VÍCTOR SÁNCHEZ
ENTREVISTA:
¿Considera usted que la figura de Miguel Hernández tiene entidad propia suficiente como para ser objeto de un curso universitario?

Hace mucho tiempo que Miguel Hernández trascendió su propia obra y se convirtió en uno de los símbolos y puntos de referencia de una época concreta, convulsa y doliente para los españoles. Si nunca se agotan los estudios, llamemos técnicos, (filológicos, bibliográficos, influencias, consecuencias, etc..., ) de la obra de un escritor como Miguel, siempre es posible profundizar, al abrigo de esos estudios, en el contexto histórico, sociocultural y artístico en el que se desarrolló su vida y su obra, y en las posteriores aportaciones de nuevos estudiosos y nuevos artistas que continúan creando alrededor de su figura. Y el círculo nunca termina de cerrarse. Me parece que cuando la palabra de un escritor pasa a ser patrimonio universal y sigue estremeciendo a nuevos lectores, debe ser el ámbito académico el que debe cuidarla y proyectarla, al margen de los vaivenes de las modas.

A la vista del programa, ¿cree que los objetivos inicialmente planteados han sido satisfactoriamente cubiertos?

Ciertamente los objetivos iniciales fueron muy ambiciosos, sobre todo si consideramos que se trata del primer curso de estas características y que había que conseguirlos en una semana. A uno le queda la sensación de “ganas de más”. Creo que lo más importante era empezar y, sobre todo plantear que es posible abordar la vida, la obra y el entorno de Miguel Hernández desde otras perspectivas y proponer nuevas visiones.

¿Vio interés por parte de la gente asistente al curso?

Me agradó la actitud activa y de participación de los asistentes. Me pareció percibir que algunos iban encontrando nuevas facetas y que descubrían o redescubrían aspectos que les incitaban a profundizar en algunas materias. Por lo que respecta al taller de fotografía en concreto, la predisposición por parte de los alumnos a buscar y descubrir nuevas maneras de mirar y fotografiar, que era el objetivo fundamental del taller, me resultó gratificante. Puedo decir con satisfacción, a la vista del resultado de los trabajos que, en general, se han sentido estimulados y han sido capaces de fotografiar con una cierta mirada poética.

¿Cuál es su valoración, después del curso, sobre la figura de Miguel Hernández?

Que se trata de una personalidad compleja que escapa a un análisis simplista. Se hace necesario profundizar en su evolución personal y literaria, en las contradicciones de su vida, de su obra, rastrear entre sus versos, dejarse impregnar por su vitalidad y ansia de libertad, para acercarse un poco al ser humano que encuentra en la palabra su modo de expresión. Sin duda el curso me ha servido para seguir rastreando en la obra de Miguel motivaciones y claves poéticas que interpretar fotográficamente. Creo que seguimos teniendo pendiente “fotografiar a Miguel”.

Teniendo en cuenta la propuesta de la UMH de crear un seminario estable en torno al poeta oriolano, ¿qué temas propondría usted?

Al margen de los meramente lingüísticos, bibliográficos, documentales, etc..., buscaría aspectos relacionados con las artes plásticas. Cualquier escritor que pretendamos vigente, debe seguir siendo fuente de inspiración para otras manifestaciones artísticas. Trabajar en la proyección de su obra a través de la pintura, la escultura, la música, el cine y la fotografía me parece fundamental para mantenerlo permanentemente vivo.

¿Es posible redescubrir la Orihuela de Miguel Hernández a través de la fotografía?

Más que posible, yo diría que necesario. Se trata de acercarse con una visión poética de la fotografía a aquellos lugares que marcaron la vida de Miguel y a aquellos que aparecen constantemente en su obra. Evidentemente la fisonomía de los lugares ha cambiado, pero la luz, los colores, los olores, las esencias, la visceralidad que impregnan sus versos está pendiente todavía en relatos fotográficos capaces de reflejarlo.

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