Ejerce como profesor de Biología en el Colegio Santo Domingo. Hijo de Francisco Giménez Mateo, heredó de su padre el cariño por las cosas de su tierra. Perteneció a la Asociación de Amigos de Orihuela y formó parte de su Junta Directiva.
Su padre, Francisco Giménez Mateo, nació en 1904 en Orihuela. Estudió Magisterio y ejerció como maestro nacional de primera enseñanza. En 1971 recibió la Medalla de Plata del Ayuntamiento de Orihuela en el día del Maestro Jubilado. Fue un gran amante de las tradiciones de su ciudad.

ENTREVISTA
1. Su padre fue un erudito local, ¿qué representó la figura de Miguel Hernández para su padre?
Indudablemente para él era, sin lugar a dudas, el hijo más ilustre que había dado esta tierra, junto con Fernando de Loazes. Él se mostraba orgulloso de todo lo que tuviera que ver con Miguel, pues vivió con gran intensidad lo que ocurría en la ciudad en la década de los 20 y 30 del siglo pasado. Él me comentaba el ambiente cultural que se respiraba en la ciudad por aquellos años, en donde lógicamente se incorporó Miguel y sus amigos, algo mayor que mi padre, ya que él nació en 1904 y Miguel en 1910.
2. ¿Cómo surgió el interés de su padre por Miguel Hernández?¿Qué le cautivó del poeta?
Yo no sé exactamente cómo surgió el interés de mi padre por Miguel pero sí recuerdo como me hablaba de él y de su grupo; asímismo recuerdo las visitas que hacíamos en verano, cuando íbamos a pasar unos días a Alicante, a la casa de Manolo Molina en donde éste añoraba aquellos años de juventud en Orihuela y entre ambos se contaban recuerdos de todo el grupo de la tahona de la calle Arriba.
Lo que más le cautivó del poeta fue su naturalidad, sencillez y su avidez por saber, no en vano leía casi todo lo que caía en sus manos. En eso mi padre y el poeta se parecían bastante.
3. ¿Qué llevó a su padre a ayudar a Miguel y a otros estudiosos que pasaban por aquí?
Mi padre siempre que podía, y dentro de sus limitaciones, ayudaba a todo el mundo y, claro está, ayudó a Miguel en 1932, cuando le cede su puesto de auxiliar en la notaría de D. Luis Maseres, debido a que él iba de director a las Escuelas del Ave María que había en el patio de Lourdes del Colegio de Santo Domingo. Mi padre había estudiado Magisterio, de manera libre, en Alicante y siempre había querido ejercer su profesión.
Por supuesto, después ayudaría a todos los que buscaban datos de Miguel, incluso en los años difíciles de la dictadura franquista, en donde precisamente no estaba bien visto hablar de Miguel en Orihuela. Recuerdo al catedrático francés de la Soborna, Claude Couffon, del Centro de Investigaciones del Instituto de Estudios Hispánicos, que se extrañaba del silencio que rodeaba todo lo relativo a Miguel (estamos hablando del año 1962), pero mi padre le ayudó en todo lo que pudo, orientándole en muchos aspectos. Le mostró los primeros poemas, como los aparecidos en el semanario “El Pueblo” en 1930, que conservaba como oro en paño, así como la primera entrevista que apareció en la revista Estampa del 20 de febrero de 1932.
4. En 1971, su padre recibió la Medalla de Plata del Ayuntamiento de Orihuela. ¿Qué significó este acto para su padre?
Fue uno de los mejores momentos de su vida, aunque él no era amante de los agasajos y siempre quería estar en un segundo plano, pero aquel galardón le hizo mucha ilusión. Se debió, en gran medida, al entonces concejal D. Antonio García-Molina Martínez, otro gran oriolano y amante de las cosas de esta ciudad quien propuso la idea al consistorio de la época, presidido por el buen alcalde D. Pedro Cartagena Bueno.
5. ¿Se considera, al igual que lo fue su padre, “amante de las costumbres oriolanas”?
Sí, aunque las “costumbres oriolanas” van desapareciendo debido a la rapidez con la que se desenvuelve la sociedad actual.
6. Pertenece a la Asociación de Amigos de Orihuela, ¿podría explicarnos los fines de dicha Asociación?
Aunque pertenecí a dicha Asociación, formando parte de la Junta Directiva, actualmente ya no formo parte de ella.
Sus fines son, entre otros: “Conocer, valorar y estimular el interés por el patrimonio cultural, artístico, arquitectónico, bibliográfico, documental y biológico de la ciudad de Orihuela”.
7. ¿Qué opinión le merece la obra de poética de Miguel Hernández?
Es una obra inmensa, humana, que llega a lo más íntimo del corazón y, sin lugar a dudas, para mí lo mejor que se ha escrito en verso en lengua castellana.
8. ¿Cree que es necesario, para llegar a comprender su obra, conocer la vida del autor?
Sin lugar a dudas, el conocimiento de la vida de Miguel es fundamental para entender su obra, ya que sobre todo la poesía social y la amorosa van estrechamente ligadas a su trayectoria vital.
9. Durante este año se están introduciendo secciones nuevas en la revista El Eco Hernandiano, como un cómic sobre el poeta y una guía dirigida a los visitantes. ¿Qué opinión le merecen iniciativas de este tipo?
Es de destacar la gran labor divulgadora que está haciendo la Fundación Cultural y su página web, en donde se encuentra la revista “El Eco Hernandiano”. El cómic es una manera de llegar sobre todo a los adolescentes de la ESO, que son los más problemáticos a la hora de leer algo.
10. ¿Considera que las actividades que la Fundación Cultural Miguel Hernández realiza para continuar con la investigación sobre el poeta y dar a conocer su obra a nuevas generaciones son suficientes?
Es difícil llegar a la juventud actual debido a que sus inquietudes están en otra onda, aunque se debe incidir más preguntando, sobre todo, a los profesores que estamos muchas horas con ellos.
11. Como profesor de Secundaria que es, ¿ve a los jóvenes interesados por temas relacionados con el poeta oriolano?
Francamente no, pero no sólo con el poeta oriolano sino con cualquier otro escritor. Lo poco que leen son “best seller”, por lo que yo propondría hacer algún audiovisual que les hiciera introducirse en el mundo de Miguel, para posteriormente introducirles en la lectura de sus textos.
Rebeca Serrano
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