprendían de memoria poemas (Miguel Hernández tuvo una facilidad enorme para hacerlo), y era un ejercicio muy estimulante. Por desgracia, desde las alturas políticas, se ha impuesto en el sistema de enseñanza el rechazo al ejercicio de la memoria y a la transmisión de conocimientos, y esto nos lleva directamente a la creación de una nueva forma de analfabetos: se sabrá leer, pero no se leerá; se podrá aprender, pero no se sabrá nada.
- Coincidiendo con el IV Centenario del Quijote publicó también con EDEBÉ “El Quijote contado a los niños”. ¿Participó usted en los actos que conmemoraron la publicación de dicha obra? ¿Qué opinión le merecen la celebración de estos actos en torno a nuestra literatura?
Sí, lo hice como adaptadora para los niños de la genial obra cervantina, y también como filóloga especialista en la Literatura de la Edad de Oro (tengo un ensayo sobre Cervantes (editorial Síntesis) y también he hecho la edición de las Novelas ejemplares (Alianza editorial). Soy totalmente partidaria de los actos conmemorativos porque la fuerza divulgativa que tienen de la obra o del escritor cuyo aniversario se celebra es enorme. Ya que los políticos han logrado el disparate de desterrar de la enseñanza primaria y secundaria a la Literatura y, por tanto, han impedido la divulgación de nuestro patrimonio literario, no hay más remedio que acogerse a los centenarios para llevar a cabo tal tarea aunque sea de forma tan parcial y limitada. Es un auténtico desastre para la educación de nuestros niños y adolescentes la desaparición de la Literatura de los planes de estudio; confío aún en los maestros y en los padres para que arañen de donde sea un rato para compartir la lectura de nuestros clásicos con ellos y evitar así que desaparezca esa riqueza de nuestra base cultural. Es esa la razón que me ha llevado a adaptar a los clásicos.
- ¿Cree que el Centenario de Miguel Hernández contribuirá a ensalzar la figura del poeta como se merece?
Sí, estoy convencida de que contribuirá a ello. Pero, como su propia vida nos muestra, sin constancia no se logra nada. Por tanto, luego hay que proseguir con la labor de transmitir, de divulgar su espléndida obra poética.
- ¿Conoce las actividades de la Fundación Cultural Miguel Hernández?
Sí, aunque virtualmente. Al ponerme a hacer la adaptación, busqué las actividades que se hacían en torno a su obra y encontré en Internet la información sobre las que llevaba a cabo la Fundación, y me parecieron magníficas. A Miguel Hernández le hubieran llenado de alegría y de orgullo, ¡con lo que quería a su tierra!
- ¿Le gustaría añadir algún comentario más?
Animar a todo el mundo a leer los poemas de Miguel Hernández, porque sólo así se hará un auténtico homenaje al gran creador. Leer un poema es vivir una experiencia, y se puede repetir tantas veces como se quiera; yo me he hecho míos muchos de los que escribió el gran poeta de Orihuela, que es un inmenso creador, porque la oscura intensidad de sus versos es originalísima, es única.
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