Considero que la figura de Miguel es suficientemente amplia y fecunda como para ser objeto de un curso universitario. La fibra literaria de Miguel ha sobrepasado nuestras fronteras y es suficiente esta credencial para ser objeto de un trabajo universitario.
Pienso que el programa ha sido más amplio que la realidad, no obstante los objetivos expuestos, por lo menos han visto la luz, pero como otras veces se nos queda con “la miel en los labios”, pero esto es positivo; ya que siempre se desea más.
Reconozco que deseaba saber el alumnado que formaba el curso, así como los conocimientos acerca del trabajo relacionado con la ilustración. Si bien no dominaban la técnica general de la ilustración, sí que existía una calidad humana encomiable, demostrando en todo momento una altura y una compostura digna de elogio. Enhorabuena.
La valoración que tengo de Miguel después del curso, digamos que es de justicia y que el resurgir de algunos de los versos utilizados como comentario para la ilustración, cae dentro de ese reconocimiento artístico literario que tiene la poesía de Miguel.
Cuando establecemos relación con el fondo de los poemas observamos que todavía son más profundos y en cambio, la forma es elocuente, sencilla y cotidiana. Por esta razón la ilustración tiene cabida desde esa profundidad hasta la máxima altura.