LAURA MOÑINO
Oriolana de nacimiento, tuvo muy claro desde pequeña su vocación por el teatro. Estudió Arte Dramático en Murcia, trasladándose más tarde a Madrid para ejercer su profesión. Ha recorrido gran parte de España y del extranjero representando obras teatrales. Gran admiradora de Miguel Hernández, siempre lo tuvo presente allá donde fue. En 1971 fue una de las fundadoras del Club Thader y colaboró en el homenaje a Miguel Hernández. Es conocida en Orihuela por los recitales de poesía que realiza.

ENTREVISTA
1.¿Podría contarnos brevemente su trayectoria, tanto laboral como en el mundo de la poesía?
En primer lugar, fui una de las personas que fundó el Club Thader, y participé en el homenaje realizado en 1971 a Miguel Hernández. Fue una semana de actividades en el Cine Riacho, en la que se expusieron conferencias de toda clase, con escritores como Enrique Cerdán Tato, entre otros. El último día, pusimos un interrogante en el programa, pues no sabíamos si uno de los cantantes podría o no asistir, y dicho interrogante levantó un gran revuelo, tanto que incluso la Guardia Civil nos estaba esperando aquí, en la entrada de la casa. Nosotros queríamos hacer una especie de entierro simbólico, saliendo cada uno con un ramo de claveles, en cuanto llegamos a la esquina de la plaza nos dimos cuenta del revuelo que había allí montado. La policía acudió allí movida por la incertidumbre de aquel interrogante, que en realidad no era sino un acto cultural más.
Al Club lo tachaban de comunista, porque la mayoría de los que estábamos inscritos lo éramos, pero aún así no tenía nada que ver con el Partido Comunista. El Club Thader era algo más: era un centro cultural, dábamos clase a la gente que no tenía estudios, a nosotros mismos nos daban clase de francés, montamos un equipo de rugby, otro de espeleología...Todas estas actividades las organizaban Lolo Soler, mientras que Manolo Bas era el presidente. Además, en el Club Thader había gente de toda clase social. La idea de formarlo surgió de un grupo de amigos, entre los que estábamos los ya citados Manolo Bas y Lolo Soler, pero también Dominique...
Años más tarde, fui a Texas, con César Oliva para representar la obra de teatro Entre bobos anda el juego, en un festival de teatro en verso. También he estado cuatro años en el Julián Romea, el teatro estable de Murcia, y seis en la compañía nacional, en Madrid, en el Teatro María Gerrero y bajo la dirección de Yus Pascual. Estuvimos en Moscú, Leningrado y México, recorriendo casi medio mundo con Luces de Bohemia, fue una maravilla. Los críticos incluso llegaron a decir que en 25 años no se había visto nunca una cosa como ésta. Cuando todo esto se desmanteló me fui a Suiza, después estuve en París y, finalmente, regresé porque quería estudiar Arte Dramático en Murcia. Empecé allí la carrera, y la acabé en 1977. Una vez que la terminé me marché a Madrid, donde trabajé en varias películas, como Carne apaleada, Jaguar, Avise a Curro Jiménez o Crónicas del bromuro.
2. ¿Cuándo comenzó su interés por la poesía y por recitarla?
Con siete años, en el Colegio Jesús y María, hacía todas las funciones de teatro. La poesía me gustaba también mucho, y empecé recitando versos a la Virgen en el mes de mayo, en la capilla, por las tardes. Pero lo cierto es que me viene de familia: mi abuela ya dirigía los coros y danzas en La Matanza, y tanto mi madre como mi padre, y a pesar de no haber sido nunca profesionales, cantaban de maravilla. Desde siempre, yo ya decía que iba a ser artista. Aunque la afición la he tenido desde siempre, empecé un poco tarde, porque mi padre opinaba que una chica decente no debía dedicarse al teatro, pues parece ser que en el teatro o te ibas a comer el mundo o bien el mundo te iba a comer a ti. Cuando terminé mi carrera, me llevé a mi padre a Madrid, porque mi madre ya había muerto, y conoció el mundo del teatro por dentro. Tenía una opinión equivocada de lo que era el teatro.
3. ¿Cree que hoy en día se valoran los recitales poéticos como se debe?
No se valoran nada. Yo, que me limito siempre al terreno que piso, puedo afirmar que no se valora en absoluto. A mí me molesta mucho, profesionalmente hablando, que uno en su tierra nunca pueda llegar a ser profeta y que pueda venir uno de fuera y sí que triunfe. Aquí, hay mucha gente marginada por sus ideales, y esto se debería dejar al margen. Los ideales políticos de cada uno, hoy en día, ya no sirven para nada, porque tanto la izquierda como la derecha viene a ser lo mismo. Y esto, en definitiva, no da la oportunidad a los pueblos para avanzar.
4. ¿Qué le han parecido las actividades que se han realizado con motivo del 95 aniversario del nacimiento de Miguel Hernández?
No me he enterado de muchas de ellas. Aún así, tanto la velada poética como la exposición de Antonio Ballesta, de las que sí tuve noticia, estuvieron francamente bien.
Se van llevando a cabo proyectos, pero se avanza muy despacio. Mi opinión es que la cultura debería estar aquí al margen del Ayuntamiento; esto es, tener su economía independiente y dedicarse únicamente a la cultura, pero la realidad es bien distinta. El Ayuntamiento se ocupa de otras cosas que ahora están en el candelero, y parece que todo esto lo van dejando en segundo plano. De todas formas se hacen cosas, aunque no a la medida que se han hecho otras veces, con muchos menos medios económicos. El homenaje del Club Thader, por ejemplo, tuvo repercusión incluso en América. En esa ocasión, nosotros alquilamos una casa en la calle de la Corredera, tiramos todos los tabiques y dejamos solo una habitación, habilitada para ser utilizada como una biblioteca. Fuimos recogiendo lo que la gente nos daba y así amueblamos el local. Dábamos recitales y realizábamos muchas actividades.
5. ¿Qué opina de las actividades que se llevan a cabo en la Fundación Cultural Miguel Hernández?
Que están bien, pero que quizás debería disponer de más dinero. La gente tiene que concienciarse mucho más al respecto, puesto que sin dinero sí que no se puede hacer nada. Con escasez de medios económicos, se pueden hacer cosas pero ya no puedes traer a la gente que se quiere. De todos modos, ahora mismo yo estoy muy conforme de que la Fundación Miguel Hernández se encuentre aquí, y no en Elche.
6. ¿Cree que la figura de Miguel Hernández está bien valorada en su Orihuela natal?
Quizás no reciba toda la valoración que sí merece. Le falta, por ejemplo, un buen monumento. Se hizo uno, del que se conserva el boceto, en el que estaba Miguel a la entrada de la calle de Arriba, como en una peña, y con sus cabras. Ese boceto lo he visto yo, pero está en el Ayuntamiento y además fue rechazado.
7. ¿Podría proponer alguna sugerencia o actividad para difundir un poco más la figura del poeta oriolano?
Pues con los niños se podrían hacer más lecturas aquí, en la casa de Miguel. En los colegios no se puede, porque la dirección del colegio tiene una forma de llevarlo y no se puede hacer nada al respecto. Y también el Teatro Circo se tenía que dedicar a más cosas, porque los jóvenes sí conocen a Miguel Hernández, ya que lo estudian.
8. ¿Conoce la página web de la Fundación? ¿Qué opinión le merece?
Pues no la conozco demasiado, la verdad. Aún así, mi hijo me la va a buscar, y de paso le pediré que me busque las obras completas de Miguel Hernández.
9. En vistas al centenario del nacimiento del poeta, ¿qué propuestas sugiere usted para que dicha conmemoración tenga el realce que merece?
En el centenario, Orihuela entera tiene que volcarse con Miguel Hernández. hay que dejar a un lado tanto las ideologías como las tonterías absurdas, y hay que respetar al poeta. También se deben emprender actos que trasciendan, no solo en España sino en el resto del mundo. Que se sepa que Orihuela existe, que es su tierra y el lugar donde nació.
Antonio Peñalver
Rebeca Serrano
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