(1ª parte)
‘Su vida ha sido precipitada, tormentosa y luminosa como el rayo y, como la del rayo, ha buscado precipitadamente la tierra’
Miguel Hernández
No de todas las personas que conocieron a Sijé se han conservado testimonios. Sin embargo, bastantes de ellas han dejado recuerdos, impresiones o juicios a partir de su relación y diálogos con el oriolano, lo que contribuye a paliar, en cierta medida, los efectos negativos de su ausencia. A través de ellos, reproducidos en las obras de críticos como José Muñoz Garrigós, Vicente Ramos, Agustín Sánchez Vidal o José Antonio Sáez, entre otros, vamos a adentrarnos en la biografía de José Marín Gutiérrez.

La figura de Sijé: opiniones contrapuestas
La cita de Miguel Hernández que inicia este trabajo es muy significativa de la ‘exaltada y fugacísima existencia’ que llevó este ensayista y periodista oriolano, en palabras del guardamarenco Vicente Ramos, doctor en Filosofía y Letras. Más conocido por la elegía que ha perpetuado su nombre y que le dedicó a su muerte Miguel Hernández, la corta vida de ‘Ramón Sijé’ -nombre literario usado por José Marín Gutiérrez- ha impedido que pocos conozcan en realidad quién fue, qué hizo, cómo vivió y qué representó en su tiempo su figura. Desde que a los doce años publicó su primer trabajo hasta la terminación de su ensayo sobre el Romanticismo, cuando sólo contaba con veintidós años, sus aportaciones a la cultura aparecieron en las más prestigiosas revistas, en los periódicos más importantes y en su personalísimo El Gallo Crisis, manteniendo contactos con las más altas personalidades de la intelectualidad española, como demuestra su epistolario literario.
Ensalzado por unos y denostado por otros, lo cierto es que su figura no ha pasado desapercibida, al menos, para los críticos y estudiosos, que han contribuido con sus investigaciones a recuperar el nombre y la obra de Ramón Sijé, actitud que debe hacernos perseverar en la línea de recuperación de este escritor.
Fue ‘un iluminado, un orador, un filósofo crítico, ensayista vibrante, un joven genial’, escribió el oriolano Manuel Molina, escritor, poeta y tertuliano de la tahona de la calle de Arriba. Por su parte, Antonio Sequeros, profesor de Literatura, glosaba así a Sijé: ‘henchido de genio, saturado de erudición, de unamuniano estilo, ardiendo en llamaradas de misticismo y con escolástica dialéctica, discurriendo por rutas de Quevedo y con mucho Gracián’. Antonio Oliver Belmás, doctor en Filosofía y Letras y fundador de la Universidad Popular de Cartagena, llegó a manifestar que ‘Ramón Sijé era un gran espíritu, uno de los puros espíritus de la región a la que enaltece, pese a su fugaz trayectoria sobre la tierra'.Su amigo Juan Bellod Salmerón, abogado, dijo que ‘como hombre superior que era, tenía un gran concepto de la libertad, pero no era ‘liberal’ como hombre libre y, por consiguiente, era racional y profundamente religioso, que no beato’.
Por el contrario, otros se muestran muy críticos con su figura, sobre todo en relación a su ideología. Para Cecilio Alonso, profesor de Literatura en la Universidad de Valencia, ‘Sijé, sorprendente niño-maduro, contribuye a minar el progreso intelectual de España, huyendo hacia Dios, como fruto de su voluntad de impotencia, inherente, según él, a la condición de ser cristiano. Y buscar apoyo en el orden teocrático: ¿qué es si no incapacidad para comprender materialmente el mundo, aceptarlo e intentar transformarlo, al margen de otras trascendencias?’. Y el catedrático Agustín Sánchez Vidal va mucho más allá, al opinar que ‘Miguel crecerá impregnándose del ambiente conservador y católico de Orihuela y recibirá, a través de Sijé, incluso ingredientes parafascistas’.
En cualquier caso, valga la opinión de Jesús Alda Tesán, catedrático aragonés de Literatura y amigo personal de Ramón Sijé en la redacción de El Gallo Crisis, que afirmaba: ‘no falta quien ha hecho definiciones quizá no siempre bien intencionadas; pero todo se queda en la agudeza pasajera de una frase vana’.
La familia Marín
Ramón Sijé fue el primogénito del matrimonio formado por José Marín Garrigós, vendedor de tejidos, y Presentación Gutiérrez Fenoll, procedente de una bien acomodada familia de la huerta oriolana. Sijé nació en Orihuela a las seis de la tarde del día 16 de noviembre de 1913. Fue bautizado diez días después por el obispo Ramón Plaza y Blanco, Obispo de la Diócesis oriolana, en la catedral de El Salvador. Se le impusieron cinco nombres: José, Ramón, Rufino, Justino y Antonio. Años después, vinieron al mundo sus hermanos Justino (1915-1946) -andando el tiempo adoptaría el seudónimo de ‘Gabriel Sijé’- y María Dolores (1920-1966). La familia vivía en el número 27 de la oriolana calle Mayor, en una hermosa casa de dos pisos. En los bajos, se encontraba el negocio familiar. Según el testimonio del oriolano Francisco de Díe, ilustrador de la revista El Gallo Crisis y amigo de José Marín, ‘la familia era extraña. El espíritu de los Marín era muy puro y, por tanto, débil, encogido, para este mundo disparatado. Tanto Ramón como Gabriel Sijé eran unos introvertidos profundos. Para ellos, y dadas las circunstancias económicas de la familia, sólo existía el mundo de los espíritus. Así que no es de extrañar que la fatalidad, de cualquier modo, acabara con todos’.
El ambiente familiar de los Marín-Gutiérrez tuvo sus peculiaridades en el aspecto económico y en la manera de ser de los padres. La práctica totalidad de los ingresos procedía del negocio familiar, viviendo con holgura gracias a los bienes de la madre. Cuando los hijos mostraron un escaso interés por el negocio familiar, se produjo una ostensible decadencia del mismo. Pero la originalidad más destacable fue la manera de ser de la madre, que había recibido una señorial educación, de la que cabría destacar un catolicismo sin fisuras y un carácter muy enérgico y dominante, que pudo influir en el carácter y pensamiento de José Marín. El padre no tenía don de gentes. La mayoría de testimonios de los amigos que frecuentaban la casa, como Mariano Cremades, Ramón Pérez Álvarez o Miguel Hernández, apuntan a un ambiente familiar en el que la alegría no era el elemento dominante. Manuel Molina señala que José Marín ‘era pequeño y débil de cuerpo, de donde destacaba una cabeza grande y pelada a lo colegial; su cabello era de un castaño claro, y oscuro en las cejas, que enmarcaban unos ojos profundos y brillantes, y su piel morena y lunar. Era una criatura sencilla y fina por naturaleza’. Según el abogado y escritor oriolano José Martínez Arenas, Sijé gozó de poca salud, ‘por lo que fue más amigo de los libros que de la calle’. Por su parte, para Muñoz Garrigós, profesor de Gramática Histórica de la Universidad de Murcia, ‘el retraimiento no debió tener su origen sólo en su poca salud’.
Primeros estudios
Poco antes de cumplir los diez años, en octubre de 1923, ingresó en el Colegio de Santo Domingo para hacer preparatorio inferior, coincidiendo allí, entre otros muchos condiscípulos, con el que, andando el tiempo, habría de ser su ‘amigo del alma’, el poeta Miguel Hernández, ‘aunque la fraternal y célebre amistad entre ambos no arranca de aquí, sino de acontecimientos posteriores’, aclara Muñoz Garrigós. A juzgar por la documentación que aduce el periodista y escritor oriolano Francisco Martínez Marín, debió ser desde el principio un alumno bastante destacado. En el curso 1924-25, prepara el ingreso para el Bachillerato, cuyos ejercicios aprueba en el Instituto Alfonso X el Sabio, de Murcia. Al curso siguiente, obtiene en todas las asignaturas sobresaliente y premio.
Su primer artículo en prensa
En 1926, lo más destacable en su biografía fue la aparición, con fecha de 31 de marzo, en el número 41 de la revista madrileña Héroes, de un artículo firmado por Pepito Marín Gutiérrez con el título ‘España, la de las gestas heroicas’, fechado en Orihuela el día 8 del mismo mes y año. Este artículo fue presentado a un concurso literario para menores de 17 años. Él sólo tenía 12. Aunque se ha dicho que ganó el concurso, aclara Muñoz Garrigós que ‘no he encontrado datos seguros de que fuese éste el artículo premiado’. Pepito Marín iniciaba así su ferviente vocación literaria. En palabras del escritor oriolano José María Pina Brotóns, ‘Sijé es intelectual y estilista como su maestro José María Ballesteros’, médico y escritor oriolano (1897-1939).
En el curso 1926-27, se incorpora al plan de Bachillerato de 1925. Se examina en junio de 1927 y contiene unos resultados claramente inferiores a los del curso anterior: dos sobresalientes, un aprobado y un suspenso (en Francés, 1º). Este suspenso lo convierte en aprobado en la convocatoria de septiembre. ‘No hay constancia de que durante este periodo mantuviese actividad literaria de ningún tipo; si escribió algo, no lo publicó nunca o lo hizo en fechas posteriores’, apunta Muñoz Garrigós. Durante el curso 1927-28, completó sus estudios de Bachillerato elemental, examinándose en el Instituto de Alicante, obteniendo en todas ellas la calificación de sobresaliente en la convocatoria de junio. Al mismo tiempo que estudia, ayudaba en el negocio familiar.
Inicio de su actividad periodística
Fue en 1928 cuando comenzó de un modo definitivo e ininterrumpido la actividad literaria de José Marín Gutiérrez. Ya sabemos que la afición le venía de antes y, aunque muy joven todavía, iba adquiriendo la formación necesaria con el incesante estudio y el estímulo de sus continuas lecturas. Empieza a colaborar activamente en cuantas publicaciones periódicas se editaban en Orihuela y posteriormente en otras como La Verdad, de Murcia; La Gaceta, de Alicante; El Diario de Alicante, de la capital de la provincia; República, de Cartagena; El Sol, de Madrid y Cruz y Raya, de Madrid.
La oportunidad de empezar a publicar le vino dada por la aparición, el 23 de febrero de 1928, de Actualidad, semanario que reflejó durante sus tres años de vida la línea de pensamiento del sector más progresista de las derechas oriolanas. Según el testimonio de Jesús Poveda -poeta, ensayista y tertuliano de la Tahona-, ‘estábamos en 1928. Trabé amistad por ese entonces con José Marín Gutiérrez. Nos unió en seguida nuestra afición por la lectura de buenos libros y la Literatura en general. Sabía muchas cosas del mundo de las letras que yo ignoraba y tenía el don de exponer sus teorías con precisión, con naturalidad, recurriendo a su memoria asombrosa ... Por ese tiempo no le conocí otros amigos’.
La cronología de las primeras publicaciones de Jesús Poveda, Carlos Fenoll, Miguel Hernández y Ramón Sijé confirma la hipótesis para Muñoz Garrigós de que fue Actualidad el órgano de expresión que los puso en contacto. Pepito Marín publicó a partir del número correspondiente al 13 de septiembre de 1928. Este artículo versaba sobre el poeta español José María Gabriel y Galán.
En cuanto al apartado académico, no existen datos oficiales en el expediente académico de José Marín Gutiérrez referidos al curso 1928-29.
Aparición del seudónimo ‘Ramón Sijé’
En 1929, el tema de su actividad literaria es espinoso: para empezar, no aparece ningún artículo suyo firmado ni por su propio nombre y apellido, pero esto no quiere decir nada, ya que sabemos de manera fehaciente por el testimonio personal de su cuñado, el periodista José Torres López, que, a lo largo de su carrera periodística, José Marín ‘utilizó otros varios pseudónimos. La hipótesis de que uno de los primeros pseudónimos utilizados por Pepito Marín fuese ‘Chás’ hay que analizarla con todo cuidado, ya que aparecen razones a favor y en contra de ella. Esta firma aparece, por primera vez, en el número de Actualidad del 20 de junio de 1929’, afirma Muñoz Garrigós.
Durante 1930, la actividad literaria de Pepito Marín fue abundante y variada, sobre todo desde que apareció el 15 de marzo de 1930 la revista oriolana Voluntad, en cuya creación participó decisivamente. En ella, por primera vez, coinciden Fenoll, Hernández y Sijé. Nuestro ensayista publica desde el principio, actuando casi como director de ella, aunque nominalmente lo fuera Manuel Martínez Fabregat. Desde 1930 destaca la profusión de seudónimos que comienza a utilizar (‘Chas’, ‘José Oriolano’, ‘Lola de Orihuela’, ‘Babbitt’ y ‘Ramón Sijé’), atribuyéndosele otros tantos (‘José Oriolano’, ‘Rataplán’, ‘Sascha’, ‘Marcelo de Nola’ y ‘Don Pepe’).
Según Muñoz Garrigós, entre todos los artículos de Sijé en Voluntad, hay unos que nos ofrecen un reflejo de la propia identidad del autor, como ‘Silueta quinteriana’ y ‘Tríptico de hombres vivos y muertos: Yo, Miró y Don Abelardo’. Agrega este estudioso que, en el primero de los artículos mencionados, queda claro que ‘los primeros pasos de su formación como escritor siguieron la línea del costumbrismo: el ya aludido Gabriel y Galán, ahora los Quintero’. En el segundo artículo de ellos, queda claro, por las referencias que contiene, la gran cantidad de lecturas que ya llevaba sobre sus espaldas cuando sólo contaba con 17 años (desde Platón, Sócrates y Lucrecio a Baltasar Gracián, Fray Luis de León, Santo Tomás de Villanueva, Santa Teresa de la Cruz y San Juan de la Cruz, pasando por Eugenio D’Ors y Gabriel Miró, entre otros).
El seudónimo ‘Ramón Sijé’ lo utilizó por primera vez para firmar el mencionado artículo, ‘Silueta quinteriana’, aparecido en el primer número de Voluntad. Se trata del anagrama de José Marín y está formado por las letras del nombre de pila y del primer apellido. ‘El hecho de que su segundo nombre fuese Ramón resulta, a este respecto, absolutamente aleatorio y no es más que una mera coincidencia’, apunta Muñoz Garrigós, quien afirma que Sijé empieza a utilizar este seudónimo en 1930. ‘No he encontrado testimonio alguno, ni siquiera entre sus más allegados, de que existiera en él la más mínima voluntad de utilizar su segundo nombre de pila’.
En el verano de 1930, como consecuencia de su viaje a la ciudad cordobesa de Fernán Núñez para visitar a unos familiares, escribió una serie de artículos, que llevan por título ‘Lo que yo he visto en un pueblo’, ‘El dolor, la muerte y la alegría’, ‘El Potro y el Museo Romero de Torres’ y ‘Un exvoto curioso’. Los tres primeros aparecerían en los números de Voluntad, correspondientes al 15 y 31 de agosto de 1930, y el último fue publicado en Actualidad el 18 de septiembre. Excepción hecha del segundo, los otros tres mantienen el mismo tono: descripción de lo que está viendo, acompañada de un pequeño comentario personal. En ‘El dolor, la muerte y la alegría’, ‘nos presenta tres escenas de la vida de un pueblo en las que el protagonista implícito es cada una de estas tres realidades’, comenta Muñoz Garrigós.
También empieza a publicar Sijé en 1930 sus primeros artículos en otro semanario, El Pueblo de Orihuela, órgano del Sindicato Católico Agrario, que dirigía Luis Almarcha. Hay que recordar que todos los trabajos publicados hasta esa fecha los había hecho, entre los trece y los diecisiete años, un joven estudiante de Bachillerato.
Título de Bachiller en Letras
Académicamente hablando, 1930 fue el año de la culminación de sus estudios. El título de Bachiller Universitario en Letras le fue expedido por el Instituto de Alicante con fecha 22 de marzo. Dos días después traslada de nuevo su expediente al Instituto de Murcia y el 15 de abril solicita realizar la prueba de conjunto en la Universidad de Murcia. Entre todos los que habían superado las pruebas con la calificación global de sobresaliente, se dirimieron los dos premios extraordinarios en un ejercicio escrito que tuvo lugar el 19 de junio. El tema fue la literatura latino-cristiana, con el que Pepito Marín quedó en primer lugar, ganando así el Premio Extraordinario de Bachillerato. Consecuentemente, tras terminar sus estudios, dejó de ser alumno del Colegio de Santo Domingo, que estaba entonces regentado por la Compañía de Jesús. Parece que entonces ‘Sijé se alineó -según Muñoz Garrigós- en otros grupos católicos y así formó parte de la Juventud Antoniana, dirigida por el padre Salvador Juárez, integrándose en su junta directiva y participando activamente en actos y veladas por ellos organizados’.

La amistad con Miguel Hernández
A partir del 15 de noviembre de 1930 de ese mismo año, empezaron a aparecer sus colaboraciones en Destellos, la revista nacida en Orihuela el 15 de noviembre de ese mismo año. Entre otros trabajos, escribió el artículo ‘Benavente y la bohemia’, calificado por Muñoz Garrigós como ‘modesto ensayo’. Esta publicación fue la que propició la tan fructífera convivencia y hermandad entre Carlos Fenoll, Miguel Hernández y Ramón Sijé, quienes, según Muñoz Garrigós, ‘hasta ese momento no eran más que unos buenos amigos unidos por la afición común a la literatura; a partir de ahí comienza la verdadera confraternización’. Desde entonces, el nombre de Sijé ha ido invariablemente unido al de Miguel Hernández. En todas las numerosas biografías dedicadas al gran poeta oriolano, se habla de este asombroso y erudito joven Ramón Sijé. Él fue el orientador, mentor y descubridor del genio poético de aquél.
Breve incursión en poesía
En 1930, realizó entrevistas y artículos de corte literario y también político, pero también hay que hablar de su trabajo titulado ‘De la vida de los hombres que sufren: Circo’, por ser el único de poesía que nos ha llegado de Sijé. Se trata de unos versos sueltos fechados en diciembre de 1930, evocadores del ambiente circense, ‘en los que se puede apreciar la nula capacidad de su autor para la poesía’, señala Muñoz Garrigós.
De esta misma época data la primera semblanza literaria que hacen de Ramón Sijé como escritor. El abogado y escritor oriolano José María Pina Brotons, a cuya pluma se debe esta reseña, alude a aspectos de su personalidad, pintándolo como extrovertido, sencillo y natural, pese a la gran preparación intelectual que ya, a los 17 años, mostraba. En 1930, también fue Pepito Marín miembro de la Comisión Pro-Homenaje a Jacinto Benavente.
Durante el primer semestre de 1931, su producción periodística apareció toda ella en las páginas de Destellos, siguiendo la misma línea del último periodo del año anterior. En ella y en El Pueblo de Orihuela publicó artículos como ‘Ventanas normales’, ‘Niebla, política, frío’, ‘Etopeya’ y ‘Ante el homenaje a Benavente’, en los que, según Muñoz Garrigós, ‘es evidente que estamos ante los primeros balbuceos del ensayista ramón Sijé’.
Sijé celebra la instauración de la II República
Con un artículo firmado con el seudónimo de Babbitt, publicado en ‘Destellos’ con fecha 15 de abril de 1931, Ramón Sijé celebró la instauración en España de la II República: ‘14 de abril de 1931. Jamás podrá borrarse de las páginas de la Historia, los refulgentes destellos que esta fecha memorable despide (...) triunfo rotundo de la libertad y del civismo (...) La proclamación de la República Española viene a resucitar abiertamente el temperamento heroico y altamente generosos del noble pueblo español. La proclamación de la República Española, en la forma en que se ha desarrollado e implantado, es la lección más hermosa que esta nación ha dado al mundo’. Este trabajo, también reproducido en el semanario oriolano Renacer, es, según Muñoz Garrigós, una muestra muy clara del carácter intelectual con que Ramón Sijé veía el fenómeno político: ‘nos revela hasta qué punto su pensamiento político estaba absolutamente falto de realismo, por muy elogiables que fuesen sus intenciones y saneados sus propósitos’. El escritor, abogado y filósofo oriolano Augusto Pescador, hombre de reconocida trayectoria en el bando de la izquierda, afirmó en su momento que ‘Sijé fue siempre pacifista y no fue nunca partidario de la dictadura’. Por su parte, el cronista de la ciudad de Orihuela, Antonio Luis Galiano, añade que ‘en abril de 1931 redacta el manifiesto del Partido Republicano Federal’.
Entrada en la Universidad
A nivel académico, Sijé inició en junio de 1931 sus estudios de Derecho como alumno libre en la Universidad de Murcia. Sostiene Muñoz Garrigós que sus estudios universitarios le proporcionaron la oportunidad de entrar en contacto con un grupo de escritores y de intelectuales, cuya amistad tuvo muy fructíferas consecuencias posteriores. La necesidad de ayudar a su padre en el negocio, juntamente con la conveniencia de no alterar más la ya endeble economía familiar, le obligan a cursar su carrera por enseñanza libre. Recordaba Juan Bellod Salmerón que Sijé era ‘contable y auxiliar en la tienda de tejidos de su padre’. Los estudios los cursa bajo la dirección de su tío Francisco Marín Garrigós, en cuya academia se iniciaron en la abogacía muchos jóvenes oriolanos. El resultado de este primer año de estudios universitarios ya se podía prever a la vista de su Bachillerato: obtuvo dos matrículas de honor y un sobresaliente.
Colaborador de ‘El Sol’, de Madrid
Tras desaparecer Destellos el 15 de mayo de 1931, su carrera periodística y su prestigio como escritor se ven incrementados al iniciar su participación, con una serie de trabajos de contenido cada vez más literario y ensayístico, en periódicos republicanos de ámbito regional y nacional. Así, comenzó a publicar artículos en La Verdad, de Murcia, y el Diario de Alicante, dirigido por Emilio Costa y órgano del Partido Republicano Radical de la capital de la provincia. Según Muñoz Garrigós, Sijé también se adscribió a este partido, que en la provincia de Alicante contaba con intelectuales de la talla de Azorín. De ahí que entrara a formar parte de los colaboradores del Diario de Alicante -en medio de un magnífico bloque de escritores y hombres de letras- como corresponsal en Orihuela desde mediados de 1931. En este periódico, escribió artículos que eran breves ensayos sobre literatura, como ‘Valores de Levante: Carlos Fenoll’, ‘Acotaciones a Musset. Para amantes y poetas’, ‘Notas a un poeta (Antonio Oliver)’ y ‘A la sombra del Guadalquivir en flor. Don Luis de Góngora y la rosa’.
Por aquella época también empezó a colaborar en el prestigioso diario republicano El Sol, de Madrid. ‘El cambio que se experimenta en Sijé viene dado por el distinto ámbito en que su voz va a resonar. Agotada la vía de las publicaciones puramente locales, va a trasladar su radio de acción a los diarios provinciales e, incluso, por vez primera después de su inicial artículo casi infantil de 1926, se vio su firma en ‘El Sol’, un diario de difusión nacional’, afirma Muñoz Garrigós, quien apunta que Sijé pudo entrar a escribir en este periódico gracias a Juan Guerrero Ruiz, pues estaba destinado en Alicante en octubre de 1931 y en estrecha relación con el Ateneo y con el grupo editor del diario
Su epistolario: la amistad con Giménez Caballero
El año 1932 es importante en la formación de Ramón Sijé por muchos aspectos, pero singularmente en el de sus relaciones con otros grupos de intelectuales y escritores. En este sentido es interesante su correspondencia literaria, porque demuestra su contacto con las figuras más representativas de su época: Juan Ramón Jiménez, el P. Félix García, Ernesto Giménez Caballero, Juan Guerrero Ruiz, José Ortega y Gasset, Manuel de Falla, Adriano del Valle y José María Pemán, entre otros. Giménez Caballero no pudo datar con exactitud al profesor Muñoz Garrigós la fecha del comienzo de su relación con Sijé. El que fuera director de la revista madrileña no tenía ‘más que el vago recuerdo de que fue el oriolano el que le escribió, inicialmente, una carta a propósito de algo que se había publicado en La Gaceta Literaria’. En cualquier caso, en enero de 1932, Miguel Hernández ya sabía de la relación entre ambos, mientras que del 7 y del 12 de junio de ese mismo año son dos cartas de Giménez Caballero a Sijé. ‘Es claro que en estos momentos el escritor madrileño ya se sentía atraído por posturas políticas de corte fascista italiano, y que, por lo tanto podría haber influido algo en el ideario político de Ramón Sijé, pero la verdad es que el planteamiento inicial de esta relación no discurrió por estos caminos, sino más bien por los de tipo literario’, apunta Muñoz Garrigós.
En junio de ese año, obtuvo dos matrículas de honor, un sobresaliente y un notable en la universidad, mientras que, en lo personal, la primera parte del año no debió ser grata para él, porque su amigo Miguel Hernández se encontraba en Madrid pasando grandes apuros económicos y se sentía obligado moralmente ayudarle, al haber sido Sijé uno de los que lo impulsaron a realizar el viaje. Debido a las continuas cartas de su amigo pidiéndole socorros, ‘Sijé acosó a todos los amigos en busca de dinero para Miguel’, apunta Muñoz Garrigós.
Sijé y la tertulia de la tahona
En lo íntimo, las relaciones amorosas entre Josefina Fenoll y Ramón Sijé también comenzaron en 1932, concretamente en el primer trimestre de ese año, como se desprende de una carta que Augusto Pescador le envió desde Madrid el 19 de marzo. ‘La tertulia nada tuvo que ver con el noviazgo, hipótesis confirmada por el propio testimonio personal de Josefina Fenoll, quien valora más, en este sentido, las diarias visitas a la casa de Pepito Marín, para dejar el pan, que las pocas veces que lo había visto antes por su casa, visitando a su hermano’. Para Muñoz Garrigós, por tanto, Sijé sólo fue a la tahona a partir de su noviazgo con la panadera Josefina Fenoll, por lo que hubo poco tiempo para tertulias: ‘Por imperativo del servicio militar, Poveda está fuera de Orihuela a partir de 1932 (...) Si hasta ese año no va Ramón Sijé, ni, por supuesto, su hermano Justino; si Miguel está en Madrid y, cuando regresa a Orihuela, Sijé se va al campamento universitario de Sierra Espuña; si en 1933 es Carlos Fenoll quien se marcha al servicio militar; si al regreso de Poveda, en 1934, Miguel se marcha a Madrid y se empieza a vislumbrar el enfriamiento de las relaciones entre Sijé y él, poco espacio queda, realmente, para la tertulia con regularidad’. Por su parte, Jesús Poveda hace una afirmación rotunda al respecto: ‘Sijé nunca fue guía de nuestras tertulias literarias de la calle de Arriba. Jamás tomó parte en ellas’.
Sin embargo, otros testimonios desvelan la asistencia de José Marín a otras reuniones y tertulias existentes en la ciudad, como la que formaron de inicio los firmantes de la convocatoria del homenaje a Gabriel Miró, que se vio enriquecida con la posterior incorporación de intelectuales como Jesús Alda, Augusto Pescador, Mariano Cremades y Juan Bellod, quien recuerda que Sijé era ‘ameno y magistral amigo en las peñas de ‘El Palas’ -‘Palace Hotel’, de Orihuela-‘. Allí se hablaba sobre todo de literatura. Otro grupo surgió en el convento de los Padres Capuchinos, donde se reunían para hablar de filosofía Augusto Pescador, Juan Colom, Buenaventura de Puzol, Sijé y Juan Bellod, para quien José Marín era la ‘estrella de la tertulia trisemanal’. Otra reunión o tertulia, mucho más politizada, tenía lugar en el despacho del notario José María Quílez, a la que acudían Tomás López, el padre Buenaventura de Puzol, Fulgencio Ros y otras personas afines al partido de Gil Robles. ‘Aquí no acudía Sijé que, como bien afirman cuantos le trataron en esos años, nunca tuvo nada que ver ni con la CEDA ni con la Falange Española’, apunta Muñoz Garrigós.
Los escritos salidos de la pluma de Pepito Marín en 1932 son generalmente breves ensayos sobre literatura. En palabras de Muñoz Garrigós, ‘algunos de ellos perfilaron el pensamiento de Sijé en ese momento crucial de su formación’ y se publicaron en el Diario de Alicante, como ‘Poema de amor al libro’, ‘Anti Castilla, Anti España’, ‘Del antihéroe’ y ‘España y el judío’.
Amistad con Carmen Conde y Antonio Oliver
Otro de los hechos ocurridos ese año y que más importancia tuvo en la formación intelectual de Sijé fue su presencia en el campamento universitario de la FUE (Federación Universitaria Escolar), que, en agosto, tuvo lugar en Sierra Espuña. Allí, el ensayista oriolano tomó contacto con jóvenes comprometidos en empresas literarias, como Carmen Conde, Antonio Oliver y algunos componentes del grupo de ‘La Barraca’, de Federico García Lorca, así como los poetas Félix Ros y Carlos Martínez-Barbeito. Carmen Conde cuenta de Sijé que en la colonia universitaria de Sierra Espuña ‘le oír hablar, sólo y con nosotros; pensé en Rimbaud, el adolescente asombroso; en un Rimbaud que se moriría joven, como aquel primero murió para el arte. Tuve miedo de su inteligencia y orgullo a la vez, porque era nuestro amigo querido y de él nos envanecíamos todos. Por eso, más tarde, al no encontrarle totalmente en mi mundo intelectual humano, se me entristeció su amistad’. Gracias a los contactos con Oliver y Conde, Sijé pronunció una conferencia en la Universidad Popular de Cartagena el 30 de septiembre de 1932, reseñando los periódicos del día siguiente que fue uno de los más bellos ejemplos del más puro estilo sijeano, desgranando aspectos poco familiares de Gabriel Miró. Sijé dedicó esta conferencia, titulada Oleza, pasional natividad estética de Gabriel Miró, a la escritora unionense María Cegarra Salcedo ...
(Continúa en el siguiente número de ‘El Eco Hernandiano’)
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