OTROS AUTORES
VICENTE ALEIXANDRE
El pueblo espera a los poetas con la oreja
y el alma tendidas al pie de cada siglo

M. H.











Junto con Pablo Neruda, Vicente Aleixandre es una de las personas que influyeron tanto en la producción literaria como en el desarrollo personal del poeta Miguel Hernández durante su estancia en la capital.

El conocimiento entre este ilustre escritor y el joven poeta tuvo lugar en la primavera de 1935, según viene reflejado en el libro de Los encuentros de Aleixandre. Lo conoció mientras que Miguel estaba trabajando en Madrid en un puesto muy modesto en la editorial Espasa-Calpe, para ayudar a José María de Cossío a elaborar una enciclopedia taurina.

El maestro sevillano, afincado en su casa de Velintonia 3, en Madrid, recibió numerosas veces la visita de su discípulo oriolano. En ocasiones, para transmitirle su sabiduría literaria y, en otras, para recibir ofrendas y cítricos levantinos, que hacían mejorar el estado anímico y enfermizo del entrañable amigo.

Amistad que llegó más allá de las rejas, ya que cuando Miguel Hernández estaba en prisión no perdió el contacto ni la atención de Vicente Aleixandre, con continuas cartas y paquetes de comidas. Tras su muerte, Aleixandre continuó interesándose por la familia Hernández-Manresa, enviando una pensión a la viuda del poeta de ciento veinticinco pesetas mensuales.

Miguel Hernández le dedicó a Vicente Aleixandre el libro Viento del pueblo así como una Oda entre arena y piedra, donde el poeta mayor es comparado al hijo del mar, un hijo condenado por el padre al abandono de la tierra y al destierro. Aleixandre contestará al homenaje del joven escritor con una elegía conmovedora, escrita después de la muerte del ejemplar amigo, ocurrida el 28 de marzo de 1942, y publicada en Cuadernos de las Horas Situadas, de José Manuel Blecua.

Nadie gemirá nunca bastante.
Tu hermoso corazón nacido para amar
murió, fue muerto, muerto, acabado, cruelmente
acuchillado de odio.
¡Ah! ¿quién dijo que el hombre ama?
¿Quién hizo esperar un día amor sobre la tierra?
¿Quién dijo que las almas esperan el amor y a su
sombra florecen?

V.A.

Estas palabras están escritas con la pretensión de rendir homenaje a una de las personas que tanto hicieron por Miguel Hernández. Son sólo unas pinceladas acerca de la relación amistosa y literaria entre ambos poetas. Quizás, el II Congreso Internacional que a finales de octubre se celebra en Orihuela y Madrid permita ampliar esta luz inextinguible.

Nuria Illescas
Subir