Alfonso López Alfonso
“Arturo del Hoyo: ¿Resistir es Vencer?”

El Premio Internacional de Periodismo recayó en el asturiano Alfonso López Alfonso, autor del artículo “Arturo del Hoyo: ¿Resistir es vencer?” aparecido en la revista “Clarín”, que dirige José Luis García Martín.

En una entrevista concedida a “El Eco Hernandiano” el ganador del Premio explica que utiliza la figura del escritor Arturo del Hoyo porque “representaba muy bien a todo ese conjunto de intelectuales que durante la dictadura no hicieron demasiado ruido, pero tampoco doblaron la cerviz”.

López Alfonso señala al comienzo de su artículo la importancia que para Arturo del Hoyo tuvo la figura de Miguel Hernández. Para Del Hoyo: “Este poeta será capítulo aparte en su vida, representará el afán de justicia por el que tantos jóvenes de su generación lucharon. Dará voz a las trincheras, esparcirá al viento sangre y algunas vísceras, pero siempre con emotividad y sin remilgos...”.

Según la opinión del Presidente del Jurado, José Marín Guerrero, la obra ganadora es “un artículo en el que, entre otras cosas alude a las dudas que cuando estaba oculto, al acabarse la guerra civil, tuvo Miguel Hernández respecto a qué hacía: si se metía en la Embajada de Chile o por el contrario se venía a Orihuela o buscaba una fórmula diferente”.

Recogemos a continuación unos fragmentos escogidos de los tres apartados de que se compone el artículo ganador:

Las armas y las letras

“[…] muchos de los escritores que perdieron la guerra ni siquiera ganaron la historia de la literatura – muchos otros, afortunadamente sí-. Arturo del Hoyo es uno de los tantos ejemplos, es un resistente que sólo ganó batallas pírricas empleando un esfuerzo titánico en mantener una conducta recta y unos sentimientos hondos hacia aquello en lo que creía […]”.

Miguel Hernández: una pasión

“Arturo del Hoyo nos explica muy de otra manera cuáles fueron los motivos por los que Miguel no tomó la hospitalidad que parece le ofreció Morla, y lo hace siguiendo una “Memoria” que Morla presentó al Gobierno chileno –elaborada siguiendo su diario- en la que se reflejan sus actividades durante la guerra española”.

“Para Arturo del Hoyo, Miguel Hernández era un gran poeta, pero además de eso, era también un compañero de fatigas, era el símbolo de los que como él habían resistido toda la guerra luchando contra el “fascismo internacional”, como él mismo aclara. Miguel era el poeta que había reflejado mejor sus experiencias y sentimientos, el hermano mayor de un Arturo que con menos de veinte años ya estaba metido en el pudridero de las batallas. Era esa figura en la que verse reflejado porque tuvo una trayectoria parecida, aunque elevada por su “fatum” a una categoría épica, casi mítica. Ambos participaron en la defensa de Madrid, ambos conocieron la vida de miseria y privaciones, la cárcel –donde Miguel se consumió-. Arturo conocía demasiado bien todos los puntos que los unían. Poco coincidieron en vida lo que no contribuyó a menguar la admiración que el madrileño sintió siempre por el de Orihuela. Se vieron tres veces, pero Miguel Hernández dejó honda huella”.

Editor y escritor

“Y es que como en todo escritor, bueno o malo, no faltaba en Arturo del Hoyo su pequeño orgullo por lo escrito, eso que algunos llaman vanidad. En Arturo del Hoyo la vida se impuso a la literatura, aunque vivió siempre de y para los alrededores de ésta. Su labor rescatando obras ajenas de mucha importancia no le dejó tiempo para machambrar con fuerza su propia obra como escritor, pero él fue intelectual recto, superviviente vencido y sabio minucioso que supo mantenerse digno en tiempos felones. Murió en su Madrid el 31 de marzo de 2004. No le hicimos demasiado caso”.

María Martínez
Marisa Meseguer
Monse Serna
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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