
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
adonde el aire no apesta a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y tantos.
Blas de Otero nació en Bilbao el 15 de marzo de 1916 y comenzó a escribir siendo niño. Su primer libro, al que tituló "Cántico Espiritual", fue un conjunto de poemas que recitó en 1942 con motivo del cuarto centenario del nacimiento de San Juan de la Cruz. Eran poemas de mucha piedad, muy religiosos, puesto que la formación de Blas así lo fue.
Estudió Derecho por obligación, y trabajó en una fábrica como abogado, aunque su verdadera vocación era la poesía. Posteriormente marchó a Madrid para estudiar Filosofía y Letras, oponiéndose así al deseo de su madre. De ahí esa impresión que aparece en "Ángel fieramente humano" y en "Redoble de conciencia".
La llamada poesía social ocupa principalmente tres de sus libros: "Pido la paz y la palabra", "En castellano" y "Que trata de España". En todos ellos podemos ver la dimensión completa del ser humano: la dimensión del ser social, y la dimensión íntima y existencial de quien tiene su propio sufrimiento.
Blas hace protagonista de sus poemas a la inmensa mayoría, habla en nombre de todos, en busca de la dignidad y la libertad.
La obsesión por la paz aparece a lo largo de toda su obra en diferentes dimensiones: la relacionada con la guerra civil, la que hace referencia a la libertad para expresarte como eres, y la de sentirte satisfecho de tí mismo.
Otero mantenía una relación de amor-odio con su ciudad natal, a la que acudía siempre que podía. En su libro "Poemas vascos" aparece de manera clara esta relación, y en su obra "Que trata de España" escribía: "no estoy desarraigado aunque ande asido, más bien como una rama asida con las dos manos a su raíz".
Desde "Pido la paz y la palabra" son constantes las alusiones a poetas vascos: Lizardi, Etchepare, Lauaxeta. Trabó amistad con Gabriel Aresti, a quien envidiaba porque hablaba euskera, lengua que él no conocía pero que había marcado su manera de escribir el castellano.
- "Ángel fieramente humano" y "Redoble de conciencia" (1950-1951)
- "Pido la paz y la palabra" (1955)
- "Ancia" y "En castellano" (1958-1959)
- "Que trata de España" (1964)
- "Historias fingidas y verdaderas" (1970)
Existe también una selección de poemas escrita en lengua inglesa, publicada en 1972 por Timothy Baland y Hardie St. Martín, en la que Miguel Hernández y Blas de Otero aparecen como los más grandes poetas desde Lorca. Ambos mezclan el sufrimiento político con una delicada imaginación.
Con respecto a la relación de Blas de Otero con Miguel Hernández existe un poema titulado “1939-1942”, publicado en la antología hernandiana de Visor, Madrid, 1977. Este poema apareció en el número 5 de PROMESSE (Burdeos) en la primavera de 1962, traducido al francés por François López.
En este número Blas de Otero comenta acerca de Miguel Hernández:
“El mérito fundamental de Miguel Hernández es haber sido el primero, junto con Alberti, en hacer una poesía de combate, en unión con el pueblo.
Su ejemplo. Su riqueza técnica y su depuración final”.
1939-1942
Hay una muerte lenta que atraviesa
la vida lentamente, lentamente;
no es la traidora muerte de repente,
que deja el ansia, aunque caída, ilesa
¿La súbita del rayo? No, no es esa,
es la que llega despaciosamente
como claror difusa del oriente:
trágica luz del rayo que no cesa.
Así, noche tras noche, sucumbiste
en medio de una España negra y triste:
como el toro en la plaza, como el toro.
La juventud de hoy, la de mañana,
forja otro cielo rojo, audaz, sonora,
como un rayo de sol en la ventana.
En septiembre de 1971 conoce a Sabina de la Cruz, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, con quien viviría hasta su muerte en Madrid el 29 de junio de 1979. Sabina de la Cruz es actualmente la presidenta de la Fundación, que se creó hace tres años con motivo del vigésimo aniversario de la muerte del poeta.
Uno de los principales objetivos es la edición de las obras completas de Otero, del que sólo existe en el mercado obras sueltas.
La Fundación Blas de Otero es una entidad cultural privada, constituida en Bilbao el 17 de octubre del 2001. Sus Patronos fundadores son el Ayuntamiento de Bilbao, los Herederos de Blas de Otero y los especialistas en la obra del escritor. Los fines que persigue son: la recepción, conservación, difusión y estudio de la obra literaria y la personalidad de uno de los poetas fundamentales del siglo XX.
- Un Archivo documental.
- Manuscritos.
- Su biblioteca.
- Sus primeras ediciones.
- Bibliografía crítica.
- Primeras ediciones de poetas de su tiempo con dedicatorias.
- Hemeroteca.
La Fundación organiza diversas actividades, tales como congresos internacionales, exposiciones y conferencias sobre su poesía, proceso de conservación y catalogación de los fondos, becas, publicaciones, y la conmemoración anual del Día de Blas de Otero (15 de marzo). También mantiene una estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Majadahonda, que otorga desde hace trece años el Premio de Poesía Blas de Otero.
La Fundación se encuentra ubicada en la siguiente dirección:
C/Traslosheros, 1ª.
48879 Arcentales (Bizkaia).
Tel. y fax: 946809233.
E-mail:
blasdeotero@ayto.bilbao.net
El horario de visita es el mismo de la Biblioteca Pública Municipal de Bilbao,
del 16/09/2006 al 31/05/2007 :
Lunes: 14:30-20:30 h.
Martes a viernes: 08:30-20:30 h.
Sábado: 10:00-14:00 h.
Domingo: cerrado
Monse Serna