1.Ficha descriptiva :
Cabecera y Subtítulo:
"Hojas de arte, letras y polémica" Lugar:Cádiz (Nº 1),
Jerez de la Frontera (Nº 10) Lengua que utiliza: Castellano.
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Facilitado por la Universidad deCastilla la Mancha |
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Facilitado por la Universidad de Castilla la Mancha |
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Nº 1 año 1932- 1ª Etapa, Nº 10 año 1937- 2ª Etapa.
Redacción (y administración): Vicente Carrasco como secretario de redacción.
Lugar donde se imprime: 1ª etapa Nº 1, imprenta en calle Marqués de Cádiz 5, y 2ª Etapa, imprenta de M. Martín – Jerez. Plaza de Domecq, 48. Jerez de la Frontera.
Número de páginas: desde el número 1 hasta el 151 tiene seis páginas, a partir del número 152 se publica con ocho páginas. Desde el 6-II-1928 el número de páginas pasa a ser cuatro.
Dimensiones: diversas.
Número de columnas: desde el número 1 hasta el 151 tiene cuatro columnas, pero a partir del nº152 (7-III-1927) tiene tres columnas.
Estructura
Ilustraciones: carece de ellas en un primer momento, aunque a partir del 7-II-1926, tras una serie de reformas, publica algunas páginas ilustradas.
Impresor: desde el nº1 es la imprenta de La Lectura Popular, situada en Orihuela, desde el 7-II-1926, la impresión se hizo en los “Talleres de la Escuela Tipográfica de la Casa Benéfica”, en Orihuela.
Empresa periodística
Fundador y mentor: Pedro Pérez- Clotet.
Lugares de suscripción: Cádiz. A un precio de seis números por 10 pesetas.
Equipo direccional/ Editor: Pérez- Clotet (creador y fundador)
Colaboradores: Vicente Aleixandre, Max Aub, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Benjamín Jarnés, Joaquín Romero Murube, Enrique Azcoaga, Ricardo Gullón, José Antonio Maravall, Leopoldo Panero, José Luis Rodríguez Spitteri.
“Receptora y transmisora, ISLA levanta las antenas de su estación a la sensibilidad del mundo”
Así concluye el manifiesto dogmático que abre el primer número de la que fue, sin duda, una de las más significativas revistas poéticas de los años de la República: Isla.
Pero resulta ineludible, a la hora de emprender un acercamiento a ella, citar la figura del que fue su fundador, director y mentor: el gaditano Pedro Pérez-Clotet. Su nombre y el de su revista caminan inexorablemente juntos. No podríamos entender la significación de Isla sin la figura de Pérez-Clotet
Nacido en Villaluenga del Rosario (Cádiz) en 1902, estudió don Pedro Pérez-Clotet en el Colegio jesuita de San Luis Gonzaga, en El Puerto de Santa María; el mismo en el que también estudiaran Rafael Alberti o Juan Ramón Jiménez.
Tras cursar el bachillerato en Jerez de la Frontera, emprenderá sus estudios en la carrera de Derecho en Sevilla (donde permanecerá hasta 1925). Allí coincidirá con jóvenes escritores como Cernuda o Romero Murube, teniendo a Pedro Salinas como profesor de la asignatura de Lengua y Literatura Españolas. Las lecturas que realice de Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, Góngora y Quevedo serán de gran importancia en su obra poética posterior.
Comienza, en 1925, sus estudios de doctorado en Madrid; estudios que fructificarán, dos años más tarde, en la tesis La “Política de Dios” de Quevedo. Su contenido ético-jurídico. Pero lo que realmente fructificará en esos dos años será el cultivo de sus aficiones poéticas (en tertulias literarias, bien organizadas en torno a la figura de Juan Ramón, bien en reuniones en el domicilio de su paisano poeta Baltasar Peña Hinojosa).
Ya de vuelta en su pueblo, y más centrado en su labor poética (tras un breve periplo como abogado en Sevilla, por expreso deseo de su padre) publica, en 1929 y en la Imprenta Sur de Málaga, su primera obre poética: Signo del alba.
Las sucesivas muertes de su madre y de su padre, en 1929 y 1931 respectivamente, harán que se quede en Villaluenga del Rosario, de donde será elegido alcalde (pasando a desarrollar una intensa labor cultural).
Es a partir de 1932 cuando comienza su labor como “mentor” y director de Isla, lo cual le acarreará frecuentes viajes a Madrid, Sevilla, Cádiz o Málaga, para asistir a tertulias literarias.
Durante la guerra, permanecerá en Jerez de la Frontera, ingresando en 1937 en la Academia Hispanoamericana de las Letras y Ciencias de Cádiz, con el discurso La sierra de Cádiz en la literatura. Una vez finalizada la guerra, volverá a ejercer como alcalde su pueblo natal de 1940 a 1943. Y es a partir de ese año cuando fija su residencia definitiva en Ronda (Málaga), donde fallecerá el 12 de mayo de 1966.
A la hora de enfrentarse a la crítica sale Pérez-Clotet bien parado del envite. Su obra fue ya incluida en la Antología parcial de poetas andaluces, publicada antes de la guerra y que incluye el periodo comprendido entre 1925 y 1935.
Críticos como González Ruano, Sainz de Robles, Díaz-Plaja o Valbuena Prat destacan de Pérez-Clotet su fidelidad y respeto a clásicos como San Juan, Góngora y Quevedo, así como su profundo andalucismo, independencia, austeridad y hondo sentimiento hacia la poesía nueva.
Fue la revista Isla un proyecto personal de Pedro Pérez-Clotet. Es él quien se encarga, tanto de cuidar todos los pormenores tipográficos o de formato como de seleccionar a los poetas que componen la excelsa nómina de colaboradores de Isla. Además, la orientación ideológico-literaria que imprimió a la revista se hizo mucho más patente, por evidentes motivos políticos, tras la Guerra Civil. Aún así fue una revista, antes de la guerra, casi multitudinaria, por la diversidad y número de los poetas incluidos en ella. Sus colaboradores no serán localistas, y como consecuencia recogerá voces de poetas de toda España, Europa e Hispanoamérica.
Su amplitud de miras era, pues, mucho mayor que la de la mayoría de revistas literarias de su tiempo, y se ofrece plenamente abierta a las más novedosas corrientes que circulaban por la época. Podríamos situarla, incluso, en la línea de La Gaceta Literaria (1927-1932), que dirigía Giménez Caballero y que pretendía, en palabras de José Ortega y Gasset, “curar a las letras españolas de su pertinaz provincialismo”.
Por otro lado, no usó Pérez-Clotet la revista para dar a conocer sus propios versos (lo cual era una práctica bastante generalizada en la época). De hecho, cuando comienza a publicarse Isla ya se habían cumplido tres años desde la publicación de Signo del alba, su primer libro de versos. Así pues, ofrece Isla como plataforma para otros poetas que irá descubriendo, y los que animará para que se decidan a dar a conocer sus versos. También será un útil vehículo para establecer estrechar lazos con otras revistas de la época, como Noreste, Cristal, Ágora, Eco, Nueva Poesía o Cauces.
La figura de Pedro Pérez-Clotet ha adquirido, de unos años a esta parte, una gran relevancia. Cabe destacar la Antología poética, que preparara José Antonio Hernández Guerrero, así como el proyecto de edición de unas futuras obras completas, el artículo que le dedicara la revista Campo de Agramante (“Pérez-Clotet en su centenario”, a cargo de José María Barrera López) o una fundación cultural que lleve su nombre.
En cuanto a la relación que mantuvieron Miguel Hernández y Pedro Pérez-Clotet, a pesar de que no llegó a trascender de lo meramente epistolar, tuvo una gran relevancia para ambos. Llegan a conocerse por medio de Ramón Sijé, qué intercambiabó revistas (El Gallo Crisis por Isla) con Clotet, y cuya publicación oriolana apareció en el nº 6 de Isla. Un joven Miguel Hernández, deseoso por difundir su Perito en lunas pide ayuda al gaditano para que sea Isla esa ansiada plataforma que él necesita.
Posteriormente, un poema de Miguel será incluido en el número 2-3 de Isla (número en el que también aparece una poesía de Carlos Fenoll), así como una reseña de Trasluz, del andaluz. En el número 7-8 publicará otros dos romances, del ciclo de El rayo que no cesa, dando así por concluida la colaboración entre ellos.
Pero esa relación, forjada a base de esa admiración y respeto mutuo que sentían el uno por el otro, continuó presente; hasta tal punto de que, cuando en 1939 Miguel huía hacia Portugal, fue en busca de Pérez-Clotet con la intención de pedirle ayuda. Pero, desgraciadamente, no dará con él, teniendo ya que recurrir al sevillano Romero Murube.
Para constatar dicha admiración, mutua y perdurable, destacar el poema que, en 1960, sale en publicado en la revista malagueña Caracola, compuesto por Pedro Pérez-Clotet y titulado “A Miguel Hernández”.
Pilar Sánchez