Enrique Cerdán Tato

«Es un trabajo muy interesante, muy bien documentado, y muy novedoso»
Jurado Premio Internacional de Periodismo."Miguel Hernández"
Enrique Cerdán Tato nació en Alicante en 1930. Destaca por su variada producción literaria y periodística, en su mayoría orientada hacia el compromiso político y social con la democracia. Fue fundador de la Junta Democrática de la provincia de Alicante, vicepresidente de Junta del País Valenciano y miembro del Pleno de la Junta Democrática de España Es consejero asesor del Centro Hernandiano de Estudios e Investigación de Elche y Cronista Oficial de la ciudad de Alicante. Entre sus obras de narrativa destacan “Los ahorcados del cuarto menguante” y “Sombras nada más”; en ensayo, “La estética en el escritor alicantino: memoria y vicisitud de la iniciación a una estética o como las uvas que reviven en el vino profano”; y en artículos de prensa, “La gatera”.

Usted ya fue miembro del Jurado en la edición anterior. ¿Cree que hay mayor calidad respecto al año pasado?
Sí, mayor calidad en cuanto que hay más cantidad con la misma calidad. Si el año pasado había, por ejemplo, dos o tres artículos dignos de recibir este Premio, hoy había cuatro o cinco, es decir, ha aumentado la cantidad, ha aumentado la calidad, ese aumento cuantitativo ha producido un aumento cualitativo también. Ha sido muy gratificante la diversidad de temas vinculados a la vida y a la obra de Miguel, de aspectos a veces domésticos, pero son muy interesantes para descubrir dimensiones poco conocidas de poeta y de su obra y de su vida.

¿Qué opinión le merece el artículo ganador de esta edición?
Muy interesante porque yo al menos tenía la versión de Pablo Neruda de que se había negado la entrada a la Embajada de Chile cuando Miguel Hernández trató de refugiarse en ella. En el artículo se rebate esta opinión actualizada, es una opinión respetable de Pablo Neruda pero quizás equivocada, según este artículo, porque sí que se prestó todo tipo de ayuda, pero que fue Miguel el que no confiaba en las garantías que podía ofrecer la embajada con la derrota de la República. Entonces, al parecer, no fue cuestión del Cuerpo Diplomático chileno, sino de una decisión única de los gobernantes; y claro, el descubrimiento de estos aspectos son importantes por muchas razones: primero, en la Embajada de Chile parece que reconoció el franquismo y, al parecer, sí que había ciertas garantías pero esto nos pone incluso en la tesitura de averiguar, seguir estudiando en ese aspecto, qué garantías ofrecían las embajadas, no chilenas, sino en general, cuando se produjo la rotura de la República con los refugiados que se asilaron en diversas sedes diplomáticas. Parece ser que, y esto quizás es un poco atrevido porque no tengo documentación suficiente, pero me ha interesado tanto que me propongo personalmente estudiar si la Embajada de Chile le respondió realmente a esta confianza que le mostraron a Miguel Hernández. Aunque me da la impresión de que, en el año 1940, los pocos refugiados que podían haber en la Embajada de Chile, tuvieron que salir poco menos que de tapadillo, de alguna forma, entonces las garantías diplomáticas no eran muy grandes tampoco. Podía tener razón Miguel Hernández en definitiva al desconfiar de las bondades o protección que podrán brindar el Cuerpo Diplomático. Es un trabajo muy interesante, muy bien documentado y muy novedoso, al menos para mí.

Como conocedor del funcionamiento y actividades que se realizan en la Fundación, ¿cree que son adecuadas todas ellas mirando hacia el centenario del nacimiento del poeta?
Teniendo en cuenta que mi relación con la Fundación es por el hecho de que me nombren, de unos años a esta parte, miembro del Jurado, son conexiones de amistad y no conozco bien el programa y las funciones de la Fundación. Agradecer, como he dicho públicamente, la atención que tienen para designarme o nombrarme como miembro del Jurado. De todas formas, como Miguel Hernández es una lectura más obligada en la calle que en la Fundación e instituciones, por eso se dice que es un poeta de la calle, no un poeta de fundación. Yo creo que a Miguel Hernández todo lo que se haga es poco por parte de de la Fundación, pero se debe de hacer mucho por parte de los vecinos de Orihuela, creo que ya lo están haciendo, al menos yo estuve aquí, hace unos meses, dando una conferencia a un grupo de vecinos que me pareció extraordinario, es decir, es una recuperación popular de la figura, de la voz, de la personalidad, de la vida de Miguel Hernández. Eso sin negar que la Fundación puede y está haciendo, evidentemente, grandes cosas, pero me interesa más lo que haga el pueblo de Orihuela, no es populismo ni demagogia; no es un poeta académico, tópico.

De toda su producción literaria, ¿con cuál de ellas se quedaría?
Evidentemente, desde una perspectiva puramente poética, literaria y de compromiso último, el “Cancionero y romancero de ausencias”. Está considerado como parte de esa última fase de Miguel Hernández como poeta de la guerra me interesa mucho Victorio Puerta. Esto es tópico, pero es un libro excepcional de la literatura comprometida, todo es comprometido en Miguel Hernández, pero es un libro más juvenil, más desbocado, menos meditado que “Cancionero y romancero de ausencias”, pero a mí me atrae mucho. “El hombre acecha” también es otro de los grandes poemarios de su época beligerante que nunca dejó de serlo, pero es una magnífica poesía de guerra.

Yo escribí una breve biografía de Miguel Hernández y utilicé una expresión muy bonita referente a estos dos poemarios, es decir “Viento del pueblo” y “El hombre acecha”; uno decía: dos alas, una la que apunta hacia la victoria, y otra que cae verticalmente en “El hombre acecha”. Son poemas que anuncian, en alguna medida, el desastre de la guerra civil.

¿Qué le parece el panorama periodístico actual?
Muy complicado. Tal y como están las circunstancias, lamentablemente por la crispación de carácter político, por llevar un periódico en la mano ya te identifican. La libertad de prensa cada vez la encuentro más reducida, más oprimida, más rivalizada; no te llevan a la cárcel, pero te clasifican por hacer uso de la libertad de expresión. Yo recuerdo hace unos años que había trabajo, pero mal pagado. En el Ayuntamiento de Alicante estuve varios años de Jefe de Prensa y venían chicos jóvenes, y yo incluso podía hablar con un director de medios de comunicación, una emisora y se encontraba fácilmente un trabajo, aunque mal pagado; pero hoy, ni eso. Los licenciados en Ciencias de la Información tienen un reto importante que es la consecución de un trabajo digno, de un trabajo debidamente pagado con arreglo a su capacidad, a sus estudios. Por otra parte, es una cuestión tecnológica imparable los periódicos digitales, que pueden ser una salida, pero es un panorama muy confuso y lo digo porque tengo relación con muchos jóvenes periodistas que las pasan canutas. Es una profesión hermosa, pero dura, como lo ha sido siempre. Es desagradecida socialmente. Es el mensajero, y al mensajero siempre se le ha de matar, o, por lo menos, cuestionar. Ésa es la servidumbre que tiene el periodismo y su grandeza también. El panorama es sombrío. Ojalá pudiera haber otros cauces de expresión, de medios, etc., para el bien de la sociedad y para el bien de la profesión, igualmente.

Vemos que a la hora de escribir toca diferentes géneros: poesía, ensayo, artículos... ¿Por qué género siente mayor inclinación?
Depende de los momentos; ahora me interesa más el periodismo y los artículos de opinión. En los momentos de mayor seguridad me gustan mucho las novelas, que era lo mío realmente, pero que hay urgencias que te las resuelve antes el periodismo que la novelística, o de la misma manera que la narrativa, entonces para hacer mis artículos me encuentro como en esta sociedad tan contradictoria, tan extraña, tan poco asentada la democracia. En momentos de mayor tranquilidad mi deseo es ir a un bungaló que compré para escribir una novela que empecé hace diez años y siempre puedo retirarme un poco. Esa idea me atrae mucho, la gente me atrae mucho, dejo eso siempre como una esperanza de algún día poder volver a sentarme tranquilamente, pensar en esto, pero ahora me ha dado por escribir artículos de opinión.

¿Tiene algún proyecto próximo relacionado con Miguel Hernández?
Sí, tengo algunos proyectos. A raíz de los premios que se han concedido hoy, investigar un poco, no ya Miguel Hernández, sino el estado de las embajadas en el franquismo, el primer franquismo; pero yo creo que hay muchos estudiosos de Miguel Hernández tanto en las universidades, en la calle, están analizando la obra de Miguel Hernández, los congresos –ya ha habido dos congresos internacionales-, en 2010 tenemos un gran acontecimiento, entonces sí que quisiera hacer alguna aportación a la vida y a la obra de Miguel Hernández, pero como son tantas las personas que están investigando, y bien, resulta difícil encontrar una rendija, un aspecto intocado, que nadie se haya fijado en ello, para poder hacer algo, no distinto, sino hacer una aportación que muy pocos hayan hecho o, si puede ser, que nadie haya hecho. No tenemos fijado el programa y quisiera desarrollarlo y el tema en el que quisiera centrarme. Para el año 2010 quisiera estar vivo y peleando para hacer alguna aportación, no sé cuál, pero estoy en ello. Por eso me beneficia tanto la lectura de los artículos que se presentan al Premio, porque me informo de cómo está el estado de la cuestión. El autor que ha ganado el Premio es un chico joven, de unos treinta años y ha puesto el dedo en la llaga con un tema muy interesante, que busca unos aspectos casi inéditos.

Antonio Ignacio García
Salus Martínez
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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