"Miguel Hernández y Yo "

“Miguel Hernández y yo” es un libro del autor Francisco de Díe, el genial pintor oriolano, editado y producido por la Fundación Cultural Miguel Hernández y Aitor L. Larrabide, doctor en Filología Hispánica y estudioso de dicha Entidad, en este presente año 2010.

El libro consta de 123 páginas, hace el número 7 de la colección “Biblioteca Hernandiana-Documentos”, y de los siguientes apartados:

Presentación: Está contenida entre la página 11 y 13, realizada por Aitor L. Larrabide, donde realiza una primera aproximación a las figuras del eterno poeta y del genial pintor. También se habla de la generosa aportación de la familia Díe a la Fundación en forma de cuatro dibujos de Miguel Hernández que Díe realizó. Asimismo, se expone la necesidad de sacar a la luz este libro, algo que el autor se planteó en su vida, pero que nunca vio la luz.

Introducción, por Francisco de Díe y Rogel: Se incluye entre la página 15 y 19, realizado por Francisco de Díe, hijo del pintor oriolano, el cual habla de su padre, de los aspectos bohemios de su vida y precisamente recalca que esta manera de vivir la vida es lo que hace que a día de hoy no se conserven muchos de los escritos o dibujos del pintor.  También se comenta un anecdotario en el que se pueden entrever pinceladas de la relación del pintor con el poeta, perdido, del que un día habló su padre: “Tengo un pequeño anecdotario sobre él, en el que se recogen ciertos pormenores de su vida-pormenores sobre las escasas pero interesantes relaciones que mantuvimos él y yo-teniendo idea de haberlo denominado: «Miguel Hernández y yo»”.

Biografía: Este apartado se encuentra entre la página 21 y 27, en el que se repasa brevemente la vida del pintor, su paso por el colegio de Santo Domingo, donde probablemente entablaría amistad con Miguel Hernández, su formación en la Real Academia Superior de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, su vuelta a Orihuela, donde ejerció como profesor interino de Dibujo en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza, su participación en revistas de letras (“Sigüenza”), y en diarios (“Información”), etc. Fue un pintor único, hasta el punto de crear su forma de expresión artística, a la que denominó Expresionismo dinámico dominante.

Relación con Miguel Hernández: Se recoge entre la página 29 y 60. Paco de Díe habla de la relación de Miguel con su padre, en base a escritos, dibujos de su padre al poeta, recuerdos de conversaciones y todo aquello que el tiempo no pudo hacer desaparecer. Cabe destacar las presentaciones plásticas que Francisco de Díe elaboró en 1977 en base a la “Elegía media del toro” y a la “Elegía” a Ramón Sijé, con sus comentarios incluidos, dándole un poco de significación a cada verso, haciéndolas más entendibles a quien se quiera acercar al mundo poético metafórico hernandiano.

En este apartado también se pueden leer cartas de Francisco de Día relacionadas con Ramón Sijé, dibujos, retratos, poemas, todo lo que tenía que ver directa o indirectamente en la relación de Francisco y Miguel.

“Elegía media del toro” (Pp.62-96)

En esta parte del libro, Francisco de Díe, justifica el porqué de estos dibujos en la obra hernandiana. El pintor nos cuenta que Miguel le encargó esos dibujos para explicar el significado de algunos de sus poemas cuando los recitase en público, ya que sus metáforas por aquellos tiempos resultaban ininteligibles para la mayoría de la gente.

El pintor advierte que no todos los dibujos son exactamente como los hizo por primera vez, otros los ha tenido que hacer nuevos, puesto que desde que Francisco hizo los dibujos por primera vez hasta que los repitió pasaron nada menos que 45 años.

“Una capa te imanta con su extremo,
y el que por un instante la batiera,
te vuelve con temor su Polifemo”.

Aquí la metáfora de la capa imantando al toro es fácil de comprender. Sólo hay que aclarar eso de que “y el que por un instante la batiera, / te vuelve con temor su Polifemo”. Polifemo fue aquel gigante monstruoso que atrapó a Ulises y sus compañeros durante la Odisea en la isla de Sicilia. Tenía un ojo solo en la frente: por lo tanto, Polifemo del torero ya se comprende lo que es. (Comentario de Francisco de Díe).

Cada poema de esta elegía está representado por un dibujo y un comentario del genial pintor, algo que nos acerca un poco al misterioso mundo de la poesía de Miguel, ya que al ser éste una persona cercana a Miguel es conocedor del significado de algunas obras del poeta.


“Elegía a Ramón Sijé” (Pp. 97-117)

La estructura de esta parte del libro es muy similar a la anterior: por cada estrofa tenemos una representación plástica de la misma y un comentario que quita un poco de niebla de su significación.

Francisco nos cuenta que a partir de la creación de este poema se produjo un cisma en el mundo de Miguel, tanto material como espiritual; supuso como un punto de escisión en su vida, aparte de que la creación de este poema, le dio un salto definitivo a la fama, incluso dentro de los confines de Orihuela.


“Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.”

Su llanto es tan abundante que, al derramarlo, acrecentará la lluvia, la alimentará.

Su “dolor sin instrumento” es un dolor espiritual, no es el dolor físico que puede ser causado por algún instrumento.

Las amapolas, en verdad, son flores “desalentadas”, no tienen aroma, no alientan, no exhalan. Pero el poeta les dará el corazón del amigo para que el calor de este corazón les sirva de vida a las minúsculas florecillas. (Comentario de Francisco de Díe).

En resumen, un libro que abre oficialmente el Año Hernandiano, desde el punto de vista de las publicaciones editadas por la Fundación que lleva el nombre del poeta oriolano y que sorprenderá a más de una persona por sus comentarios audaces, fruto de la amistad que mantuvo su autor con Miguel Hernández y del conocimiento que le dio la lectura de su obra.


Juanjo Menárguez Gómez

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