Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2010
"Historia de una anatomía", Francisca Aguirre

Francisca Aguirre, natural de Alicante y afincada en Madrid, consagrada poeta perteneciente a la llamada “Generación de los 50”, se ha alzado con el Premio Internacional “Miguel Hernández – Comunidad Valenciana” de Poesía por su obra Historia de una Anatomía.

De formación autodidacta, Francisca nos ofrece en este poemario un paseo exhaustivo y detallado a través de órganos y sentidos, amplificando sus emociones a un “yo” colectivo que sufre de las mismas dolencias que su propio cuerpo. Así, de lo particular a lo general, revisa su trayectoria vital y poética desde Ítaca (1971), hasta La herida absurda (2006), subiendo por Los trescientos escalones (1977) que dedicara a su padre, el pintor Lorenzo Aguirre, asesinado en 1942 por el régimen franquista y pasando inevitablemente por La otra música (1978) y Pavana del desasosiego (1999).

Con éstas y otras obras, Francisca Aguirre se ha hecho con un discurso poético sólido y coherente que conjuga vida y literatura. Historia de una Anatomía supone la síntesis de ese recorrido poético y vital.

“Un cuerpo dice la verdad. No siempre ni a la primera, pero siempre es el cuerpo el que la dice”. Con estas palabras de Coetze, la autora se dispone a contarnos, algunas verdades absolutas sobre ella misma y el mundo que la rodea, de manera que la historia anatómica de Francisca Aguirre es también la historia de una sociedad y un mundo sometido a la propia radiografía que realizan sus ojos.

Esta “Radiografía”, es el punto de partida de un análisis que seguirá hasta en otros 56 poemas divididos en dos partes: una primera en la que, a través de ojos, oído, gusto, tacto, memoria y pasiones, la autora nos adentra en su particular forma de ver y entender la vida: “La sonrisa de algunos niños africanos/me hace creer que a lo mejor el pobre Dios/no sabe como perdonarnos/ y debe andar metido en algún rincón de su cielo/ llorando sin parar”. Y una segunda parte “Anamnesis. Datos personales y exploración”, donde rescata, a través de “La Memoria”, los recuerdos de toda una vida, para traerlos a este presente en el que se encuentra.

Guiños a Jorge Manrique y referencias a Machado, maestro indiscutible de sus versos, a quién la autora encontró y perdió en una ocasión cruzando la frontera. Entre ellos, el recuerdo perenne de su padre en “Datos biográficos” y “Cicatrices”: “No puedo recordar/ la primera vez que vi el mar/ ni puedo recordar/ la última vez que vi a mi padre./Tal vez porque no se pueden recordar/ el deslumbramiento del milagro/ni el encuentro con el horror”.

En Historia de una Anatomía, Francisca Aguirre prescinde de pausas entre los versos, que se suceden de forma inevitable tal y como hace la vida, sin freno y sin detenerse para, al final descubrir que “… ya no nos asusta la vida/ y estamos a punto de que/ ya no nos asuste la muerte…”.

 

Elisa Berná Gambín

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