“El Arte, como la vida, necesariamente tiene que buscar la diferenciación. Buscarla y trabajarla, lo que en ningún momento quiere decir forzamiento, rebuscamiento o aparatosidad”.
Nos encontramos con uno de los miembros del jurado del Premio Internacional de Poesía; Jesús Hilario Tundidor. Es una persona con una energía y vitalidad que trasmite entusiasmo por todo lo que emprende activando un interés especial por sus palabras. Nació en Zamora, cursó estudios de Magisterio y de Historia ejerciendo posteriormente docencia. Reside actualmente en Madrid. Su obra se inicia en una primera época con Junto a mi silencio (1963) que obtuvo el Premio Adonais de 1962, le siguen, las hoces y los días (1966), En voz baja (1969) con el que recibió el galardón Álamo y Pasiono (1972) destacando con el reconocimiento González de Lama. Con Tetraedro (1978) comienza un nuevo ciclo, una segunda etapa, los títulos Libro de amor para Salónica (1980) que recibió el premio Esquio, Repaso de un tiempo inmóvil (1982), Mausoleo (1988), Construcción de la rosa (1990) y Tejedora de azar (Poemas exentos). Por último, Las llaves del reino (Hiperión 2000).
En cuanto a sus antologías suman Lectura de la noche (1990), Mundo ahí (selección de poemas de la primera época), Elegía en el monte de palomares (2000). Además entre sus ediciones no venales se cuenta con Cinco canciones en Zamora (1974), El ojo de la lluvia (1998), El circo (2002), El vuelo del Albatros (2002), y Junto a mi silencio (2002). Por último resaltar la universalidad de sus poemas que han sido traducidos al francés, inglés, italiano y rumano.
‘Las llaves del reino’, es hasta ahora tu último libro publicado ¿no es así?
Efectivamente. Ahora saldrá en Hiperión una Antología titulada ‘Un paso atrás’ que prologa el hispanista Gabrielle Morelli y que recoge poemas representativos de todos mis libros.

‘Las llaves del reino’ ¿supone una superación de tu trayectoria anterior?
Todos mis libros se conforman bajo el punto de vista del esfuerzo por alcanzar un estado de diferencia con lo anteriormente publicado. Mi estilo permanece y da unidad a mi obra, pero los planteamientos son distintos. La temática se lleva a otros estadios de la realidad que lo configura y transciende, procurando, a la vez, que el lenguaje y la morfología alcancen argumentaciones y conocimientos emocionales desde otras posiciones distintas a todo lo ya rodado. Así que bajo estos mismos presupuestos escribí este libro.
¿Se puede decir que hay una ruptura de carácter literario en esta obra, con las propuestas generales de nuestra poesía actual?
Pienso que es un acercamiento al hecho poético verdaderamente diferenciado a esas propuestas generales que dices. La verdadera creación poética ya no puede ser una mimesis de concordancia entre las diferentes poéticas que se presentan. El Arte como la vida, necesariamente tiene que buscar la diferenciación. Buscarla y trabajarla, lo que en ningún modo quiere decir forzamiento, rebuscamiento o aparatosidad. Creo que muchos poetas pueden llegar a aburrirnos por escribir un libro único en todos sus libros. Esto es lo fácil. El libro único, sí, pero con capítulos absolutamente distintos. Como la misma vida que, siendo única, es múltiple y distinta tanto en circunstancia como en acontecimiento.
¿Tiene alguna pretensión concreta con la demarcación del libro poético?
Considero que todo libro poético debe presuponer un mundo personal e íntimo, presentado por una palabra propia y adecuada, que manifieste una visión e interpretación del acontecer de lo real en que se funda y que nos trasmita la emoción radical del hombre ante la pasión existencial y la integridad intelectual.
Después de obtener premios como el Adonais o el Esquío, por ejemplo, y otros donde se reconoce los valores de su obra y trayectoria, como el premio de la Academia de Poesía Castilla-León en 1999... ¿Considera un antes y un después tras cada uno de esos premios?
Salvo el Adonais, que gané en 1962, siendo casi un niño, los premios no han tenido ningún influjo en mi escritura, sino la alegría de su reconocimiento a años de trabajo. Por otra parte ya hace muchos años que no me presento a premios que considero deben ser para gente más joven y con necesidad de reconocimientos. Otra cosa son aquellos premios donde presentan otras personas tu obra general para ser valorada y reconocida. Por ejemplo, el León Felipe que premió, según el jurado “el valor ético y estético de mi poesía”.
Desde el 2000, año en que terminaste ‘Las llaves del reino’ ¿trabajas en algún otro libro de poesía?
Una vez publicada esa obra, empecé a trabajar en el libro que pienso que cerrará mi escritura en verso, es decir, mi obra poética. Pues toda ella es, o debe ser, un conjunto circular cerrado que exprese mi deseo de siempre de clarificar la emoción producida por el conocimiento de las cosas, la vida y el mundo bajo un apasionamiento entrañable de la inteligencia, por medio del lenguaje y la experiencia de la interioridad en lo inmediato y en lo trascendente. Este último libro debe expresar la consecuencia de todo su desarrollo. Con ella, mi Poesía Completa quedará circunscrita a mis dos etapas de escritura poética y dispuesta para ser publicada una vez que lo sea este último libro en el que ahora estoy trabajando.
Pasando ahora a otro tema: nuestra Fundación Cultural Miguel Hernández, ¿qué opinión te merece y como consideras su labor de difusión de la obra del poeta oriolano?
Lo que acabo de conocer me parece de una gran preocupación por un espacio dignísimo y unas operaciones consecuentes, que va a ayudar a comprender y poner al día el nombre del gran poeta que es Miguel Hernández. El edificio moderno y funcional, el mobiliario preciso para las clases, y las personas jóvenes casi todas, que allí he conocido, espero y deseo que contribuyan a dar una gran movilidad y validez cultural no sólo a la cultura oriolana, sino también a la valenciana y española.
Como escritor y poeta reconocido. ¿Qué opinión tienes de la obra poética de Miguel Hernández?
No cabe duda alguna, que Miguel Hernández es una de la más alta, verdadera y emocionante de las voces poéticas españolas. La más natural de las emociones llenaba su corazón, ocupaba su cántico y estremecía sus poemas. Y además del magnífico poeta que es, y de haber escrito una de las cuatro mejores elegías de todos los tiempos en lengua castellana, le honra su sacrificio por el pueblo, su integridad ideológica y –dejemos aparte militancias políticas- y el gran apasionamiento por la vida y por el hombre.
¿Considera importante el conocimiento de la biografía de un escritor, para conocer su obra?
No necesariamente. Depende del tipo de poesía que se escriba y de la formulación en que se implique el contexto poemático. Pero es de evidencia que el ámbito sociológico cultural y vital en que se desarrolle una obra, en algún modo implica consecuencias en la creación. En Miguel Hernández es difícil separar al hombre del poeta. Yo mismo, hoy, viendo el huerto de la casa de nuestro poeta, he visto como se aclaraban algunos versos que no acababa de comprender en Miguel. Así:
Volverás a mi huerto y a mi higuera
El Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández convoca el Premio Internacional de Poesía. Con arreglo a las bases, ¿qué opinas sobre los trabajos que se han presentado en este certamen?
Los libros seleccionados presentaron una gran calidad. Ha habido variedad de estilo y buena construcción en las obras. Sus autores conocían y sentían su trabajo y por su dignidad en los libros se les sentía poetas verdaderos.
Como miembro del jurado, ¿ha sido muy difícil su selección entre tantos candidatos?
Cuando trabajas con responsabilidad y en el conocimiento de lo que supone un Premio de Poesía de estas características, siempre es difícil realizar una selección para obtener un finalista cuando lo haces con verdadero sentido de responsabilidad ante el premio y la obra que ha de ser premiada. El libro ganador obtuvo la unanimidad del jurado.
María Zaragoza Riquelme