
Alejandro Guillermo Roemmers nació en Buenos Aires el 11 de Febrero de 1958. Comenzó a escribir desde muy pequeño. Se trasladó a España en plena adolescencia, donde cursó sus estudios de Administración de Empresas en la Universidad Autónoma de Madrid. A los 19 años recibe el segundo premio de poesía de esta Universidad. En el año 2000 editó “El Regreso del Joven Príncipe”, con una tirada privada de 6000 ejemplares, pagadas por el autor, que se distribuyó sólo entre amigos y escuelas públicas. En 2006 ganó el prestigioso premio “Cultura Viva” en la modalidad de poesía, lo que lo convirtió en el primer autor latinoamericano en conseguir dicho galardón.
En octubre del mismo año, la Universidad de Los Andes, en Chile, distingue a Alejandro Guillermo Roemmers como “Miembro de Honor” y lo invita a presentar su sede el libro “Como la arena”. Actualmente es presidente honorario de la Asociación Americana de Poesía y ostenta el mismo cargo en la Fundación Argentina para la Poesía. Ha representado a Argentina en distintos foros internacionales, congresos, encuentros de poetas y entregas de premios, es colaborador y consejero de redacción de varias revistas literarias. Asimismo, la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) lo ha distinguido con el nombramiento de Embajador de las Letras Argentinas.
“MIGUEL HERNÁNDEZ Y YO TENEMOS EN COMÚN QUE NOS HAN CATALOGADO COMO POETAS DE LA EMOCIÓN”
Alejandro Guillermo Roemmers conoció la luz en el Buenos Aires de 1958 y parece que la rutilante vorágine de esa época lo cautivó para siempre, a pesar de que hubo de estudiar Administración de Empresas en la España de García Lorca. Desde muy joven se decantó por la literatura y por la figura de Miguel Hernández.
-
En una de sus entrevistas hace la siguiente declaración: “Hay una sola forma de cambiar el mundo y es cambiando primero uno mismo”. ¿Cree que su poesía ha cambiado algún aspecto de este mundo?
Ojala que sí, sería el deseo cuando en una presentación de poemas, leo y veo a la gente y creo que no se van igual que vinieron, ésa es mi impresión. Recientemente he escrito un libro que no es de poesía ni es poético, es una mezcla de cuento, novela y poesía: se titula “El Regreso del Joven Príncipe”, un libro que ha tenido mucha aceptación en Argentina y del que dicen que se tratan temas de los que no se hablaban y que vuelve a hablarse de los valores básicos que están un poco olvidados, sobre todo en estos tiempos, en lo que todo va muy deprisa, de una forma muy alocada. Es el libro que más se ha vendido en la última Feria del Libro en Argentina.
Las personas se muestran receptivas cuando se encuentra la forma de llegar al corazón, la propia gente ha ido comentando de boca a boca el valor intelectual del libro. Mi intención siempre ha sido la de cambiar y mejorar mis experiencias que he vivido en persona, si conozco a una persona intento transmitirle algo bueno de mí.
- En la presentación de su novela “El Regreso del Joven Príncipe”, usted comentó que en su adolescencia y juventud se dio cuenta de que no estaba viviendo la vida que quería. ¿Qué le hizo pensar esto?
No es que lo pensase, es que simplemente no era feliz. En el colegio siempre saqué muy buenas notas y en la Universidad también. Mis padres me felicitaban por mis logros pero yo no me sentía contento conmigo mismo. No me parecía que eso era la forma que yo quería vivir la vida y tardé en encontrar la forma de juntar lo que yo vivía con lo que yo sentía.
Por aquellos tiempos yo estaba muy atado a los mandatos familiares. Incluso en mis estudios, una cosa es tener facilidad o aptitud y otra cosa muy diferente es que sea tu vocación, la cosa me fue muy bien, pero también podría haber estudiado otras cosas que me gustaran o me dieran más placer. De una forma u otra tuve que ir equilibrando el ir haciendo cosas durante mi vida que me llenaran más interiormente; la poesía fue un poco ese sostén y el equilibrio frente a cosas que no me agradaban tanto.
- ¿Resaltaría usted alguna relación entre “El Principito”, de Saint Exupéry, y “El Regreso del Joven Príncipe”? ¿Qué nos podría decir sobre su homenaje al final del libro?
Sí, hay una gran relación. En “El Principito”, de Saint Exupéry, cursa una primera etapa que es la de rescatar la pureza y no perder los valores que se tenían desde la infancia, como pueden ser la libertad, los lazos de amistad y el de dar más valor a eso y no a otras cosas materiales a medida que nos vamos haciendo adulto.
Mi libro complementa esa idea y, es más, la sigue desarrollando y la actualiza en cierto sentido, pese a que la primera obra no está desfasada aunque hayan pasado 60 años. Mi obra recurre a aspectos de la infancia más estereotipados, con un enfoque más cotidiano del día a día y mucho más cercano, pero sigue manteniendo los mismos valores. Digamos que mi libro trata de contestar las preguntas que quedaron en el aire con el libro de Saint Exupéry.
Mis amigos y familiares me comentaron el porqué no escribía un libro de novela o poesía, yo traté de no escribir un libro autobiográfico sino darle forma de historia. En mi libro, el Principito ya no es un niño, sino que vuelve como un adolescente pero conservando los mismos valores de cuando era pequeño.
“El Joven Príncipe” me ayudó en cierto modo a mantener esos valores en la vida real. Me identifico mucho con ese personaje, es más, en cierto sentido soy yo por la forma de pensar, de sentir y de vivir la vida. Amigos míos me reconocen a mí a través de mi libro “El Regreso del Joven Príncipe”. - ¿Qué le parece que su libro “El Regreso del Joven Príncipe” fuera declarado de interés parlamentario en Argentina? ¿Qué le hace sentir esto?
Fue una gran alegría, porque es un libro para todas las edades, para todas las personas. Cuando uno piensa dónde y cómo puede influir más, siempre piensas que va a ser en personas jóvenes, porque tienen una perspectiva más amplia de lo que esa persona puede llegar a ser. A las personas mayores, en general, es más difícil llegarles por sus propias experiencias o por sus convicciones.
Sería muy bueno que este libro se pudiera leer durante la adolescencia. También me gustaría que mi libro estuviese al alcance de todos, que se distribuyera de alguna manera por las escuelas públicas. Voy a tratar de ayudar en lo que pueda para que esto sea realidad; ésa va a ser mi forma de intentar cambiar la realidad que nos rodea a través de la educación, la cultura, del valor didáctico del libro que transmite valores muy humanos.
- ¿Quién le inspiró para dar ese paso de escribir “El Regreso del Joven Príncipe”?
El hecho del cambio tan grande que hubo en mi vida lo percibieron quienes me conocían. Mucha gente me dice que estoy mejor ahora que cuando tenía 20 años y mi libro trata de dar esa explicación. Es un libro un poco paradójico entre una persona joven y una más mayor en la que yo me identifico con la persona joven; el adulto es la mentalidad que yo tenía cuando era joven.
- A lo largo de su vida poética, ¿con cuál de sus libros se siente más identificado y por qué?
Un poco con todos, no puedo elegir uno en particular, porque todos tienen en su medida un gran valor para mí. Sería como preguntarle a un padre a que hijo quiere más, porque a todos los querría por igual.
Cada libro responde a una situación distinta de mi vida y cada uno transmite un sentimiento diferente. Me gustan todos, pero el que más difusión ha tenido ha sido “El Regreso del Joven Príncipe”. A mí me gusta la poesía y este libro es como una prosa poética, como poesía del alma.
- ¿Qué siente una persona como usted al haber recibido tantos premios a lo largo de su trayectoria poética?
Durante muchos años escribí sólo para mí y de alguna manera sigo haciéndolo siempre porque la poesía la considero un camino espiritual interior. Las situaciones catastróficas de la vida te hacen pensar en los valores más importantes de la vida.
Creo que la poesía no es un campo competitivo puesto que hay diferentes géneros y eso da pie a que sea más diversa. A todo el mundo no se le puede llegar por igual, yo soy de formas clásicas y a menudo escribo con rimas, a algunas personas les puede gustar y a otras no.
- ¿Qué resaltaría de la obra de Miguel Hernández?
Lo que más me gusta de él es la fuerza que transmite y lo directo que es. Le gustaba mucho recalcar sus ideas y ha sabido conservar la sencillez de su origen, por lo que lo considero muy genuino y autentico.
Tiene una poesía recargada de emoción, que es lo que a mí me gusta. Una cosa que tenemos en común es que nos han catalogado como poetas de la emoción.
- ¿Tiene conocimiento de los actos que ha organizado la Fundación Miguel Hernández con motivo del Centenario del poeta?
No conozco en detalle los eventos que ha organizado la Fundación Miguel Hernández. He estado hablando con los dirigentes de la Fundación pero de una manera muy superficial.
- Tenemos constancia de que en su país también se van a realizar actos en conmemoración del poeta. ¿Qué nos podría decir sobre éstos? ¿Va usted a tomar parte de esos actos?
Vamos a intentar que el Director de la Fundación Miguel Hernández, Juan José Sánchez Balaguer, y Aitor Larrabide vengan a Argentina, junto con algunos escritores de allí y miembros de sociedades de poesía.
Todavía no hemos hablado a fondo sobre este tema, pero lo más seguro es que haremos un homenaje a Miguel Hernández para de algún modo sentir las orillas más juntas. En vez de estar separados por un océano estaríamos juntos por un fervor.

Santiago Mirete Moñino
Jesús David Ruiz Fuentes
Subir