Entrevista a José Ferrándiz Lozano

“Miguel Hernández estuvo presente en la primera línea de mi primera columna”

José Ferrándiz Lozano, Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y especialista en Marketing, ha destacado en su vida profesional por ser colaborador en varios diarios de tirada nacional como ‘La Verdad’ y ‘ABC’ de Alicante, actualmente lo hace en el diario ‘Información’. Entre sus publicaciones más relevantes podemos destacar ‘!Bendito sea el pecado!’,’El maestro Cartagena en campo de Mirra’ y ‘Azorín; La cara intelectual’. Recientemente ha sido galardonado con El I Premio Internacional de Periodismo Fundación Cultural Miguel Hernández 2003 por los artículos ‘Setenta años de Perito en Lunas’ y ‘Prisionero de su biografía’, publicados en el diario Información de Alicante el 28 de Enero de 2003. José Ferrándiz no destaca solamente por su profesionalidad sino también por su carácter formal y respetuoso.

1.El 18 de Marzo usted fue galardonado con el Premio Internacional de periodismo por su reportaje ‘Setenta años de Perito en lunas’ y el artículo ‘Prisionero de su biografía’ publicados en el diario Información ¿qué le llevó a interesarse por este poeta tan universal como fue Miguel Hernández?

Mi interés por Miguel Hernández se remonta a cuando yo tenía doce o trece años. En el colegio Salesianos de Villena teníamos un profesor bastante progre que nos preparó un ‘discoforum’. Se trataba de oír y comentar el poema ‘Para la libertad’, cantado por Joan Manuel Serrat. Aquel fue mi primer contacto con el poeta, sería más o menos en el año 73 ó 74. Luego, con el tiempo, no sólo leí su obra sino que me acostumbré a seguir la bibliografía que se publicaba sobre él, aunque nunca he sido un Hernandiano en el sentido que se la da al término de especialista. Sólo me considero un lector asiduo de Miguel Hernández que, de vez en cuando, le ha dedicado algún que otro artículo en los periódicos. De todos los libros que poseo, creo que el volumen de su ‘Obra poética completa’ de la editorial Zero, aquella de los años setenta que llevaba introducción de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia, es uno de los libros que más veces he tenido en las manos.

2.Se han cumplido 70 años de ‘Perito en Lunas’ ¿Cree usted que todavía sigue vigente?

‘Perito en lunas’ es el libro menos leído de Miguel y por tanto el más desconocido para el lector medio. Hoy no es tan enigmático como cuando apareció porque ya sabemos que Miguel Hernández anotó las claves de cada acertijo en el ejemplar de un lector. De hecho, las ediciones modernas acostumbran a poner como título de cada octava su significado. A mí me parece un libro intemporal que no envejece. ‘Perito en lunas’ es un libro de metáforas y la metáfora es un recurso eterno de la poesía. Sus metáforas son de un toro, una palmera, un suicida, una sandía, una gota de agua o un huevo, por citar algunas, y nada de esto ha perdido vigencia.

3.¿Qué le empujó a publicar su artículo?

El origen de mi artículo no lo escribí porque ‘Perito en lunas’ me gustase más que otros títulos del poeta; lo escribí porque hace tiempo que me apetecía dedicarle a Miguel Hernández algún reportaje con amplitud, algo que superara los límites de espacio de una columna. Y claro uno no puede pedirle dos páginas al director del periódico por capricho personal. Hace falta una “percha” periodística, algo que justifique su actualidad. Eso suele pasar cada 28 de marzo, con el aniversario de su muerte, pero un día de enero yo estaba revisando en casa el catálogo de la exposición que se organizó en Alicante en 1992 y al repasar su cronología vi que ‘Perito en lunas’ se había publicado justamente en Enero. Ya tenía la "percha".

4.Apuesta usted en algunos de sus artículos por incentivar la literatura de Miguel Hernández y dejar en un segundo plano su biografía. ¿Considera por tanto que la vida y obra de Miguel Hernández no están relacionadas y por tanto podrían estudiarse por separado?

Eso intenté dejarlo muy claro en el artículo ‘Prisionero de su biografía’, que acompañaba al reportaje sobre ‘Perito en lunas’. Me remito, pues, a lo que dije entonces, palabra por palabra. No es que yo proponga que haya que desdeñar la biografía y quedarse con la obra, entre otras cosas porque en muchos de sus poemas la obra sale de la vida y conocer el episodio biográfico que provoca unos versos ayuda a comprenderlos. Pero lo que sí me parece es que con Miguel la biografía se impone a menudo. Porque una cosa es el mundo de los especialistas de la literatura, que prácticamente sólo se leen entre ellos, y otra cosa el de la calle y los medios de comunicación general. A mí me da la impresión de que casi todo el mundo está al corriente de todo eso de que Miguel fue pastor, estuvo en la guerra en el bando republicano y murió después en la cárcel, pero también creo que en su literatura hay quien no ha ido más allá de lo de las nanas de la cebolla o la elegía a Ramón Sijé. Lo justo es el equilibrio, pero si al final se tiene que imponer algo que se imponga la obra.

5.¿El hecho de haber sido premiado su reportaje y artículo sobre Miguel Hernández va a motivarle a corto plazo a seguir escribiendo y estudiando sobre la obra del poeta?

Espero que sí, aunque también tengo que decir que no he necesitado recibir ningún premio para escribir sobre Miguel Hernández. A lo largo de mi trayectoria por varios periódicos he tenido oportunidad de dedicarle artículos. Lo hice en ‘La verdad’, en ‘ABC’ y lo he hecho en ‘Información’. En un número de la revista poética ‘Empireuma’ también publiqué algo sobre él. Y todavía hay más: le puedo referir una pequeña curiosidad. Yo me estrené como columnista de prensa en el diario ‘La Verdad’ en noviembre de 1985. ¿Sabe usted qué tuvo la culpa?, pues la tuvo un artículo sobre Juan Sansano, periodista y poeta de Orihuela, en el que mencionaba a Miguel Hernández en la primera línea. Gracias a ese texto el entonces delegado de ‘La verdad’ en Alicante, Manolo Mira Candel, el mismo que se ha quedado finalista este año en el premio Azorín de novela, me ofreció probar como columnista habitual. Y así empecé. O sea que Miguel Hernández estuvo presente en la primera línea de mi primera columna.

6.¿Cree usted que cuesta mucho ganarse el respeto de la crítica y del lector?

Supongo que no es fácil, pero con constancia y seriedad algunos lo consiguen. Lo peor en todo esto de la literatura y el periodismo es el narcisismo. Y hay mucho narciso que no perdona: que o bien te cuenta el libro que está escribiendo como si se tratase de una futura obra maestra o bien te habla de la influencia que tienen sus artículos. Igual es que no conocen esa frase de Azaña de que no hay mejor cosa para no tener influencia al escribir un libro o un artículo.

7.¿Le parece interesante la labor que está realizando la Fundación Cultural Miguel Hernández como promotora en la difusión de la figura y obra del poeta oriolano?

En estas cosas siempre conviene centrarse en hechos y no en retórica. Las declaraciones de nobles propósitos sobre organizaciones de este tipo suenan bien, pero no sirven de nada si se quedan en palabrería o sólo consiguen acumular recortes de prensa para archivar. Y en los hechos es donde se empieza a notar un giro interesante de la Fundación; este año con la ‘Primavera Hernandiana’, la convocatoria de un Congreso, la implantación de una pagina web que ya empieza a contar con contenidos recomendables, la digitalización de material y el impulso que se le quiere dar al Centro Hernandiano. Son iniciativas que se agradecen, sobre todo teniendo en cuenta que esta Fundación ha pasado años de incertidumbre, años en los que desde fuera nos parecía paralizada. No olvidemos que desde que se creó ha sido más noticia por las cosas que afectaban al Patronato que por lo que hacía por Miguel Hernández. Con medios económicos, un equipo profesionalizado e ideas el éxito estará garantizado. Se me podrá decir: hombre, así cualquiera. Pero es que no hay otra posibilidad. Si una de estas tres cosas falla el proyecto se cae.

R. Padilla

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