Entrevista a José María Balcells,Jurado del Premio Nacional "Miguel Hernández" de Poesía 2010

José María Balcells es catedrático de Literatura Española en la Universidad de León, y autor de diversos estudios, ediciones y monografías sobre escritores del Siglo de Oro español, entre ellos Fray Luis de Granada y Francisco de Quevedo. Acerca de la poesía española del siglo XX, ha publicado, además de numerosos artículos en revistas especializadas, libros como “Miguel Hernández, corazón desmesurado” (1975); “Miguel Hernández” (1990); “Poesía y poética  de Ángel Crespo” (1990); “Proyección y contraproyecto en la poesía española contemporánea” (1991), “De Jorge Guillén a Antonio Gamoneda” (1998) y “Voces del margen” (2009).

Actualmente ha publicado su último libro “Sujetado rayo. Estudios sobre Miguel Hernández” (Editorial Devenir, dirigida por Juan Pastor), que fue presentado, en el Campus Las Salesas de la Universidad Miguel Hernández de Orihuela, a las 20:15 horas, el día 9 de marzo de este 2010.

Ha participado como Jurado en esta edición del Premio Nacional de Poesía. ¿Qué opinión le merece el conjunto de las obras presentadas? ¿Ha sido difícil la elección?

Yo lo que quiero destacar es que he venido a más de un premio relacionado con la Fundación. Concretamente vine a uno de ensayo, y ahora al de poesía. Como he estado en muchos premios literarios, me interesa recalcar que, por lo menos, siempre que he venido aquí, se ha hecho con una pulcritud de procedimientos muy importante. Es decir, no se nota como en otros certámenes que haya una estrategia para que el premio recaiga sobre alguien concreto, sino que, realmente, el ganador sale a través de un proceso muy claro y pulcro. Estoy orgulloso de participar en estos premios literarios, porque es un trabajo muy honesto. Entonces, aplicado a lo de hoy, yo no llevaba en primer lugar éste que ha salido. Había otros que para mí iban en primer lugar pero, en cualquier caso, a través de un proceso de relectura y reflexión, uno escucha los argumentos que otras personas dan y, por tanto, vuelve a leer y puede dejarse convencer. En este caso, aunque no llevaba el poemario ganador en primer lugar, lo defiendo perfectamente porque me doy cuenta que siempre diez ojos ven más que dos, cinco mentes ven más que una y, en definitiva, lo que la mayoría ha sacado era lo más digno. Es decir, era lo más responsable.

¿Qué distingue a la obra ganadora de las demás?

Es un libro que no tiene altibajos. Está muy sostenido. Digamos que no puedes decir que haya caído en ningún momento, sino que el autor ha mantenido una dignidad en el lenguaje y en la expresión poética, muy cuidada, métricamente impecable y retóricamente muy controlada.

Desde mi punto de vista, está hecho desde una perspectiva que es la más moderna que hay, la de la ironía. La revisión y la ironía son factores indispensables para moverse en el mundo de hoy. Una ironía tan sutil que apenas se nota, y la revisión, porque, al fin y al cabo, la ironía es una invitación a revisar las cosas. Entonces encontramos, por ejemplo, unos tópicos que se revisan desde la ironía, y también lo que no se presenta como tópicos, que yo entiendo que está revisado desde esta misma perspectiva tan contemporánea y actual.

Usted ha formado parte, también, como Jurado del Premio Internacional de Periodismo en 2007. ¿Qué premio le ha resultado más difícil de otorgar: el Nacional de Poesía o el Internacional de Periodismo?

Pues el de Periodismo, porque yo no puedo recordar si había más o menos, pero en un premio de poesía, no en éste, en cualquiera que vayas, siempre hay muchas personas que se presentan y que son habituales de los premios. Si no lo ganan aquí, lo van a presentar en otro lugar. Yo me he encontrado en otros premios, hace años, con setenta o noventa presentados, y de esos setenta o noventa muchos están aquí porque han sido rechazados en otros sitios. Entonces, si los han rechazado en otros sitios, tú enseguida lo vas a notar, porque lo ves y te das cuenta de que esto es muy flojo. En cambio, en los premios de Periodismo hay más cantidad de trabajos que tienes que leer hasta el final. Sin embargo, en los premios de poesía no es necesario leerse todo el poemario. Pero en los otros sí, porque a lo mejor piensas que no está aportando nada, pero lo aporta varias páginas después. Por poner un ejemplo, cuando Juan Ramón Jiménez participaba en premios literarios, con el primer verso sabía si iba a ganar o no. No es exactamente así, porque él lo decía de forma exagerada, pero su intención era decir que con el primer poema ya se veía. Quiero decir que uno pone en juego, aunque no se dé cuenta, toda una serie de cosas que ya se han visto en el primer poema, y sino en el segundo. Es decir, que de setenta poemarios hay muchos que no vale la pena seguir leyendo.

En resumen, me ha resultado más fácil el de poesía. 

Hoy es un día importante para usted puesto que, además de fallarse este Premio Nacional de Poesía, se celebra esta tarde la presentación de su último libro “Sujetado rayo”, un estudio crítico  de la obra poética hernandiana. ¿Qué aporta de novedoso este trabajo con respecto a otros estudios críticos sobre Miguel Hernández  ya realizados anteriormente?

Lo que aporta de nuevo, básicamente, es cómo él resolvió las imprudencias sobre “El rayo que no cesa”. Esto yo ya lo había escrito, pero aquí lo recojo.

Es un autor que demuestra que vivió muchísimo, y que supo, a partir de estas lecturas, buscar una originalidad a través de ellas. El libro se centra en “El rayo que no cesa”, y demuestra que es una de las obras de Miguel Hernández que refleja que sus lecturas fueron muy abundantes.

Sin embargo, eso no ahoga su personalidad, sino que, al contrario, sabe asimilar esto y sacar una voz personal navegando a través de tantísimas lecturas. Además, me reafirmo, sobre todo en estos tiempos en que se vale decir tantas cosas sobre Miguel Hernández, en la creencia del papel fundamental de Josefina Manresa, en una época en que se le ha quitado de en medio en favor de Maruja Mallo y en favor de otras. Pero yo creo que, en el caso de Miguel Hernández, ocurre como con estos programas del corazón, es decir, que porque una persona habla con otra, simplemente hablar, ya se la ha ligado ¿no? Pues aquí ocurre lo mismo. Parece que no puede hablar con mujeres. Sin embargo, en la sociedad actual, uno puede hablar y tomarse un café, pero no es necesario llegar a más, porque sino entramos en el tema del “tomate”, que es lo que está casi ocurriendo. Lo que hay de fundamental en el libro es el papel de Josefina Manresa y Maruja Mallo en la vida de Miguel Hernández. Yo me reafirmo en las ideas de siempre, y no me dejo llevar por novedades que, de momento, te impactan, pero luego resultan ser mentira. Entonces, reafirmación en Josefina Manresa como musa de los poemas que componen “El rayo que no cesa”. Eso es nuevo. Es volver a lo antiguo. Eso pasa como con los trajes, que dices: “esto pasó de moda, pero como no lo tiré, resulta que vuelve”. Pues aquí ocurre lo mismo, es decir, se vuelve a poner a Josefina Manresa como centro del lenguaje poético de “El rayo que no cesa”. Y, sobre todo, aporta una gran cantidad de lecturas, bien asimiladas y resueltas de forma original. Ahora bien, el título, “Sujetado rayo”, está inspirado en un verso de “El rayo que no cesa” que dice: “un rayo soy sujeto a una redoma”. Pero yo entiendo que esa redoma es más que eso, que se ha sujetado a unas lecturas, pero, sin embargo, ha sido él mismo y, aunque se ha sujetado a los convencionalismos oriolanos, no ha dejado de ser él.

El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, sumándose a las actividades que se están realizando con motivo del Centenario del nacimiento del poeta oriolano, organizó, los días 3, 4 y 5 de febrero en Burgos, unas jornadas sobre Miguel, en las que participó como director. ¿Qué destacaría del desarrollo de este congreso? ¿Respondió a las expectativas previstas por la organización?

Bueno, yo no fui organizador de las jornadas, sino el Director del Comité Científico. Eso lo quiero aclarar.

Yo creo que en el congreso se hizo una buena aportación sobre Miguel Hernández y la música, que, evidentemente, ya existía. Es decir, que aquí hay muy poco sobre Miguel Hernández y la música, pero es igual, aunque haya poco ahí se aportó muchísimo. Así que, aunque el autor ofreció dos conferencias, hubiera podido dar una semana entera con todo el material que se ha quedado en el tintero. Ese tema, sin ser un tema nuevo, lo desarrolló muy ampliamente y se notaba que tenía material para un libro de muchísimas páginas.

Por otro lado, yo me referí a Miguel Hernández y los toros, y yo creo que cambié un poco la óptica desde la que se tiene que plantear el tema. En mi opinión, lo replanteé dando una conferencia, sin asociar a Miguel Hernández con la poesía, y esto es algo nuevo porque pude aguantar una hora sin moverme de Orihuela. Cambio la óptica, es decir, a Miguel Hernández no le interesan los toros por Cossío, sino al revés, es Cossío el que se interesa por Miguel, ya que es el que más sabe de toros. Es decir, no lo aprende con Cossío, sino que ya lo trae aprendido y por eso lo contrata. Esto es un cambio radical. Entonces, es en Orihuela donde Miguel Hernández se hace taurino.

Otra cosa destacable es que hubo una conferencia sobre el mundo carcelario de la época. Fue muy importante, no porque se aportara nada sobre Miguel Hernández, sino por el hecho de que uno tiene más elementos de juicio para poder contextualizar cómo pudo vivir Miguel Hernández en esa época. Es decir, que en ese sentido no es una aportación, sino que, indirectamente, es una ayuda para comprenderlo mejor.

Y después, también, se trataron otros temas, como son los epistolarios.

En dicho congreso se presentaron algunas cartas inéditas remitidas por el autor a José María de Cossío. ¿Qué interés tiene este epistolario para el estudio de la obra poética hernandiana?

Yo destacaría que hubo unas cartas de Dario Puccini con ayuda de Miguel Hernández, y esas cartas tienen su valor, aunque yo no le doy mucho, a pesar de que todo lo que tiene que ver con Miguel Hernández  es importante. Es un Miguel indirecto, porque en realidad tratan sobre asuntos que tienen que ver, más que nada, con sus poemas y su comercialización. Es decir, se refieren a aspectos del mundo editorial.

Por otra parte, sí que hubo unas cartas de Cossío a Miguel Hernández, estando éste en la cárcel, y tienen el valor de que son, a mi juicio, más importantes que las otras, porque las de Dario Puccini son más numerosas, pero son mucho menos importantes que éstas aunque sean pocas. Estas cartas nos confirman la actitud de Miguel Hernández de no desdecirse de sus fidelidades políticas. Esto es lo importante que tienen: el ratificarse, el confirmarse con más documentos, pues todavía avala más la integridad, el no querer traicionarse a sí mismo, lo cual lo hace más íntegro. Y ojo, yo creo que parte del éxito de Miguel Hernández en la sociedad actual es, no sólo la importancia de su poesía y su obra, sino el modelo de integridad que representa, pues no le seguiría tanta gente si no fuera un espejo en el que mirarse. Entonces, todo aquello que confirme su entereza en los momentos más difíciles lo convierte, cada día más, en modelo social.

¿Qué opinión tiene acerca de la poesía española, o internacional en general? ¿Piensa que está suficientemente valorada en la época en la que vivimos?

Yo creo que siempre ha sido valorada por una minoría. Y, en este sentido, cuando uno lee libros de poetas del 27, de los que se vendía un sólo ejemplar o ninguno, tendríamos que discutir si ahora está más valorada o menos que antes. A lo mejor resulta que ahora se venden pocos ejemplares y, sin embargo, se compran más que antes. Con lo cual, nos dejamos engañar pensando que antes se valoraba más, y resulta que no. En definitiva, casi siempre se ha valorado poco o, mejor dicho, se ha valorado mucho pero entre los poetas e intelectuales. Pero, precisamente, yo creo que Miguel Hernández escapa de eso porque llega más allá, y lo traspasa. Interesa a la sociedad, aunque no enteramente, pero sí gente que no es intelectual sabe quién es Miguel Hernández. Hace de puente entre los intelectuales y la sociedad. En este sentido, Miguel Hernández sí que puede dar un empujón a que la gente valore más la poesía.

 

¿Tiene previsto realizar algún proyecto más en torno a la figura de Miguel Hernández de cara a su Centenario en este año 2010?

Sí, sí, yo tengo más proyectos. Como, evidentemente, he sido invitado a muchos actos, por falta de tiempo he de seleccionar, porque uno no puede ir a todo. Y lo que yo escriba en esos sitios, más otras cosas que todavía estoy haciendo ahora y algunas que no he incluido en este último libro, pueden derivar en un próximo trabajo, si no en el 2010, por lo menos en el 2011.

María Rodríguez Martínez
Mónica Guirao Beltrán


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