Víctor Sánchez posee una longeva formación fotográfica, que le ha permitido educar su mirada en la plasmación de la realidad que le rodea, además de codearse con fotógrafos de prestigio internacional en Guardamar. Esta vocación, primero intuitiva y autodidacta y más tarde académica (Universidad Complutense de Madrid), le ha sido de gran ayuda para la realización de proyectos artísticos como el diseño del trono para la Hermandad de la Resurrección, o en este caso el boceto de la “Escultura Homenaje a Miguel Hernández”, escultura encargada por la Fundación Cultural Miguel Hernández. El emplazamiento de esta magna obra, se ubica en la sede de dicha Fundación, fundiéndose con la arquitectura vanguardista del edificio.
¿Cree que en la escultura se refleja el sentir de Miguel?
Yo creo que sí, quizás hay que educar la mirada. Se descubre su intencionalidad, jugando con los elementos esenciales hay una serie de símbolos relacionados con su obra enraizados con la tierra, se han utilizado al efecto los colores corporativos como el verde y el marrón que representan la huerta y la sierra, que tanto influyeron en su obra.
También se ha pretendido que no sea una masa sino que, con las aberturas que presentan, represente el fluir del río y el soplo del viento, tan típicos de estos parajes.
Se aprecia un cierto hieratismo y serenidad en el busto que se muestra, ¿tiene influencia del arte egipcio?
Sí que lo hay. Personalmente el arte egipcio me ha fascinado. Pese a que el arte egipcio es estático tiene mucho ritmo, en el fondo hay una simbiosis del arte arcaico y moderno en el simbolismo que encierran en cada detalle que se muestra en la obra.
Tiene herencia de la corriente cubista, ¿cómo se aprecia en su obra?
Desde todos los puntos de vista se muestra la obra. También tengo gran influencia en este punto de Cezanne, Brake y sobre todo Chillida. Todos ellos rompieron con el “Academicismo”, afirmando que tras la invención de la fotografía, ya no era necesario que las artes plásticas tradicionales intentaran representar la realidad de las formas percibidas sino su interior.
¿Se rompe con la figura?
Se rompe con ella y se invita al espectador a que se desarrolle su capacidad para observar, según las sensaciones de cada uno. Tiene muchos matices de tonalidad y de concepto que el visitante interpreta en su interior.
Todas las disciplinas artísticas están interrelacionadas, todas beben las unas de las otras y los creadores comparten influencias para el desarrollo creativo, en este caso entre esculturas y obra literaria.
¿Desde cuándo tiene esa inquietud por la fotografía?
Me surgió a los 16 años, aunque creo que, antes, jugaba con las hebillas de los cinturones y enfocaba. Creo que el mundo es tan amplio que, para comprenderlo, es necesario recoger pequeñas parcelas del mismo para su comprensión.
¿Tiene algún proyecto en mente?
Me gustaría montar una exposición fotográfica sobre diferentes aspectos de la obra de Miguel, en este caso con un tipo de fotogrfía simbolista rozando la abstracción. Trasladar la poesía de Miguel a la fotografía.
Alfonso Moya
R. Padilla