Jacobo Cortines Torres
Jurado Premio Internacional de Poesía. "Miguel Hernández"

“El Premio tiene un prestigio, una resonancia y goza de una magnífica salud”

Jacobo Cortines Torres (Lebrija -Sevilla-, 1946) estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, de la que es actualmente Profesor Titular de Literatura Española. Entre sus publicaciones figuran el “Índice Bibliográfico de Bética”, 1971; “Escritos sobre Fernando Villalón”, 1982; “Poemas Escogidos de Felipe Cortines Murube (1908-1961)”, 1983; las traducciones de Petrarca: “Triunfos”, 1983, y “Cancionero”, 1989; “Don Juan de Mozart”, 1992; “Itálica famosa”, 1995; “El Barbero de Sevilla”, 1997; y “Este sol de la infancia”, 2002. Como poeta, es autor de “Primera Entrega”, 1978; “Pasión y Paisaje”, 1983; “Carta de Junio y otros poemas”, 1994 y “Consolaciones”, 2004. Es, además, director del grupo de investigación Teoría de la Literatura y de las Artes Escénicas y de la colección poética “Vandalia” de la Fundación José Manuel Lara. En 1996 ingresó en la Real Academia Sevillana de Letras con un discurso sobre “Hipótesis de una elección: Juan Tenorio”.

¿Qué le han parecido las obras que se han presentado al Premio?
Hay dos cosas, una cualitativa y otra cuantitativamente. La cantidad ya es indicativa de que el Premio tiene una convocatoria muy amplia. Se han presentado muchos libros, y, después, yo creo que hay una selección, por lo menos unos diez libros muy interesantes, proviniendo de culturas distintas, tanto del mundo mexicano como del argentino, como de España. Eso significa que el Premio tiene un prestigio, que tiene una resonancia y que goza de una magnífica salud.

A usted, como poeta, ¿qué le inspira la poesía de Miguel Hernández?
Miguel Hernández fue uno de mis poetas de juventud, como de todos los que nos dedicamos a la literatura. En los años 60 los referentes venían a ser Antonio Machado (sin embargo, Manuel Machado, prácticamente, no se enseñaba), Miguel Hernández, Blas de Otero; sobre todo la poesía que es muy vital, muy sincera, muy profunda y que, al mismo tiempo, también significaba una opción distinta a esa otra poesía oficial. Entonces, yo, de Miguel Hernández he sido siempre un lector de él, desde mi juventud, desde que yo empecé a hacer la carrera. Lo comentaba mucho con los compañeros de facultad. Recuerdo mucho “El rayo que no cesa”, nos sabíamos poemas de memoria, los comentábamos una vez y otra vez. Y yo creo que desde el punto de vista formal, hay un dominio del verso, especialmente el endecasílabo, que a mí me interesa mucho todo este ritmo, y al mismo tiempo, las metáforas.

¿Piensa que la poesía está suficientemente valorada en la época en la que vivimos?
No, antes estaba mucho más valorada. Uno piensa que, por ejemplo, a principio de siglo en Europa, ¿quiénes eran los grandes literatos?: los grandes poetas. Era, por una parte, Rilke; era, por otra parte, Juan Ramón Jiménez, las grandes figuras, Walt Whitman en Norteamérica a finales del siglo XIX, principios del XX. Después han vuelto otros géneros, que han sobrepasado de alguna manera la popularidad, como puede ser el teatro o como es, actualmente, la novela.
Actualmente la poesía es un género que se lee poco desgraciadamente. ¿Por qué se lee poco? Tal vez porque en buena parte el lenguaje poético, a partir de las vanguardias, quizás se haya despegado mucho del público, y el público a veces parece que de poesía no entiende absolutamente nada, pero no sucede con una novela de García Márquez o de tantísimos otros novelistas. Entonces, se entiende, pero la poesía en buena parte, a veces, no se entiende. Eso puede que haya provocado esa especie de divorcio entre el lector, el público lector, y el poeta. Al mismo tiempo, la poesía, por muy buena que sea, incluso una poesía inteligible, la poesía no es un género vendible, comercial. Y como hoy el mercado se mueve absolutamente por el dinero, pero de una manera monstruosa, siempre interesa el dinero, siempre, desde la época del duque de Rivas, pero no de la manera tan descarada y brutal de la época actual.
En ese sentido creo que la poesía, pues, desgraciadamente, no está bastante valorada.

¿Qué actividades propondría usted para el Centenario de Miguel Hernández en 2010?
En el Centenario de Miguel Hernández propondría el estudio, revisar su obra.
Yo creo que Miguel Hernández poeta, por fortuna, está bastante bien estudiado. Pero el tiempo cambia, entonces, hay que ir revisando las opiniones, conseguir una nueva mirada.

En su ingreso en la Real Academia Sevillana, ¿qué le motivó a elegir en su discurso un tema como el de don Juan Tenorio?
El tema de don Juan siempre me ha interesado. Me interesó fundamentalmente este tema, más que desde el punto de vista literario, me interesa desde el punto de vista de los primeros estudios que yo empecé a hacer, desde el punto de vista de la música con el “Don Giovanni” mozartiano. Y eso me llevó a profundizar en el personaje, en el mito. Y siempre me llamó la atención que don Juan Tenorio se sitúa en Sevilla, en el siglo XIV, Alfonso XII, la familia Tenorio, que es una familia que llega a Sevilla en la época de la Reconquista, de Fernando III. Entonces, todo eso me interesó, el estudio de la genealogía.

Ha editado una selección de la obra de Joaquín Romero Murube. ¿Qué relación tenía con Miguel Hernández?
Como todos los poetas del 27, todos eran amigos. A raíz de la guerra civil, o más bien cuando termina la guerra civil, Miguel Hernández va a Sevilla. Conoce a Murube por circunstancias, no por ideología, lo cual no quiere decir que sea mucho menos un fascista. Permanece en el bando nacional y Miguel Hernández acude a él. Según se cuenta y según se ha escrito, Miguel Hernández coincide con la visita de Franco en el Alcázar. Joaquín sigue siendo conservador, pero, entonces, le dice a Miguel Hernández que se disfrace como si fuera un jardinero más. Él intenta ayudarle por todos los medios.
Parece que el testimonio de todas las personas que conocieron a Miguel Hernández en estas circunstancias siempre coinciden en la bondad del personaje.
Hay que ponerse en el papel de este grupo el verse de pronto tan desgarrados por una tragedia tremendamente brutal.

Antonia Costa
María Martínez
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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