Decaedro versal. (Retrato de Miguel Hernández)
El generoso y enamoradizo Miguel,
durante su corta e intensa vida,
fue un pincel carmesí, que pintó
de amor toda su odisea,
en cambio recibió muy poco.
Con sobrenatural plenitud mental
y madurez literaria, entregó
el triste y escaso lamento.
Bonhomía y hombría:
¡lo más pesado del cuerpo!.
Manuel-Roberto Leonís, Noviembre 2009.