
Nacido en Bilbao en 1969. Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de León con la tesis “Miguel Hernández y la crítica”. Ha publicado numerosos artículos sobre Miguel Hernández, Ramón de Basterra, Juan Ramón Jiménez, Emilio Prados, Fernando Villalón, etc. Además ha ofrecido conferencias en Bilbao, Madrid, Alicante, Orihuela, Santander, Lleida, etc., así como presentado revistas y libros.
El campo de investigación principal es la literatura española de los años 30. Actualmente trabaja en diversas ediciones de José Antonio Balbontín, sobre el que ha cuidado la publicación de un poemario inédito del exilio, “A la orilla del Támesis” y varios artículos y conferencias en el Ateneo de Madrid y en el de Santander.
Ha preparado y prologado diversas publicaciones hernandianas, editadas por la Fundación Cultural Miguel Hernández, con sede en Orihuela (Alicante), en la que trabaja desde 2002: “Hacia Miguel Hernández” (2003), de Ramón Pérez Álvarez; “Escritos sobre Miguel Hernández” (2003), de Arturo del Hoyo, y comisariado diversas exposiciones sobre Francisco de Díe (2003), Juan Gil-Albert (2004) y la prensa de Orihuela y Miguel Hernández (2005). Prepara dos exposiciones sobre la guerra civil y Miguel Hernández y otra sobre Ramón Sijé.
LA PASIÓN POR EL ARTE Y LA POESÍA”
Aitor L. Larrabide
Francisco de Díe nace en Orihuela (Alicante) el 9 de junio de 1909, en el seno de una familia numerosa de siete hermanos. Ingresa como externo en el Colegio Santo Domingo, donde realiza el Bachillerato.
A los 14 años comienza a recibir clases de Dibujo de manos de Monserrate Fenoll, que le aconseja ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. A los 17 años aprueba el ingreso y se traslada en 1926, donde estudia la carrera, obteniendo muy buenas calificaciones. Obtiene el título de profesor de Dibujo (en esta Escuela Superior de Arte coincidiría con Salvador Dalí).
De su paso por la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid se conservan diversos dibujos, como el titulado “Pensador”, compuesto en 1930 en los muros de la citada Escuela al fresco, con lo que se convirtió en el primer pintor en realizar una obra de esa técnica.
A los 20 años realiza el servicio militar en Madrid, sección de Caballería. Terminados los estudios, regresa a Orihuela. En su casa de la calle de Alfonso XIII y Teatro Circo monta su estudio en el que pinta y dibuja. En él recibiría a Miguel Hernández, enviado por Ramón Sijé. Le propusieron colaborar como ilustrador en la revista “El Gallo Crisis”.
Impartió clases de Dibujo como profesor interino en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Orihuela desde1932 hasta 1936, en el que fue cesado por las autoridades republicanas.
Contrae matrimonio en 1938 con la oriolana Consuelo Rogel Morales, del cual nacerían dos hijos: Emilia y Paco. En 1940 se traslada a Alicante. En su casa de la calle de San Francisco instala su estudio, y comienza a pintar. Realiza exposiciones en Valencia, Alicante, Murcia y Orihuela, obteniendo buenas críticas. Esta pintura de retratos, paisajes, bodegones, etc., nunca le gustó y la abandonó. Se abre camino en la enseñanza como profesor de Dibujo. Esta labor le ocuparía ya toda su vida profesional, pintando ya unicamente para satisfacción personal: “pinto cuando mi espíritu me exige la plasmación de ciertas imágenes…”, diría en algunos de sus escritos sobre arte, afición que, junto con la lectura, serían sus tres pasiones favoritas. Esta combinación le lleva a un estilo de arte único, llamado “expresionismo dinámico dominante”.
Díe fue crítico de Arte de la Revista de Artes y Letras “Sigüenza” entre 1952-1953 y del diario “Información”, en la década de los años cincuenta. Durante tres años tuvo asignada la crítica de Arte, sobre temas de actualidad sobre moral, cinematografía, historia, etc.), ambas publicaciones de Alicante. Recurrió al mundo de las Hogueras en Alicante, realizando este tipo de monumentos durante varios años.
En diciembre de 1948 expuso 39 obras en el Casino de Orihuela y en la clausura ofreció una conferencia sobre Arte.
Expuso en Valencia, en el “Tur-Social” de Alicante en 1974. El pintor afirma que las exposiciones “fueron revelando que los temas que trataba no eran del agrado del público porque sólo vendía lo vulgar: flores, bodegones, paisaje...”, que sólo sirve para decorar paredes. Decía el arte que es todo oficio no es Arte, es oficio solamente.
Debido al glaucoma, se ve obligado a “vivir” alejado de la pintura y la lectura. Fallece el día de su cumpleaños, el 9 de junio de 1988, a los 79 años.
Francisco de Díe y Miguel Hernández coincidieron en el Colegio de Santo Domingo, en Orihuela, en el curso 1923-1924. Pero será a principios de la década de los años treinta, según Díe, hacia 1931, cuando se establezca una relación más duradera. Hernández fue, según Díe, enviado por Sijé para que confeccionara al poeta el cartelón con el cual se proponía recitar en público su “Elegía media del toro”. En una invitación cursada por la FUE-Universidad de Cartagena se anuncia para enero de 1933 la “Conferencia Ridícula” de Sijé, una “explicación comentada del cuaderno de poesía “Perito en lunas”, de Miguel Hernández”, y el comentario del propio Hernández al citado poema, “Elegía media del toro”. En la Universidad Popular de Cartagena, se menciona la conferencia y recital de poesías de Hernández celebradas en julio de 1933. En el Ateneo de Alicante, casi por esas mismas fechas (abril de 1933), el poeta, acompañado de Sijé, acudió a ofrecer un recital, con el cartelón de Díe.
Díe y Hernández comparten la misma pensión en Madrid. En la correspondencia a su novia Josefina, el segundo alude a Díe en dos cartas.
La familia de Díe cedió en 2003-2004 cuatro dibujos originales de Miguel Hernández a la Fundación Cultural Miguel Hernández, que el poeta regaló a su paisano y que debían ilustrar “Perito en lunas”. Tales dibujos fueron dados a conocer por primera vez en 1978 (“Dibujos inéditos de Miguel Hernández”), y contemplados en el Museo de la Ciudad de Madrid noviembre de 2003, con motivo del II Congreso Internacional Miguel Hernández. Trata de cuatro dibujos enmarcados en un mismo cuadro. Un gallo, que estaría erguido y recordaría la huerta oriolana; una culebra, la misma que espanta a los gitanos; una sandía como fruto de tierra, en toda la poesía juvenil” del poeta; y tres granadas, que surgen en el poema dedicado al mes de abril, elementos de la naturaleza cercana que tienen su correlato poético en “Perito en lunas”. La familia del pintor conserva un ejemplar del citado primer poemario dedicado por su autor: “A ti, amigo Paco D., pintor, que olvidas mis inconveniencias: yo: Miguel H. Giner”, trufado de valiosas anotaciones a lápiz de Díe.
Según el propio Díe, Miguel Hernández le sugirió la posibilidad de plasmar las cuarenta y dos octavas reales de “Perito en lunas”. El pintor lo intentó pero como dicho poemario se compone de metáforas, tenía que valerse de otras imágenes, surrealistas o abstractas, el resultado sería poco transparente.
Hacia 1932 realiza el dibujo “Erotismo”, con tintes surrealistas, a requerimiento de Hernández, basándose en un poema erótico de éste.
Díe recreó la octava 17 del citado poemario, “Sandía”, comentario plagado de simbolismos religiosos y esotéricos.
La revista “El Gallo Crisis” (1934-1935) supuso el lugar de encuentro intelectual de algunos jóvenes oriolanos, entre ellos Díe y Hernández. Las viñetas que ilustran la revista son obra del primero, Díe “formaba parte de dicha revista”, como colaborador gráfico.
Francisco de Díe dejó escritos unos muy valiosos comentarios sobre las viñetas que orlan la revista sijeana, publicados como “Vida y obra de Ramón Sijé” (Orihuela-Murcia, Caja Rural Central de Orihuela-Universidad de Murcia, 1987).
De la revista “Silbo” (dos números en mayo y junio de 1936) también es creación de Díe. “SILBO: una revista pobre editada por humildes poetas”, recogido en su libro “Hacia Miguel Hernández”. Los responsables de la revista visitaron a Díe, que “dibujó el “Silbo” de nuestra cabecera”. Entre los colaboradores en su primer número citamos a Miguel Hernández.
Díe plasmó artísticamente dos glosas de las elegías más conocidas de Hernández: la “Elegía media del toro” (la primera editada en un pliego y la segunda aparecida en la madrileña “Revista de Occidente” a mediados de 1936).
La “Elegía media del toro” se compone de veintidós dibujos distribuidos en veintiuna secciones. Éstas se componen de versos del poema. Díe. La “Elegía” a Ramón Sijé se trata de una glosa pictórica y otra escrita verso a verso del poema. Fue presentada en Orihuela en febrero de 1977, en un homenaje tributado al poeta. La perspicacia instintiva de Díe sale a relucir en sus comentarios.
El pintor evoca la gestación del cartelón que ilustraba esta “Elegía media del toro”. Según Díe, ese cartelón fue realizado sobre lienzo de hilo basto al óleo, y muy diluido. Los colores eran algo más simples, dominando el rojo, el ocre y el negro. Díe afirma que, de haberlo tenido que hacer de nuevo, el cartelón no sería el ejecutado de la misma forma.
En marzo de 1983, el escritor Miguel Martínez-Mena publica una carta al Director en el diario “Información” (“Vivencias de Miguel Hernández”) en la que el escritor alicantino recuerda que Miguel Hernández acudió invitado al Ateneo de Alicante con un cartel confeccionado por Díe, alusivo al citado poema “Elegía media del toro”. Díe no puede acudir al acto y le acompaña Sijé, que habla sobre “Perito en lunas”, recién publicado en Murcia. El cartel-retablo consistía “en un panel donde eran colocadas 21 cartulinas, imágenes en color de 60 x 50, antes de 1936 en poder de Miguel, hoy perdido y reproducido exactamente por su autor”.
La otra elegía, la de Ramón Sijé, forma un total de catorce dibujos que “explican” gráficamente los cuarenta y nueve versos que integran la elegía. Tales dibujos fueron compuestos entre el 15 de febrero y el 15 de marzo de 1977. Uno de ellos alude a los versos “En mis manos levanto una tormenta / de piedras, rayos y hachas estridentes / sedienta de catástrofes y hambrienta”, fue reproducido en el monográfico que la revista malagueña “Litoral” dedicó a Miguel Hernández en 1978.
Según Díe, sus dibujos no sólo pueden ser considerados como “simples ilustraciones”. Díe reconoce: “he plasmado lo que yo hubiera sentido en tal caso”.
Francisco de Díe pintó dos cuadros más relacionados con Hernández: dos retratos del poeta. Uno pertenece a los fondos museísticos del Ayuntamiento de Orihuela, realizado en 1961; el otro, de 1976-1977, a un coleccionista particular oriolano.
Díe no se imponía límites creativos. Como dejó escrito en 1974, “Para mí pintar, escribir, tienen que tener un contenido un mensaje. Unas veces pinto, otras escribo, a veces las dos cosas. Colaboró en prensa, especialmente en el diario alicantino “Información”, sección de “Cartas al Director”. Díe defendió en octubre de 1975 la puesta en marcha de la Casa Museo hernandiana y su ofrecimiento de ceder los cuatro dibujos inéditos de Hernández que conservaba en su domicilio alicantino y el ya mencionado “Erotismo”. Francisco de Díe se interesó siempre por todo lo que guardara relación con su amigo Miguel Hernández. Ofreció la idea de erigir en el huerto de Miguel una efigie “de tamaño natural, en piedra blanca, desnudo de cintura para arriba, con pantalones de hortelano y un azadón en la mano. Los pies del poeta deberían quedar tocando el suelo, de modo que, al regar el huerto, se mojaran.
En la revista oriolana “Momento”, de 1942, Francisco de Díe colaboró con el artículo “La Semana Santa en el Arte (Esbozo artístico)”. Un mes antes falleció el poeta Miguel Hernández en el Reformatorio de Adultos de Alicante. En dicho número, colaboraron amigos suyos: Carlos Fenoll, Gabriel Sijé y el profesor de Italiano en la Universidad de Murcia, Antonio Fantucci, autor del estremecedor poema “Mane, Nobiscum, Domine”, con la dedicatoria “A Miguel, que se muere solo”. En su trabajo, Díe reflexiona sobre la necesidad creadora del Hombre y de plasmar artísticamente sus emociones y sentimientos, de ahí la proliferación de imágenes religiosas en Semana Santa (Salzillo).
Francisco de Díe supo crear un estilo propio, el llamado “expresionismo dinámico”, que empleó en homenajes plásticos a Miguel Hernández. Dicho estilo se caracterizaba por la utilización de líneas rectas, superficies casi planas, colorido casi monocromo y matices limpios o sucios que consiguen la metamorfosis producida en la imaginación del público, por la cual las imágenes reales se ven trasformadas en lo que el pintor quiere que revelen. Díe se calificó a sí mismo como un pintor “esencialmente levantino, meridional, con un sentido plástico. Las cosas me llegan a la sensibilidad de un modo material, empujándome…”.