Entrevista a Santiago Fernández Ardanaz, jurado del Premio Internacional de Periodismo “Miguel Hernández” 2010

Santiago Fernández Ardanaz es profesor en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Vicedecano de Periodismo y coordinador de Antropología Social y Cultural en la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas. Intelectual y escritor, fue el primer rector de la UCAM durante el primer año de vida de ésta, aunque luego abandonó voluntariamente dicho cargo.

Ex sacerdote y periodista, Santiago Fernández Ardanaz, ha sido corresponsal en el Vaticano de "Diario 16" y, actualmente, es profesor titular de Antropología en la Universidad Miguel Hernández de Elche.

También ha sido premiado, por el Club Internacional de Prensa y VMPress,con el galardón de Periodismo de Investigación por sus investigaciones antropológicas en el campo de los medios de comunicación y su labor docente.

Tras realizar diversas publicaciones que han retratado Italia (uno de sus libros sobre Berlusconi fue censurado y, acto seguido, la edición se agotó), en la actualidad, sin haber abandonado su labor periodística, intenta servir de ayuda a los futuros profesionales de los medios de comunicación.

Ha participado como jurado en esta edición del Premio Internacional de Periodismo. ¿Qué opinión le merece el conjunto de los ensayos presentados? ¿Ha sido difícil la elección de un solo ganador?

Bueno, ha habido un gran número de trabajos presentados. Pero, sobre todo, hay algunos de una gran calidad, porque unen el reportaje y la revitalización hernandiana con la actualidad. Es decir, es muy interesante desde el punto de vista periodístico, que algo del pasado, que continúa vivo en el presente, tenga una vigencia en la actualidad. Yo creo que es esa actualización, “aggiornamento”, que dicen los italianos, la cosa más bella que he visto. Probablemente, también, con motivo del Centenario, los artículos han tratado de tomar la vida, el espíritu de Miguel Hernández, y vivirlo desde otra perspectiva. Por otra parte, se han presentado una gran cantidad de ensayos, muy variados, no solamente del mundo local, algunos de ellos estupendos, sino también del mundo nacional e internacional. De hecho, yo, que mi mundo periodístico ha sido Italia, he visto varias aportaciones del mundo italiano y esto ha resultado para mí muy gratificante y emocionante, ya que en los años 70 me tocó trabajar para que Miguel Hernández fuera conocido en Italia junto con Dario Puccini, que fue uno de los grandes productores y promotores de hispanistas italianos. Recuerdo aquella lucha por el troquel de la traducción de la poesía, que es una tarea prácticamente imposible o dificilísima, y ésa fue una de las etapas más bonitas que he vivido. En resumen, he visto aportaciones del mundo literario que a mí me han hecho gran ilusión y, también, del mundo latinoamericano. Por tanto, el que Miguel Hernández pase ya esas fronteras locales o regionales, o hasta nacionales, tiene un gran valor para todos, y es un signo de los periodistas y de los trabajos que han sido presentados. 

¿Qué distingue al artículo premiado con respecto a los demás?

El artículo ganador tiene dos aspectos que yo destacaría. Por un lado, está escrito con continuas referencias hernandianas, es decir, en el lenguaje y el estilo, se reconoce a Miguel Hernández; está evocando poemas, cosas.... En ese sentido, toda la primera parte, la primera columna del artículo, está muy lograda. Además, es muy informativo, lo cual es un aspecto periodístico muy importante. En lo que se refiere a los elementos informativos y, en concreto, a lo que se está realizando hoy en torno al Centenario, por ejemplo, el disco de Serrat, reúne esos elementos propios de un artículo periodístico. Esa es la parte más importante.

Es la primera vez que forma parte, como jurado, de este premio. ¿Qué ha significado para usted esta experiencia?

En primer lugar, el encontrarte con amigos que no has visto hace tiempo es algo especial y, además, todos nos reunimos con un motivo muy importante, el del amor a la poesía de Miguel Hernández. Es una “rimpatriat”, como dicen los italianos, una vuelta a casa. Por ejemplo, yo a Paco Esteve hacía tiempo que no lo había visto, a Jiménez Segura desde los tiempos del País Vasco... Por tanto, que Miguel Hernández nos haya reunido hoy, es para mí un gran honor.

Fue galardonado con el Premio de Periodismo de Investigación, otorgado por el Club Internacional de Prensa, por sus investigaciones antropológicas en el campo de los medios de comunicación y su labor docente. ¿Cuál es su opinión sobre los Premios Literarios promovidos por la Fundación Cultural Miguel Hernández?

Lo más importante es dar a conocer la figura de Miguel Hernández, y eso es un trabajo que hay que hacer con todos los medios. Desde el mundo del periodismo se hacen importantes aportaciones para que sea más conocido, son medios primordiales para llamar la atención. Sin embargo, no hay que darles demasiada importancia, al fin y al cabo estudiar es lo más importante y no los premios que a uno le puedan otorgar. En esta ocasión hemos valorado, por ejemplo, el hecho de que todo un mundo italiano de hispanistas se fijase en Miguel Hernández. Eso, hoy en día, es una referencia para cantautores, para el teatro,... De hecho, yo conozco a mucha gente del mundo del teatro que lo adora y que lo vive. Creo que es el regalo más grande que podemos hacerle a Miguel Hernández.

¿Cree que, desde la Fundación Cultural Miguel Hernández, se le da al poeta el impulso que merece?

Te soy sincero, actualmente estoy muy centrado en mi trabajo en la universidad, que es sacar adelante la Facultad de Periodismo y de Antropología Social en un momento de cambio y, por tanto, yo no estoy muy al corriente de las últimas novedades, pero sí, porque conozco a Juan José Sánchez Balaguer, conozco su trabajo, la ruta y todo lo que ha significado el Centenario. Creo que estáis haciendo una labor importante, y, en ese sentido, desde mi punto de vista de la universidad, os doy un aplauso. Voy a tratar de hacer una jornada con vosotros, una jornada cultural, donde vamos a realizar el estudio, desde la antropología, de los símbolos que utiliza, y desde la gastronomía. Aspectos que, creo, van a ser muy interesantes para entender la cultura oriolana.

Lleva varios años dedicándose tanto a la docencia como al periodismo. ¿Piensa que ha variado mucho la profesión del periodismo en los últimos años? ¿Qué le parece el panorama periodístico actual?

Yo soñaba con estas cosas, imagínatelo, en aquellos tiempos, hace 30 años, tener la posibilidad de enviar la crónica en tiempo real. Todo lo que yo soñaba se ha realizado. Poder ir a cualquier sitio y tener comunicación inmediata con el periódico, mandar las cosas en el acto, te permite moverte, escuchar..., es el trabajo de la búsqueda de la noticia. Sin embargo, en mis tiempos, lógicamente, en enviar la noticia te tirabas la mayor parte de la tarde y de la noche, eso limitaba muchísimo los aspectos de búsqueda, trabajo y valoración. Es una maravilla, también, el periodismo digital, otro tipo de periodismo. Y eso es, para mí, como vicedecano de Periodismo, el reto fundamental. Es el campo que estamos trabajando al máximo. Es otro periodismo. Hoy en día, el periódico es el periódico de papel y el digital. Sin embargo, lo digital no es simplemente lo del papel, y lo del papel no es simplemente lo digital, se trata de hacer otro tipo de periodismo, un periodismo de actualización continua, inmediata, a los segundos, y eso supone otro modo de entender las cosas.

Ha sido corresponsal de “Diario 16” en el Vaticano. ¿Qué destacaría de su etapa en Italia?

Italia es mi segunda patria. Me ha hecho ser universal y ver las cosas de otra manera. El mundo italiano es riquísimo en valores, en efervescencia. Las etiquetas que solemos utilizar en España son de lo más falto que se puede uno imaginar. Italia es muy rica, muy interesante, de hecho, yo he escrito a la Italia de Berlusconi y tuve problemas con la publicación. Todo ese mundo es la cultura que está viviendo la sociedad italiana. Por otra parte, está lo del Vaticano, que es otro mundo, y te aseguro que la información que más problemas me ha dado ha sido la religiosa, el entorno del Vaticano, porque son mundos de resistencia, de otras dinámicas distintas de la sociedad.

¿Qué diferencias señalaría entre el periodismo italiano y el español?

Yo creo que los dos están, en este momento, en un cambio radical, ya que la sociedad está cambiando muchísimo. El periodismo español es mucho más directo, y, también, mucho más cotilla. El periodismo italiano es mucho más de aguja, de punzón y tiene muy buenos periodistas deportivos, maravillosos. La escuela de periodismo italiano es siempre la escuela deportiva y eso es una maravilla; cómo escriben, cómo razonan, cómo presentan la geografía mientras hacen el giro, las costumbres... Todo esto es lo que nos diferencia con respecto al periodismo en España, porque el periodismo deportivo es una auténtica “castaña”; una auténtica desgracia. Malas plumas, no saben escribir, es una auténtica desgracia, y lo único que saben es gritar a unos y a otros. El mundo deportivo es un mundo muy especial del hombre, y es de chiste. Esto hay que saberlo expresar y saberlo comunicar. Yo he hecho mucho periodismo deportivo, y he aprendido a escribir y a observar.

Sabemos que su libro sobre la figura del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, fue censurado en aquel país. ¿Piensa que su libertad de expresión fue cohibida, de alguna manera, durante el desarrollo de su labor periodística en Italia?

Buena pregunta. Claro, son muchos años y han pasado muchas cosas. Nosotros tuvimos el fenómeno de las “Brigadas Rojas”. Cuando tuvo lugar este fenómeno, el terrorismo civil, tuvimos muchas dificultades para escribir. En ese momento, yo era presidente de la prensa extranjera en Roma. Los problemas más graves fueron con el señor Berlusconi, porque Berlusconi es un empresario de los medios de comunicación, y uno podía esperar que hubiese tenido más sentido. Para él la noticia es un valor económico; sin embargo, para nosotros es valor humano. No se olviden que es de todos, que es del hombre. Este señor es dueño de grandes empresas y, para él, la noticia es simplemente un valor comercial. Por tanto, el gran problema que está viviendo Italia es el elemento de censura, censura gravísima. Sin embargo, este libro es el que más dinero me ha dado, en un día se agotó. Habían comprado toda la edición. Ese es un grave problema de este tipo de industriales sesgados. Es lo más grave que la sociedad puede vivir.

¿Tiene previsto realizar algún proyecto en torno a la figura de Miguel Hernández de cara a su Centenario, en este año 2010?

Sí. Aunque mi labor como vicedecano me lleva demasiado tiempo, estoy haciendo una serie de trabajos sobre el modelo de hombre que entiende la poesía de Miguel Hernández, que es el antropólogo, y creo que tiene aspectos de vida, porque es el hombre que surge de la tierra, del barro, de la vida cotidiana, el hombre que lucha. Es muy interesante. No es el “poetita” rural. No, qué va. Tiene la fuerza de replantear los modelos de vida. En este sentido, hay un artículo que no ha sido premiado, de Celia Albert, “Misionero cultural”, publicado en el “Periódico Social”, que, creo, merece la pena rehabilitarlo de nuevo para hoy, es decir, “Miguel Hernández, misionero cultural hoy”. En la actualidad, cuando a los chavales y los jóvenes se les da a conocer esta figura, quedan maravillados y enamorados, porque responde todavía a sus inquietudes.


María Rodríguez Martínez
Mónica Guirao Beltrán

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