“Ramón Sijé.Semblanza"

Este año 2009 se ha publicado el libro de Julio Calvet Botella “Ramón Sijé. Semblanza” por la Editorial Club Universitario en Alicante. El prólogo lo ha escrito Antonio Luis Galiano Pérez, doctor en Historia y Cronista Oficial de la Ciudad de Orihuela. Contiene ilustraciones de Ruperto Gutiérrez y Almela Costa. La fotografía de portada es de Gaspar Poveda Grau y la de contraportada de Antonio Colomina. Se compone de 63 páginas.

El título, “Semblanza”, ya nos deja claro que este libro, que fue la conferencia ofrecida por el autor el 19 de febrero de 2009 en Orihuela, no pretende ser una biografía de Ramón Sijé, sino que quiere aspirar a convertirse en un homenaje y reflejar su semblanza a través de lo que dijeron quienes le conocieron y trataron.

Este libro es una publicación que deja constancia de ese homenaje que fue la conferencia; una manera de dejar su huella impresa. En el prólogo, Antonio Luis Galiano Pérez ensalza la figura de Ramón Sijé y habla de la relación de amistad entre Ramón Sijé y Miguel Hernández. Sin embargo, el autor, Julio Calvet Botella, apenas se refiere a Miguel Hernández y, según sus propias palabras, lo hace “deliberadamente” para no restar protagonismo a quien fuera su “compañero del alma”. Para ello siempre nos quedará la elegía de la que nos habla en el prólogo, gracias a la cual se ha perpetuado en la historia el nombre de Ramón Sijé. Elegía en la que llora por la naturaleza perdida y por el ideal inalcanzado. Un modo de sentimiento que fusiona el ideal con la realidad imaginando el “posible reencuentro en la otra vida”.

Ramón Sijé, o mejor, José Marín Gutiérrez, debe ser reconocido por sí mismo y no sólo por su relación con Miguel Hernández, ya que por su enorme talento hubiera alcanzado un lugar muy destacado en las letras españolas de haber vivido más tiempo. Como escribió José María Ballesteros en “Escritores levantinos. Ramón Sijé”:

“…Bengala le llaman; pero no por ser su luz ligera y momentánea, sino por el brillo y resplandor de la luz de su intelecto” (p.39).

Julio Calvet Botella, para quien Ramón Sijé siempre ha sido un referente, quizás por haber nacido también en Orihuela, comienza haciendo referencia a esta ciudad; a esa Orihuela de la primera mitad del siglo XX que determinó la personalidad y el sentimiento de Ramón Sijé. Porque según Julio Calvet “todos somos hijos de un lugar y de un tiempo”. Orihuela es a Ramón Sijé lo que Vetusta a Clarín. Y así, en este retrato nos va remitiendo a sus calles, sus huertos, sus puentes,…, en definitiva, a una tierra cargada de historia que fue la Oleza de Gabriel Miró.

Continúa el autor dando unas pinceladas sobre la vida de Ramón Sijé (anagrama del nombre y primer apellido), como que ingresó en Santo Domingo a los 10 años, que escribió su primer artículo con tan sólo 12 años en la revista “Heroes” o que realizó sus estudios de Derecho en Murcia. En el libro se destaca también cómo desde 1928 era frecuente que colaborara en diversas publicaciones, por ejemplo, “Destellos” (revista de carácter literario y de independencia política), “Actualidad” (revista de carácter político y literario que puso en contacto directo a Ramón Sijé, Miguel Hernández y Carlos Fenoll). Más tarde coincidirían en “Voluntad” (revista de crítica y literatura) y en “El Pueblo de Orihuela”, entre otras. Nos habla también de cómo Sijé acudía a las tertulias de la tahona de la familia Fenoll, donde conoció más y mejor a Miguel Hernández. Aunque se dice que en realidad iba para ver a su novia Josefina Fenoll. De ahí los versos que Miguel Hernández le dedicó en su elegía a la “Panadera de espigas y de flores…”. Por eso nos dice su amigo Pina Brotons que no debió ser muy entusiasta de las leyes: Este Ramón Sijé menudo y nervioso, como un egeo…es romántico y poeta…”. Por cierto que en esta remembranza se refiere también Pina Brotons al padre de Julio Calvet Botella “…En cambio cuando tropiezo a Paco Garrigós o Julio Calvet…!Pobre Justiniano!...” (p.36).

Otro de los hechos más importantes en la vida de Ramón Sijé, y que aparece aquí recogido, fue su asistencia al campamento universitario que tuvo lugar durante el verano de 1932 en Sierra Espuña (Murcia). En ésta su primera salida de Orihuela, conoció a otros jóvenes con las mismas inquietudes literarias que él, como Carmen Conde, Antonio Oliver o Félix Ros, entre otros. Y así cita Carmen Conde cuando se refiere a Ramón Sijé, Miguel Hernández y Gabriel Sijé: “…Para mí los tres eran uno. [...] Y que no los olvidaré. Que Ramón, Gabriel, Miguel, tiene siempre el corazón mío” (p.41).

Otro de los episodios destacados en la vida de Ramón Sijé, y que muy bien recoge el libro, es el descubrimiento en la Glorieta de Orihuela del busto en honor a Gabriel Miró como homenaje por el segundo aniversario de su muerte. Ramón Sijé formó parte de la comisión ejecutiva, quedando así patente la devoción que sentía por el gran poeta de origen oriolano.

A mediados de 1934 aparece el primer número de la revista “El Gallo Crisis”, inspirada en la madrileña “Cruz y Raya”. Una revista de literatura y de pensamiento, de tendencia neocatólica y que contenía numerosas alusiones políticas. Estamos, sin duda, ante la gran obra de Ramón Sijé. Su más alta ilusión.

Vicente Ramos apunta, en su biografía de Miguel Hernández (“Miguel Hernández”, Madrid, Gredos, 1973), al referirse a “El Gallo Crisis”: “…en su pensamiento lo español se oriolaniza, lo oriolano se españoliza y lo católico se moderniza…” (p.52).

Pero, sin duda, y como bien recoge Julio Calvet, la síntesis del pensamiento de Ramón Sijé la encontramos en el ensayo “La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas. Ensayo sobre el romanticismo histórico de España (1830-Bécquer)”. Este trabajo lo presentó en 1935 al Premio Nacional de Literatura, pero no ganó. A pesar del enorme esfuerzo físico e intelectual que realizó y que algunos aseguran “le costó la salud”. Eso sí, hay que matizar que fue rechazado por caer fuera de los moldes exigidos por el tema del concurso. Falleció el 24 de diciembre de ese mismo año a consecuencia de unas altas fiebres. Pepe Calvet publicó el 30 de diciembre en el semanario “Acción” las últimas palabras de Sijé:

“He resucitado” (p.54).

Miguel Hernández le dedicó su elegía, fechada el 10 de enero de 1936.

Y así, en el discurrir del libro, se van sucediendo las dedicatorias de quienes le conocieron, como es el caso de Juan Bellod Salmerón, secretario de “El Gallo Crisis”, que publicó en 1987, con motivo de la publicación del folleto “Ramón Sijé. Luces y sombras”, una evocación de Sijé:

“…Por eso el gigantesco afán de saber de Pepito Marín, no obstante los increíbles conocimientos de Ramón Sijé, no podía ser satisfecho en este mundo” (p.56).

Acaba Julio Calvet la semblanza haciendo referencia al poema que publicó en 1992 en la revista “Oleza”, dirigida por Joaquín Ezcurra, y que tituló “Lo que pudo haber sido”:

“…Querido hermano mío, ilustre arrepentido de haber muerto casi niño y ya imposible novio de aquella panadera…

“Hoy he vuelto de nuevo aquí. A recorrerte al ritmo de mis versos, a contarte mi vida…de vuelta del destierro.

“¡Ramón…Ramón…!

“ Soy Miguel…Miguel Hernández!” (p.62).

Cabría ahora hacer un inciso y destacar que actualmente se han realizado varios eventos para homenajear la figura de Ramón Sijé. Este es el caso del libro-catálogo “Ramón Sijé. La claridad del aire”, editado por la Fundación Cultural Miguel Hernández y cuyo autor es Aitor L. Larrabide. Este libro se editó con motivo de la exposición que se realizó en 2007: “La claridad del aire: Ramón Sijé”. Una exposición que profundizaba en la figura y obra del poeta e intelectual, conmemorando así el XCVII aniversario del nacimiento del poeta Miguel Hernández.

Ir a la publicación "La claridad del aire"

Como conclusión final, sólo cabe decir que Ramón Sijé mereció un mayor reconocimiento. Sus inquietudes, sus sentimientos, su talento, eran dignos de un estudio más detenido y de una mayor admiración. Por eso, con este libro, Julio Calvet Botella rinde homenaje al recuerdo del escritor oriolano, contribuyendo así a enaltecer la figura de este gran ensayista que fue Ramón Sijé.

María Rodríguez Martínez

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