Javier Villán Zapatero
Jurado Premio Internacional de Periodismo. "Miguel Hernández"

“Felicito a la Fundación Miguel Hernández por todo lo que está haciendo por un poeta, que fue, y que sigue siendo un poco, la bandera de mi generación y de otras generaciones”

Javier Villán nació en Torre de los Molinos (Palencia). Este periodista se dedica sobre todo a la crítica teatral y, al mismo tiempo, a las crónicas taurinas en “El Mundo”. También se debe destacar su faceta como poeta.

Entre sus libros publicados cabe mencionar el ensayo “Umbral de la escritura absoluta”; los poemarios, “Parábolas palentinas”, “Indicios y desmemorias”, “El fulgor del círculo”, “El rostro en el espejo”, “Sonetos de la impostura”, “La frente contra el muro” y “Memorias de insomnios”, que dedica a José Hierro.

Publicó un libro de juegos llamado “Tole, Catole, Cuneta”, donde el periodista refleja la manera de divertirse de los más pequeños en la España de posguerra.

Al mundo de los toros le ha dedicado las siguientes obras: “Curro Vázquez, sombra iluminada”, “César Rincón, de Madrid al cielo” y “José Tomás. Claves rituales de un enigma”.

Otra publicación es “Memoria sentimental”, que es una mirada sobre la España franquista y consta de cuatro volúmenes, compuestos por sus libros “Tole, Catole, Cuneta”, “Sin pecado concebido”, “Derecha ¡ar!” y “Y vinieron las suecas”.

También se ha de mencionar la colección de poemas del pintor Juan Manuel Díaz-Caneja, “Versos ocultos”, que fueron escritos en la década de los 20, y Villán se encargó de su coordinar su edición.

¿Qué destacaría de los trabajos presentados al Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández?
Pues de los trabajos, de una procedencia muy varia geográficamente hablando, me parece que responden al interés que, una figura tan imponente dentro de la poesía española como Miguel Hernández, suscita. Destacaría precisamente esa especie de buscar, de ahondar en aspectos inéditos más o menos de Miguel Hernández, y que llegan a un conocimiento mucho más completo. Quizá, al menos para mí después de leer, tampoco es que haya grandes descubrimientos, pero, después de leer los trabajos presentados a concurso, soy consciente de que su lectura enriquece.

¿Cuál es su punto de vista respecto a la situación actual del periodismo en nuestro país?
El periodismo en general yo creo que está tan envenenado como está el país. Yo creo que el país está en un momento, casi me atrevería a decir que crítico y es preocupante. Obviamente, no se puede hacer tabla rasa de todo el periodismo. Pero sí que se está entrando en un periodismo de confrontación, en un periodismo en el que posiblemente prima en muchas ocasiones, no digo en todos, no quiero citar naturalmente nombres de periódicos, puesto que pertenezco a uno, yo escribo en un periódico determinado, que es “El Mundo”; pero yo creo que el periodismo está entrando, ha entrado ya, en una fase de confrontación partidaria, incluso que le quita altura, le quita grandeza, y son muy pocos los casos que se puede hablar verdaderamente de periodismo de investigación y de periodismo al servicio de la verdad.

¿Piensa usted que el trabajo que desempeña la Fundación es suficiente para rendir homenaje al poeta oriolano?
Suficiente no es nada, siempre se pueden hacer más cosas. A mí me parece enormemente positiva, y estoy seguro de que seguirá creciendo, naturalmente. A mí me parece importantísimo lo que está haciendo la Fundación. ¿Qué es suficiente? Pues seguramente se puede hacer más, en todo se puede hacer más: el periodismo puede ser un periodismo de menos confrontación, y claro que los hay; los partidos políticos tendrían que ser también zonas de entendimiento y no zonas de estricta confrontación electoral al servicio de intereses muy concretos, en muchas ocasiones, e innombrables, en otras ocasiones. En fin, todo puede ir mucho mejor, pero, de entrada, felicito a la Fundación Miguel Hernández por todo lo que está haciendo por un poeta, que fue, y que sigue siendo un poco, la bandera de mi generación y de otras generaciones.

Como crítico de teatro, ¿qué le parece la obra dramática de Miguel Hernández?
Yo creo que está por estudiarse y por conocerse; es muy difícil, y les ha pasado a muchos escritores, a muchos poetas de gran intensidad poética, de gran nervio poético, y que luego el lenguaje dramático va a ser muy difícil que un estudio, incluso que una representación del teatro, inconcluso obviamente, de Miguel Hernández alcance los niveles grandiosos o extraordinarios que ha alcanzado su obra poética. Es una incógnita, para mí todavía es una incógnita, en la que había que trabajar como ha pasado con otros escritores, y poetas sobre todo.

Según su opinión, Miguel Hernández, de haber vivido más, ¿cree que se hubiera decantado por la crítica literaria?
Es difícil opinar sobre algo que no ha ocurrido, es jugar un poco a profeta extraño, no lo sé. Él, obviamente, capacidad y condiciones tenía, pero yo no se lo hubiera aconsejado nunca, pero la crítica puede ser necesaria tanto en teatro como en la poesía. Es un mal necesario todo eso. El don de la creación poética, sobre todo, es mucho más importante, un poeta puede existir sin críticos, un crítico no podrá existir nunca sin poetas a los que enjuiciar o a los que criticar.

De todo lo que usted ha escrito, ¿cuál es su obra predilecta?
Está por escribir todavía, hay algunos libros de poemas que a mí sentimentalmente me recuerdan una etapa de mi vida, una época. Me gusta mucho “Indicios y desmemorias”, me gusta mucho también, relativamente mucho, me interesa un libro que se llama “Deshora incierta”, no voy a citar todos, estoy esperando a ver qué pasa porque dentro de poco publicaré dentro de un mes o un mes y pico, publicaré una amplia selección, una antología de mis ocho o nueve libros de poemas. Eso me interesa bastante y me interesa mucho un libro que escribí sobre José Tomás, es una comparación entre la tragedia del toro y la tragedia, digamos, del teatro y se llama “José Tomás. Claves rituales de un enigma”. Es una indagación sobre el toro, sobre el sentido trágico de los toros.

Maria Martínez
Antonia Costa
Fotos: Mayte Sánchez Gómez

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