Premio Internacional de Poesía.
Miguel Hernández 2007
“Llevar de aquí en adelante el nombre de Miguel Hernández
es un compromiso muy grande”
¿Qué ha sentido al recibir este Premio?
Mucha emoción y una alegría enorme. Es una gran satisfacción haber recibido este Premio Internacional de Poesía 2007.
¿Qué le ha parecido la ciudad donde vivió Miguel Hernández?
Lo poco que he visto me ha gustado mucho. Yo estuve aquí hace quince años y, también, vine a conocer la casa de Miguel Hernández. Lo que sucedió es que era sábado y estaba cerrado y me quedé con pena de no poder verla. Pero en esta ocasión he podido conocerla, prácticamente ha sido mi primera visita y me emociona mucho haber estado entre sus muros, que fueron como una especie de capullo de aquel poeta, de entonces, en ciernes.
Cuando su obra ha sido tan reconocida en diferentes ocasiones a lo largo de su carrera, ¿qué significa un premio más?
Para mí no es un premio más, ni mucho menos. Yo envié este libro como se mandan los libros a los concursos: esperando a ver qué pasaba. Para mí fue una sorpresa cuando recibí la llamada, fue muy emocionante. Llevar de aquí en adelante el nombre de Miguel Hernández es un compromiso muy grande y es un privilegio, es un honor.
¿Está embarcado ya en un nuevo proyecto?
Yo soy un escritor que trabaja con mucho rigor, lamentablemente no las horas que quisiera dedicarle a la creación, pero un mínimo de tres horas sí que lo hago todos los días. Como proyecto sí que es la escritura como tal, la lectura antes que nada, pero sí, sigo trabajando.
¿Podría adelantarnos la temática de su futuro proyecto literario?
El proyecto es la creación. La poesía, la literatura no es un producto terminado nunca, incluso un poema, y creo que fue Paz quien lo dijo, “siempre es el bordor de otro poema que jamás llegaremos a escribir”, y es un trabajo de creación, de decantación, de pulimiento…, sí a eso le llamamos un proyecto pues… la vida es un proyecto permanente, la literatura, el arte de creación, lo que yo voy haciendo lo es también. Un poema, finalmente, y Paul Valèry lo decía: “un poema no se termina, se abandona”, y yo estoy esperando que los poemas me abandonen a mí (risas), para empezar de dejarlos y darles ya cuerpo de libro más adelante.

Grupo Revista Digital
(Fotos: Mayte Sánchez Gómez)