El oriolano Federico Javaloy relacionó al poeta de Orihuela con este nueva tendencia de la Psicología en la Conferencia Inaugural del III Congreso Nacional celebrado en la UMH de Elche.

El catedrático de Psicología Social de la Universidad de Barcelona considera la figura del poeta Miguel Hernández como ejemplo de ‘resiliencia’, es decir, de ser humano capaz de hacer frente a las adversidades de la vida, de superarlas y de ser transformado positivamente por ellas. El psicólogo oriolano hizo este planteamiento en el transcurso de la conferencia que abrió el III Congreso Nacional de Estudiantes de Psicología, celebrado en la Universidad Miguel Hernández de Elche el pasado 9 de noviembre. Tras su participación en el mismo, visitó la Fundación Miguel Hernández de Orihuela, conoció de cerca su funcionamiento y actividades, y nos habló del contenido de su conferencia, que llevó por título ‘Psicología Positiva y Psicología de la Felicidad. En recuerdo de Miguel Hernández’.
Javaloy afirma que este congreso abordó ‘la nueva forma de entender la investigación y práctica psicológica y que ha recibido la máxima atención durante los últimos años, la denominada Psicología Positiva. Además de hablar de ella y sus últimos avances, aproveché para relacionar todo lo dicho con Miguel Hernández’.
El psicólogo explica que creyó oportuno hablar del poeta por tres razones: ‘en primer lugar, por el tema en sí. Esta psicología positiva está tratando de mostrar la cara positiva de la vida, el optimismo, la esperanza, la fuerza de la persona que lucha por un ideal. Y todo esto conecta con Miguel Hernández, que es un poeta positivo y de esperanza. Surge así una perspectiva nueva del poeta de Orihuela, con aspectos que creo nadie ha planteado todavía. En segundo lugar, porque estaba en una universidad que lleva el nombre más bonito que un centro docente pueda tener; y en tercer lugar, me referí a Miguel Hernández, porque nació en Orihuela, que es su pueblo y el mío’.
Según el catedrático de la Universidad de Barcelona, el propulsor del movimiento de Psicología Positiva, Martin Seligman, ha basado su necesidad en dos afirmaciones ampliamente compartidas: por una parte, la psicología sólo se ha venido centrando en la enfermedad mental; por otra, ha dejado en un segundo plano las emociones positivas, es decir, aquellos estados que hacen que la vida merezca ser vivida. Por ello, la Psicología Positiva ofrece un cambio de perspectiva, al pasar del estudio de algunos de los peores aspectos de la vida al estudio de aquellos factores que hacen que valga la pena vivir. Pretende ser un cambio de enfoque que trata de descubrir la otra cara de la moneda de la vida: el bienestar y la felicidad, el optimismo y la esperanza. ‘Este tema será puntero en pocos años y ya están trabajando en él prestigiosos psicólogos europeos y americanos’.
Esta psicología no ha surgido bruscamente como reacción social contra la tendencia dominante. Los primeros cambios pudieron apreciarse ya en los años sesenta con la aparición de la Psicología Humanista. El estudio de la felicidad, núcleo de la Psicología Positiva, se ha desarrollado notablemente en las dos últimas décadas. Destaca Javaloy que ‘el aspecto más original y sugestivo de la Psicología Positiva no ha sido limitarse a resaltar la cara positiva de la moneda de la vida, sino el descubrir el aspecto positivo de los acontecimientos negativos. Este hallazgo se resume en un nuevo concepto llamado resiliencia, que es la capacidad del ser humano para superar la adversidad y el trauma, para resistir ante todo tipo de problemas, sobreponiéndose a éstos sin quedar traumatizado, mientras que otras personas no pueden hacerlo y son víctima de ellos’.
En este punto, el psicólogo de Orihuela añade que esta capacidad humana para plantar cara a la adversidad, y para no hundirse ante la cárcel y la persecución, la encarnó de manera muy fuerte el poeta Miguel Hernández: ‘un hombre que experimentó a fondo el lado más negativo de la vida hasta morir en la cárcel por el delito de hacer versos. Fue un hombre que tuvo claro por qué luchaba. Esto dio una fuerza y un sentido a su vida. Fue resiliente. Frente a las dificultades de la vida, nunca se dio por vencido y salió fortalecido, creciendo como persona. Por eso ni la persecución, ni la guerra, ni la cárcel pudieron con él, porque la causa por la que luchaba, la libertad, dio sentido y fuerza a su vida’.
Javaloy pone como ejemplo sus versos ‘Para la libertad sangro, lucho, pervivo’, y manifiesta que ‘sólo un hombre positivo y lleno de esperanza como él podía escribir frases como ‘soy como el árbol talado que retoño ... aún tengo la vida’. Esto explica que sus versos sean recitados hoy en todo el mundo'. En otros versos donde dice ‘como el toro he nacido para el luto ... como el toro me resisto ante el castigo’. Esto es resiliencia, porque el castigo y la dificultad no le hicieron bajar la cabeza, sino sobreponerse y luchar más’.
Uno de los factores que contribuyeron, según Javaloy, a esta resiliencia de Miguel fue la relación afectiva muy fuerte que tuvo con personas que le apoyaron siempre incondicionalmente: ‘Miguel, al sentirse apoyado por unos compañeros que le respaldan sin peros, fue capaz de todo. La clave está en que el amor cura e inyecta energías para superar cualquier adversidad y llegar hasta el final’. En este punto, el catedrático oriolano invitó ‘a todos los estudiantes de Psicología, así como a los profesores de la Universidad Miguel Hernández, a investigar en la vida de Miguel Hernández cuáles fueron estos vínculos de apoyo incondicional que le dieron esta capacidad de lucha, esa resiliencia que tuvo’.
En su conferencia, Javaloy habló también de Miguel Hernández como símbolo de esperanza y libertad en el mundo de hoy: ‘Esto ha quedado recientemente de manifiesto en la XV Cumbre Iberoamericana celebrada en Salamanca en octubre de este año, en la que el poema ‘Nana de la cebolla’ fue protagonista del espectáculo musical de la jornada inaugural’. Otro ejemplo sería el de la ‘Asociación para la Libertad en Euskadi’, ‘cuya página web ha adoptado, como lema y bandera, los versos hernandianos ‘Para la libertad, sangro, lucho y pervivo’. Esto es una prueba de que el símbolo de esperanza en nuestro mundo que es Miguel Hernández está completamente vivo en este 2005’.
El psicólogo de la Universidad de Barcelona concluyó señalando que ‘estamos hablando de un hombre que fue totalmente positivo y de esperanza, que luchó siempre por la libertad como causa que dio sentido a su vida. Sin entrar ni salir en sus ideas políticas, volcó las energías sacadas de la adversidad sus energías en su lucha por un ideal, por una esperanza y por la felicidad, sintetizando en su poema ‘Los heridos’ (‘Soy como el árbol talado que retoño, porque aún tengo la vida’) su resiliencia. El adjetivo talado es el símbolo de la adversidad y el verbo retoño, el símbolo de la esperanza’.
El psicólogo oriolano pretende publicar este trabajo sobre Miguel Hernández y la psicología positiva en alguna revista científica: ‘pero para ello todavía tengo que ahondar en el tema, porque lo expuesto en la Universidad Miguel Hernández de Elche es sólo un avance de algo que tiene mucha más profundidad. Hasta el momento, con mi conferencia, no he hecho más que un planteamiento, un esbozo del tema’.
Federico Javaloy Mazón es catedrático desde 1990. En la Universidad de Barcelona, de la que es profesor desde 1974, imparte clases de Psicología Social y Comportamiento Colectivo, así como un curso de doctorado sobre ‘Psicología social de la felicidad’. Amplió estudios en la Universidad de California (Berkeley), en 1988. Elaboró su tesis doctoral sobre psicología del fanatismo, publicando parcialmente este trabajo en 1983 y ampliándolo al estudio de comportamientos extremos en diversos ámbitos (sectas y conducta de masas en deporte y ocio) y al campo de los movimientos sociales. Ha dedicado también atención en sus investigaciones y publicaciones al estudio de los movimientos ecologistas, feministas y antiglobalización, así como al movimiento fundamentalista islámico. Su otro centro de interés es el estudio de la felicidad en el marco de la Psicología Positiva. Además de sus publicaciones en revistas especializadas, ha practicado también el periodismo científico, particularmente sobre el tema de la felicidad, en el diario La Vanguardia, de Barcelona, por lo que ha recibido en dos ocasiones (1994 y 1997) el Premio Comunicación del Colegio de Psicólogos de Madrid.
Antonio Peñalver
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