Libros Perdidos

El propio Ruiz-Funes en el análisis del ámbito externo e interno del poeta –impulso y expresión-, comenta que está conseguido, aunque señala algunos puntos a destacar en la obra, como por ejemplo el básico estudio de las metáforas y afán clasificatorio, la excesiva afición a los diccionarios y la calificación de genio solitario. Con esta última afirmación, el autor de este libro no está de acuerdo, ya que comenta que “esta afirmación no se ajusta a la realidad”.

Manuel Ruiz-Funes califica de “breviario introductorio” estas notas. Los diversos niveles que estudia el autor de este libro sobre la obra “El rayo que no cesa” de Miguel Hernández son los siguientes: ámbito poético, estructuras y temas, melancolía y angustia, ritmo, metáfora, sintaxis, vocabulario y un breve balance final.

Ahora vamos a analizar las diferentes partes que forman el libro “Algunas notas sobre el rayo que no cesa de Miguel Hernández”:

En la introducción del libro, Manuel Ruiz-Funes critica con dureza las notas biográficas que preceden a los estudios sobre la poesía del poeta oriolano. La “mitificación” y el falseamiento de su trayectoria lo han convertido en un completo desconocido. Por todo ello, el autor renuncia a retratar la verdadera biografía del poeta. Ya en el segundo de los capítulos, la “redondez total del libro se plasma en su estructura, tema, expresión y temática”. Según el autor, el libro está muy meditado, con un ritmo externo aliado con el del contenido. Según el autor, el tema es el amor, pero sería más exacto decir su no realización, su no consumación del amor.

En cuanto al ritmo, el endecasílabo sobresale en las composiciones, por influencia del de Góngora, perfecto y hermoso. El libro está dividido en cuatro partes, la primera parte versa sobre la importancia de este libro en el ámbito poético en general; la segunda parte habla de la estructuración y temas de “El rayo que no cesa”, la tercera parte aborda la melancolía y la angustia en esta obra del poeta oriolano; y, por ultimo, la cuarta parte trata de la estructura rítmica de la obra (octosílabo, endecasílabo, soneto hernandiano, etc.).

El libro también contiene, después de la cuarta parte, unas páginas que analizan las metáforas que el poeta utilizaba en sus obras. Luego hay un apartado llamado “Sintaxis”, donde se realiza un análisis sintáctico de algunas partes de esta obra. En el “Vocabulario” se puede comprobar que el autor lo utiliza dependiendo de las características de la obra, la idiosincrasia del autor, el origen del mismo (pobreza desde la niñez, pero no miseria), la profesión en que trabajaba (en sus inicios fue pastor), la época en que surge la obra (los años previos a la Guerra Civil española)...Como último apartado, se encuentra “Balance y Perspectiva”, en el que el propio autor realiza un balance en general de la obra en sí, ensalzando a Miguel Hernández como genio en solitario, desvinculándolo de la Generación del 27 y también de la generación posterior (garcilasistas).

Entre las reseñas que se detuvieron en el libro que comentamos, destacan las de Manuel Molina, publicada en la revista alicantina “Idealidad”, en su número 179, de febrero de 1973. En la misma, afirma que “este es el primer trabajo donde se estudia una sola obra” de MH, y resulta “un valioso estudio estilístico”. El análisis del ámbito externo e interno del poeta -impulso y expresión- está conseguido, aunque señala algunos reparos, como el básico estudio de las metáforas y el afán clasificatorio, la excesiva afición a los diccionarios, y la calificación de “genio solitario”, cuando esta afirmación no se ajusta a la realidad.

Antonio Domínguez Rey también prestó atención al volumen de Ruiz-Funes. Concretamente, en la revista madrileña “La Estafeta Literaria” (número 514,15/04/1973, p.1305). En la misma, califica de “breviario introductorio” estas notas. Los diversos niveles que estudia son los siguientes: ámbito poético, estructuras y temas, melancolía y angustia, ritmo, metáfora, sintaxis, vocabulario y un breve balance final.

Advertimos una contradicción manifiesta cuando el autor del libro critica la falta de rigor en las biografías, y el que escribe la reseña, por otra parte, a su vez, censura el rigor esquemático empleado por Ruiz-Funes. O sea, éste incurriría en el mismo error que trata de evitar. Así, “este estudio nos resulta inadecuado a la hora de la valoración poética”. Manuel Ruiz- Funes presenta “El rayo que no cesa” como un libro personal, sin influencias, marginado del 27 y del 36, estructuralmente clásico”. Domínguez cree que, “para demostrar su “genialidad” solitaria habría que sonsacar algo nuevo”. Sugiere como tema de estudio original la sintaxis a nivel imagen.

Juanjo Menárguez Gómez
Santiago Mirete Moñino

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