“Conozco bien los caminos
conozco los caminantes
del mar, del fuego, del sueño,
de la tierra, de los aires.
Y te conozco a ti
que estás dentro de mi sangre.”
Miguel Hernández
Déjate llevar por la poesía, por los sueños, por la desgracia de la guerra, por la impotencia, por la rabia, por la pasión, por la naturaleza, por el viento. Porque los poetas son el viento del pueblo. Y nuestra ruta combina todos estos elementos. Hemos seguido los pasos del poeta oriolano Miguel Hernández en la Senda del Poeta, que se celebra todos los años el último fin de semana de marzo coincidiendo con el aniversario de su muerte. Se trata de una caminata de tres días (de viernes a domingo) que se inicia en Orihuela, población alicantina que vio nacer al poeta, y finaliza en el cementerio de Alicante, donde reposan sus restos. Este año han participado cerca de 4.000 personas.
Lugar de reunión junto a la Casa-museo de Miguel Hernández. El primer día, la asistencia fue masiva.
Día 1 (Viernes)
Orihuela-Albatera. 20 Km.
Llegamos a las ocho y media de la mañana a la Casa-museo de Miguel Hernández en Orihuela, justo al lado de la casa donde vivió. La plaza está abarrotada de centenares de personas que hacen cola para formalizar la inscripción. Mochila, palo de andar, gorra y camiseta de regalo. Hemos llegado guiados por varios mochileros desde la estación de tren de Orihuela. En la plaza, un camión espera engordar con el equipaje más pesado de los senderistas, que éstos podrán recoger en los lugares de pernoctación. Sobre las diez, varios niños recitan de carrerilla las estrofas de algunos poemas de Miguel Hernández.
Después, la alcaldesa de Orihuela, la directora del C.P. Miguel Hernández y el vicerrector de la Universidad de Elche Miguel Hernández pronuncian un discurso institucional para, por fin, abrir La Senda del Poeta. Una pequeña mascletá da el pistoletazo de salida a los senderistas. El primer día predominan grupos escolares, aunque hay participantes de todas las edades.
La primera parada será Redován, localidad del padre de nuestro poeta, donde se realiza el primer descanso en un parque, acompañado de un piscolabis para recuperar fuerzas. En el centro del parque hay un escenario donde niños homenajean la senda con poemas de Miguel Hernández. Tras el paso por Callosa de Segura, llegamos a Cox, donde nacen los dos hijos de Miguel y Josefina (su mujer). Cox representa en la vida del poeta su etapa familiar y su compromiso político con la República.
Varios caminantes ondean banderas republicanas al son de nuestros pasos. Además, en la plaza oriolana de salida, se produjo un curioso “incidente”: un anciano ondeó esta bandera ante las cámaras de televisión y dos policías locales tuvieron que desplazarlo por mostrar ante la televisión una bandera “ilegal”. Curiosidades aparte, Cox representa la mitad del viaje de nuestro primer día, donde comemos bocadillos y algunos incluso aprovechan para disfrutar de una siesta sobre el césped.
La digestión la hacemos camino de la Granja de Rocamora y la jornada finaliza en Albatera, donde nos recibe una orquesta y más recitales de los poemas de nuestro poeta internacional. En Albatera se encontraba el campo de concentración donde perecieron muchos compañeros de Miguel Hernández. Nos reencontramos con las mochilas, amontonadas caóticamente en la Casa de Cultura. Algunos dan un paseo por el parque que hay al lado llamado “La senda del poeta”, y otros visitan esta población cuyo patrón es el mismísimo Santiago. A cenar una deliciosa sopa de cebolla y un bocadillo.
Después, a dormir en la Casa de Cultura o en el Hogar del Pensionista, donde todavía quede espacio para extender la esterilla. Nunca unos pocos metros cuadrados habían estado tan cotizados. En el Hogar del Pensionista, la sala acondicionada como dormitorio masivo es contigua al bar, por lo que conciliar el sueño se convierte en una odisea. Algunos, exasperados, deciden hacer honor al dicho “si no puedes con el enemigo, únete a él” y se unen a la fiesta. Esperemos que el alcohol no les pase factura al día siguiente.
Llegada a Albatera. El rostro de Miguel Hernández se encuentra entre la Casa de Cultura y el Hogar del Pensionista.
Día 2 (Sábado).
Albatera-Elche. 28 Km.
El día más largo. Cruasanes, ensaimadas, magdalenas… un buen desayuno para el segundo día de caminata. A primera hora de la mañana abandonamos Albatera, nos despide su orquesta y nos desea un buen viaje. Un sol radiante ameniza la jornada, para algunos incluso demasiado. Nuestra primera parada será San Isidro, donde se encontraba otro campo de concentración donde permanecieron retenidos en trabajos forzosos un gran número de compañeros de Miguel Hernández en la postguerra española. En este pequeño descanso se leen poemas en un micrófono, como es costumbre, y algunos senderistas se animan a contar anécdotas del poeta, e incluso un participante canta la adaptación de Serrat “Para la libertad”. Todas las localidades a las que llegamos nos reciben con pequeñas mascletás. Después de comer al lado de la estación de tren de Crevillente, nos encaminamos al fin de nuestra larga jornada: Elche.
En todo momento la Guardia Civil acompañaba a los senderistas. Por si las moscas
Cada hora, aproximadamente, nos encontramos camiones y cajas con manzanas, naranjas, y sobre todo, agua. Muchos viandantes se sorprenden ante una multitud movilizada por el amor a un poeta, a su obra, y al senderismo. El público caminante es mayoritariamente joven, adulto y también ancianos que se desviven por la aventura hernandiana. Además, también nos acompaña algún que otro perro que a la mitad de la jornada continúa el viaje cómodamente en brazos de sus dueños. El segundo día ya han desaparecido casi todos los niños.
La Universidad de Elche nos recibe con los brazos abiertos. En la ciudad ilicitana Miguel Hernández recibió su primero y único premio literario en marzo de 1931, otorgado por el “Orfeón ilicitano”. Tras la interpretación de obras de teatro y canciones de Miguel Hernández adaptadas por Serrat en el Aula Magna de la UMH (Universidad Miguel Hernández de Elche), descansamos en uno de los edificios de la universidad. Además, se puede disfrutar de una exposición astronómica que es una perfecta simbiosis entre el poeta y su amor por los astros, especialmente por la luna, latente en su conocida obra Perito en lunas. En la Universidad por fin hay duchas sin tener que hacer colas quilométricas.
Tras dos días de marcha, el agua cobra su valor real, se convierte en el bien más preciado. Después de un buen aseo, los ánimos están por las nubes. Se oyen guitarras, risas, experiencias. Se forjan nuevas amistades, se estrechan lazos antiguos. En La Senda del Poeta todos son proclives a hablar con el desconocido, con el extraño, con el “Otro”, como diría el célebre reportero polaco Ryszard Kapuscinski. Todas las individualidades se unen para conformar una enorme masa con una misma afición y con un mismo objetivo. Ha sido un día placentero. Sólo queda extender el saco y la esterilla.
Elche-Alicante. 22 Km.
El último día el cielo llora la muerte del poeta y nos envuelve en un entorno de pura poesía con huellas con olor a tierra mojada. Nos aguardan seis horas de caminata bajo la lluvia y entre barrizales. Los paraguas ocultan una marcha decaída. A la salida de la UMH, los organizadores ya habían advertido que el día sería duro. Los pasos bajo la lluvia pesan. Pero muchos quieren acabar lo empezado.
El mal tiempo no cesa. Comemos ya en la localidad alicantina de Rebolledo una enorme paella con caracoles pasada por agua. Los ánimos se agrian con el mal tiempo, pero las fuerzas se mantienen con vistas a un objetivo que ya se divisa en el horizonte: el Castillo de Santa Bárbara de Alicante. La organización discute el camino a seguir. Finalmente, deciden optar por una ruta alternativa que evitará Fontcalent, y con ello, un mar de lodo. Quienes deciden no seguir, se acercan al pueblo y suben al autobús destino Alicante. Allí nos esperarán para rendir el homenaje al poeta.
Arriba, la llegada a la UMH
Todo el calzado de los senderistas se vuelve de un color homogéneo: marrón como el barro que asciende, en muchos casos, hasta las rodillas. Dudamos de si el camino alternativo nos ha evitado muchas penurias. Hay tramos prácticamente inundados, donde no queda más remedio que salirse de la senda y pasar por la maleza, también embarrada. En El Rebolledo, los organizadores han dado a muchas bolsas de basura, por lo que ahora la marcha parece un basurero andante. Cada uno hace lo que puede: chubasqueros, bolsas de plástico…
Tras cargar con quilos de barro en las zapatillas, nuestro viaje concluye en el cementerio de Alicante. Somos recibidos con aplausos por los transeúntes. Silenciamos nuestra alegría cuando llegamos a la tumba donde reposan los restos del poeta, donde también se encuentran enterrados su mujer, Josefina Manresa, y su hijo Manuel Miguel. José Luis Ferri, biógrafo de Miguel Hernández, uno de los principales propulsores de la Senda del Poeta, y Senderista del Año, lee un discurso que emociona a los presentes.
Echamos la vista atrás y valoramos que han valido la pena los 70 kilómetros que dejamos a nuestras espaldas, tras nuestros pasos. Se concluyen tres días de caminatas, de bambollas, de litros y litros de agua, de dormir en sacos de dormir, de quemaduras, de lluvias, de recitales, de conversaciones casuales e interesantes, de amistades puntuales. Compañeros de vivencias de los que nos despedimos con un: “Hasta el año que viene”. Repetir es una obligación.
