
Presidente de la “Asociación de Amigos de Miguel Hernández”, fundada en 1980 por Vicente Aleixandre, Antonio Buero Vallejo, Josefina Manresa, etc.
Director, desde su fundación en 1990, de la revista hernandiana SILBOS.
Patrono de la Fundación Cultural Miguel Hernández desde su creación en 1995 hasta el año 1999.
Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.
Autor de la Antología comentada de Miguel Hernández. Ediciones de la Torre. Madrid, 2002
Miembro del Comité científico del II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández, celebrado en Madrid en octubre de 2003.
Director de varias tesis doctorales sobre Miguel Hernández
“LA OBRA HERNANDIANA A TRAVÉS DE LA PINTURA”
Francisco Esteve Ramírez
La producción literaria de Miguel Hernández ha sido objeto de múltiples análisis. Sin embargo, son escasos los trabajos que estudian la vertiente artística de la obra hernandiana. Agustín Sánchez Vidal fue uno de los primeros estudiosos hernandianos que destacó la importancia de la Escuela de Vallecas en la obra de Miguel Hernández. El contacto con esta vanguardia influirá en el joven poeta oriolano, que introduce los elementos plásticos y estéticos de esta corriente en su producción literaria de esa época como “El silbo vulnerado”, “El rayo que no cesa”, “Los hijos de la piedra”, etc. En todas estas obras aparecen constantes referencias a los elementos telúricos y de la Naturaleza propios de esta corriente vanguardista.
De hecho, las principales vanguardias literarias y artísticas europeas darían como fruto el nacimiento en España de la generación del 27, de la que Miguel Hernández fue el epígono, tal como señalaba Dámaso Alonso. Por ello, el joven Miguel Hernández recoge estas corrientes artístico-literarias dándole su propia forma y personalidad. Pero es en el periodo bélico cuando el poeta manifiesta ese caudal creador a través de su producción poética, dramática, epistolar y transmitiendo, a través de su obra sus sentimientos y vivencias. Así lo manifiesta en la dedicatoria de “Viento del pueblo” a Vicente Aleixandre.
Muchos estudiosos de la creación artística y literaria de los años 30 en España coinciden en considerar que hay tres obras que reflejan con especial énfasis este espíritu humanista del arte en esa época. Estas obras corresponden al cuadro “Guernica”, de Picasso, a la escultura “El pueblo español tiene un camino que guía a una estrella”, de Alberto Sánchez, y al libro “Viento del pueblo”, de Miguel Hernández. En las tres obras late el mismo espíritu: mostrar a través de la pintura, la escultura o la poesía el compromiso con el pueblo.
Para analizar los distintos aspectos de la pintura y la creación artística relacionada con la vida y obra del poeta oriolano, podemos destacar tres aspectos. En primer lugar, la propia creación artística del poeta reflejada en diversas manifestaciones pictóricas; en segundo lugar, la colaboración de distintos pintores y artistas en la propia obra hernandiana; y, finalmente, la creación artística realizada por distintos pintores, teniendo como fuente de inspiración la producción hernandiana.
Hay un aspecto menos conocido de este escritor: su vocación artística, reflejada en las constantes manifestaciones plásticas de su obra poética. Para Miguel, la poesía no se encuentra desligada de otras manifestaciones artísticas sino que forma una unidad con todas ellas. Así lo expresa en uno de sus primeros poemas de su etapa juvenil titulado “Poesía”. En este poema intenta manifestar lo que entiende por poesía. Y así, tras definir a la poesía como “hálito”,“ángel esplendente”,“espejo”, etc., la termina identificando con la pintura.
Otra faceta de la creación artística de Hernández fueron los distintos dibujos con los que solía ilustrar sus poesías. En total se conservan unos cien dibujos originales, la mayor parte correspondientes a la etapa inicial de “Perito en lunas”, aunque también ilustró cartas dirigidas a Josefina. Las imágenes de estos dibujos suelen representar rostros y figuras humanas, animales diversos -con preferencia el toro-, corazones, etc.
A esta etapa juvenil corresponden también unos dibujos suyos que entregó a su amigo el pintor Paco Díe como esbozo de posibles ilustraciones que acompañaran los poemas de su libro “Perito en lunas”. Estos dibujos corresponden a un gallo, una sandia, una serpiente y unas granadas.
Su creación pictórica más destacada corresponde a las pinturas en acuarela que ilustraban el libro “Cuentos para Manolillo”, que preparó en la cárcel para su hijo Manuel Miguel.
Otra obra de interés en esta faceta artística de Miguel Hernández es el óleo “La orquesta”, cuya autoría se atribuye a Hernández durante su breve estancia en París, camino hacia Moscú.
La relación de Miguel con la pintura se observa también en la influencia que ejercen determinados pintores en su creación poética.
Esta relación entre pintura y poesía le lleva a manifestar a Miguel Hernández su deseo de que su primer libro fuera ilustrado por los más importantes pintores y dibujantes de su época, tal como expresa en su poema juvenil “Carta completamente abierta a todos los oriolanos”.
El encuentro entre Miguel Hernández y los artistas de su época no fue casual, sino que fue prodigando a lo largo de su vida. Un ejemplo de ello es la estrecha colaboración con la pintora Maruja Mallo, quien le ilustró el poema “Al que se va”, así como pintó los decorados para la obra dramática “Los hijos de la piedra”, que estaba preparando Miguel Hernández en aquella época.
Aunque Miguel no consiguió su deseo de que el poemario “El rayo que no cesa” fuera ilustrado por Benjamín Palencia, sí que logró que le hiciera un retrato en el que Miguel está tocando la armónica.
Estos contactos con creadores artísticos fue constante. Así, cuenta con retratos suyos realizados por los pintores Ricardo Fuente, Paco Díe, Gregorio Prieto, Miguel Abad Miró, etc., aunque su retrato más conocido es el que le realizó Antonio Buero Vallejo. Sus compañeros del penal de Ocaña también le realizaron un retrato con motivo de la cena-homenaje que le tributaron a su llegada a ese centro penitenciario.
Gracias a un autor anónimo podemos contemplar la imagen de Miguel amortajado en el lecho de muerte.
Mucho más destacada ha sido la relación de los pintores y artistas en general con posterioridad a su muerte. Escultores, pintores, músicos, etc., han ido aportando su visión estética sobre su vida y obra.
Una de las primeras obras pictóricas colectivas sobre Miguel Hernández se realizó en 1976 en el barrio de San Isidro de Orihuela con la pintura de diversos murales sobre las fachadas de las casas realizados por un amplio grupo de pintores dentro del Homenaje de los Pueblos de España a Miguel Hernández. En 1990 se efectuó un nuevo mural sobre Miguel en las paredes del antiguo Reformatorio de Adultos de Alicante, donde murió el poeta.
Se han realizado distintas exposiciones colectivas con la participación de diversos pintores. Una de las primeras fue organizada por la Secretaria Cultural del Partido Socialista Popular. Posteriormente se han realizado otras exposiciones como “50 x 50”, con motivo del cincuentenario de la muerte del poeta. Por su parte, la Fundación Cultural Miguel Hernández viene potenciando la organización de exposiciones de pintura en torno a la figura del poeta.
A través de estas manifestaciones se ofrece una visión plástica y estética de la vida y obra de Miguel Hernández, uniendo así la creación poética con la creación artística.